Gucci: Demna Gvasalia y el fantasma de Tom Ford.

 


Kate Moss cerr贸 el desfile. Eso lo dice todo.


La legendaria supermodelo, heredera directa de Brigitte Bardot, fue la encargada de cerrar el desfile en el debut de Demna Gvasalia al frente de Gucci, el momento m谩s esperado del a帽o en la alta moda. El enfant terrible de la costura, forjado durante una d茅cada en Balenciaga, lleg贸 a su nueva casa sin pedir permiso.


Y lo hizo de un solo golpe.


La colecci贸n se llam贸 Gucci Primavera. Atuendos pegados al cuerpo, chaquetas de cuero, jeans skinny, pies descalzos, m煤sculos expuestos, camisas polo, franjas verde y rojo, y el logo de Gucci de forma estridente por todos lados. El rostro de Moss, tallado en piedra, avanzando por la pasarela como si los 煤ltimos treinta a帽os no hubieran pasado. La sombra de Tom Ford y del sexo de los 90 no fue evocada con nostalgia sino convocada con intenci贸n. Demna no cit贸 esa 茅poca, la habit贸 de forma radical. 


Moss no estuvo sola. Tambi茅n desfilaron Alex Consani y Emily Ratajkowski, Gabriette, Mariacarla Boscono y Vivian Jenna Wilson, presencias que reforzaron el mensaje sin necesidad de explicaciones.


Lo que Demna construy贸 en la pasarela no lleg贸 de la nada. Meses atr谩s ya hab铆a agitado las aguas con un cortometraje llamado The Tiger, dirigido por Spike Jonze, Halina Reijn y protagonizado por Demi Moore, y con conceptos como La Famiglia. Hace unos d铆as public贸 una serie de im谩genes, algunas cl谩sicas de la casa Gucci, otras generadas con inteligencia artificial. La respuesta fue brutal. Provocaci贸n pura. Pero la provocaci贸n sin talento detr谩s no es m谩s que ruido, y Demna tiene talento de sobra.


Era casi obvio que invocar铆a la atm贸sfera de Tom Ford. Lo que no era obvio es c贸mo lo har铆a. Y ah铆 est谩 la diferencia. Demna lo hizo a su manera. Conjug贸 tradici贸n e hipermodernidad con una precisi贸n que no es f谩cil de lograr, y tuvo la inteligencia de no buscar la sorpresa sino dejar bien definida una direcci贸n desde el primer paso.


El contraste con su etapa en Balenciaga es revelador. All铆 se mostr贸 t铆mido, y la ropa holgada proteg铆a al cuerpo, lo ocultaba. En Gucci ocurre lo contrario: la ropa ajustada lo expone y lo ofrece a la admiraci贸n. Hay confianza en cada corte. Hay intenci贸n en cada cent铆metro de tela.


El sexo vende. Eso siempre fue Gucci. Lo que Demna a帽ade ahora es una dosis de subversi贸n que sacude el glamour italiano sin destruirlo. Tensi贸n y drama en equilibrio maestro entre lo comercial y lo conceptual. Cine europeo de los 70, glam rock y hip hop contempor谩neo fundidos en una sola colecci贸n. Uno de los mejores debuts de la alta moda en lo que va del a帽o. Sin discusi贸n.

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