Cuando el Cielo No Es Azul: La Apuesta Desesperada de Pandora
¿Si no tienes color azul para pintar el cielo, de qué color lo pintarías?
Pandora es el rey absoluto del "daily wear", joyería accesible que se puede usar todos los días. Es el mayor fabricante de joyería en el mundo por volumen y el tercero por valor, solo detrás de los pesos pesados Cartier y Tiffany. Cada año, Pandora consume alrededor de 300 toneladas de plata para fabricar los diseños que millones de personas compran en todo el mundo.
A pesar de su posicionamiento dominante en el mercado de la joyería y la plata, Pandora está sangrando. La crisis de precios del mercado de metales en 2025 y lo que llevamos del 2026 ha forzado un giro estratégico que nadie esperaba en el titán mundial de la joyería de plata, originario de Dinamarca. Incrementos históricos de hasta 162% en los últimos 12 meses en el precio de la plata han vuelto insostenible la dependencia de Pandora hacia este metal.
Ni siquiera siendo uno de los grandes consumidores de plata dentro del sector joyería, ni con todo su poder de negociación, el gigante joyero pudo evitar el desastre. Se vio obligado a dar un giro radical e inesperado con un solo objetivo: mantener sus márgenes y seguir ofreciendo su modelo de "lujo accesible" al consumidor sin quebrar en el intento.
Pandora tuvo que "salir de la caja" y buscar soluciones creativas a la volatilidad y la incertidumbre. Soluciones que hace unos años eran inimaginables. La apuesta: sustituir la plata por una aleación metálica con recubrimiento de platino, patentada y conocida como Evershine, mucho más resistente que la plata.
El giro es tan radical y disruptivo que para 2027 la mitad de sus productos más relevantes serán fabricados con Evershine, buscando alcanzar la meta final de reducir el uso de plata hasta solamente un 25% del total de sus artículos. Eso significa que tres de cada cuatro piezas de Pandora ya no serán de plata.
Desafortunadamente para Pandora, la lección tardó en llegar. La dependencia de la plata impactó fuertemente los resultados financieros del 2025. Este giro radical en cuanto a materias primas fue más una reacción desesperada que una previsión inteligente y visionaria. Si Pandora hubiera actuado antes, aprovechando precios anteriores del platino, esto habría sido un gran negocio. Hoy el impacto será menor porque el platino también ha sido arrastrado por los precios exorbitantes del oro y la plata, aunque en menor grado.
Sin embargo, Evershine no es platino puro. Es una aleación combinada de varios metales que permite reducir el costo total de producción mientras conserva el atractivo visual de las piezas favoritas de sus clientes y estabiliza los precios finales. En otras palabras, Pandora encontró la forma de pintar el cielo sin usar el color azul.
El mercado ha visto con buenos ojos la reacción creativa de Pandora. Los escenarios más pesimistas han mejorado considerablemente. Luego de una caída en el valor de las acciones a principios de año de un 28%, Pandora ha recuperado hasta un 8% del valor después de anunciar su estrategia.
Pero el dinero perdido no regresa. Lo que no se pudo recuperar fueron las ventas del 2025, que terminaron por debajo de las expectativas de crecer el 8% y alcanzaron apenas la mitad de esa cifra. Para el 2026, Pandora está presionada, proyectando un crecimiento muy bajo de apenas un 2% y un margen obviamente más bajo que el del 2025, lo que se traducirá en menores ganancias.
Pero todavía falta un posible gran golpe. Todos tenemos un plan hasta que recibimos un golpe en la cara. Las amenazas arancelarias de la administración Trump podrían afectar aún más los costos y reducir todavía más los márgenes y ganancias. A esto habría que sumarle también la debilidad en el consumo en mercados clave como Estados Unidos y Latinoamérica.
Pandora ha buscado dejarlo muy en claro: "somos una marca de joyería y no un comerciante de plata". Este mensaje busca transmitir tranquilidad a sus accionistas, mantener el interés de sus clientes y marcar distancia de su histórica dependencia en la plata.
La moneda quedará en el aire hasta no ver si los clientes aceptan estos cambios en las materias primas y en el terminado final de los productos. Una cosa es que los inversionistas aplaudan la creatividad financiera de Pandora. Otra muy distinta es que los millones de personas que compran sus brazaletes, dijes y anillos acepten que su joyería de plata ya no sea de plata.
Pandora está haciendo lo único que podía hacer cuando el color azul desapareció de su paleta: usar un nuevo color y convencer al mundo de que el cielo siempre debió verse así.



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