Lou Reed, New York, New York
Tenía trece años cuando escuché por primera vez el álbum New York de Lou Reed. Fue el primer disco suyo que esperé con ansias a que saliera. Los otros que ya tenía, tanto de los Velvet Underground como de Lou en solitario, habían aparecido años atrás, incluso antes de que yo naciera. Había sido más una labor de arqueología musical, que de un fan esperando el disco nuevo de su músico favorito. Ese día mis padres me llevaban como cada fin de semana a casa de mis abuelos. Le pedí a mi papá que llegáramos antes a la tienda de discos. Apenas el auto se detuvo me bajé corriendo, crucé el centro comercial a toda velocidad y compré aquel casete que había tardado semanas en llegar. No bajé del auto a casa de mis abuelos. Me quedé dentro del coche, sentado en el asiento de atrás, con los audífonos puestos reproduciendo el disco entero en mi walkman. Me dejó atónito. Era exactamente el tipo de producción que siempre había querido escuchar en un álbum de Reed. Algunos lo criticaron por sonar...











