Backrooms: El Archivo Roto y el Horror de Recordar

 


Pienso en la mente como un archivo gigantesco. A veces olvido un nombre, cierro los ojos, imagino que lo busco ah铆 adentro, y a los pocos segundos aparece. Hace a帽os que practico no memorizar ciertas cosas comunes a prop贸sito, porque creo que ese archivo tiene un l铆mite y prefiero no llenarlo de basura.


Hay algo que nos pasa a todos y casi nadie nombra: los recuerdos se van deteriorando solos. Ya no recordamos los detalles, los colores, los olores, los sonidos. Solo queda algo parecido a una fotograf铆a que ha perdido el color con el tiempo. Un lugar que sigue siendo nuestro, s铆, pero ya no es exactamente lo que vivimos. Es lo que queremos recordar. Cada vez que visitamos ese lugar, una parte de nosotros se queda ah铆 para siempre, deambulando. Y ni tu terapeuta puede sacarte de ah铆. 


Muchos prefieren vivir ah铆. Alimentarse de esos recuerdos difusos como si fueran el 煤nico alimento disponible. Ese es su sitio seguro. Esa es la vida en la que eligen esconderse para huir de la realidad. Una vida que no fue exactamente as铆, pero que as铆 la necesitan recordar para poder seguir. Una vida en la que se recuerdan de una forma y no c贸mo en realidad fueron. Eso es exactamente lo que Backrooms abre, y lo que hace que la pel铆cula sea tan perturbadora.


Lo que m谩s me ha gustado de Backrooms es que bien podr铆a ser una pel铆cula dirigida por David Lynch, escrita por Charlie Kaufman y producida por JJ Abrams. No es Mulholland Drive. No es Blue Velvet. No es Eternal Sunshine of the Spotless Mind, ni Being John Malkovich, ni Lost. Definitivamente no. Pero Kane Parsons, con una edad que todav铆a asombra, ha abierto un portal al universo nost谩lgico y perturbador de Twin Peaks, The Shining, The Blair Witch Project, Vivarium y Atlanta. Eso no es poca cosa.


Backrooms no es una pel铆cula de terror en el sentido en que lo son Obsession, Talk to Me, Bring Her Back o Weapons. No te aterroriza de esa manera. Lo que hace es m谩s dif铆cil de sacudir: usa la psicolog铆a como arma de guerra. No es un drama poderoso en el sentido convencional. Es la disecci贸n psicol贸gica de la soledad y la memoria. Dos cosas que todos cargamos y que nadie quiere mirar demasiado de frente.


Lynch estar铆a fascinado con esta cinta. Parsons bien podr铆a ser hijo art铆stico de Lynch y de Kaufman, considerando que la propia Jennifer Chambers Lynch, hija de David, meti贸 una atm贸sfera de peso similar en la serie Dahmer. Hay algo en ese linaje creativo que reconoce d贸nde duele de verdad y apunta justo ah铆.


Backrooms es el equivalente sonoro a un disco de los Boards of Canada o de los Throbbing Gristle. Una experiencia que exige ser sentida antes que entendida. Un viaje a los confines de una entidad universal donde la memoria queda atrapada, se va degradando poco a poco, y que parecer铆a invitar a algunos a habitarla y perderse en ella para siempre.


A su edad, Parsons ya dej贸 claro su poder est茅tico y conceptual. Lo que viene despu茅s, cuando llegue m谩s adentro de s铆 mismo, va a ser imposible de ignorar. El terror elevado ha pasado de ser poderosos dramas, a disecciones psicol贸gicas que resultan aterradoras de verdad. 

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