Anthrax: Agitación Entre los Vivos
No lo voy a discutir: 1986 fue el año más épico en la historia del thrash metal. Teníamos el monumental Master of Puppets y el brutal Reign in Blood de Slayer. Dos discos tan distintos entre sí que cubrían todo el espacio imaginable dentro del género. Con esos dos álbumes retumbando a todo volumen en mi cuarto, pensaba que ya no quedaba nada más por hacer. Las cosas se complicarían para Anthrax, una de las bandas más prominentes del thrash metal neoyorquino, que con un par de discos publicados apenas mostraba el potencial que llevaba dentro. Anthrax sabía que no había futuro para una banda común y corriente en aquel momento. Era el tiempo exacto para explotar al máximo el rango de inquietudes musicales del grupo, sin mirar atrás. Tenían la influencia callejera y feroz de Bad Brains y Cro-Mags. Cargaban el peso épico de Iron Maiden y Judas Priest. Como si eso no bastara, compartían el espíritu del hard rock clásico de Kiss y AC/DC, y además estaban conectados con la naciente escen...











