Black Flag: Mi Guerra
Franz Kafka y Friedrich Nietzsche eran las lecturas de cabecera de Henry Rollins en 1984. Greg Ginn escuchaba Black Sabbath de manera obsesiva. Para ese momento, Black Flag ya no era la banda furiosa de sus inicios. Años de disputas legales la habían golpeado de verdad y algo en su interior había cambiado de forma irreversible. La violencia juvenil del hardcore ya no les interesaba. Lo que les interesaba era la paranoia pura. Ese es el sonido de My War. ¿Era un guiño perverso a My Struggle? Black Flag estaba en guerra con la escena y en guerra consigo misma. Mientras bandas como B'last exploraban los territorios que Black Flag había abierto con Damaged, ellos querían ir más lejos. Pero avanzar tenía un precio que nadie en esa escena estaba dispuesto a pagar: dejar de ser los favoritos. La primera parte de My War todavía guarda algo de lo anterior. Hay velocidad. Hay confrontación. Hay ecos de lo que los hizo indispensables. Pero en la segunda parte ocurre algo distinto. Bla...











