Rob Zombie: La Superbestia Está de Regreso
¿Así que Rob Zombie ha decidido traer de vuelta la mística de sus primeros discos? Con el regreso del guitarrista Mike Riggs y del bajista Rob "Blasko" Nicholson, y sumando al baterista Ginger Fish, queda claro que estamos ante una de las alineaciones más poderosas que han acompañado a Zombie en décadas.
Zombie, que se ha destacado en disciplinas tan distintas como la música, el cine, los cómics, la pintura y la dirección de videos, y que antes de todo eso era diseñador gráfico metido a músico underground, ha regresado a su campo de acción principal con todo el peso que eso implica. The Great Satan es un título elegido con gran sabiduría considerando el contexto geopolítico actual, y una canción titulada F.T.W. 84 (Fuck The World) es más que apropiada en estos momentos. No hace falta explicar por qué.
Las guitarras y los ritmos son brutales. Hay un retorno evidente a los momentos más intensos de su trabajo musical, al músculo de su época con White Zombie y a la abrasión industrial de sus primeros trabajos solistas. Algo de la accesibilidad y fluidez que tenían ambas eras se ha perdido en el camino, y en su lugar queda una descarga inmisericorde de riffs, doble bombo y la voz de Zombie, que suena como la de un Tom Waits fugado directamente del infierno.
Tarantula es casi industrial, aunque la banda se disfruta bastante y busca mantener las cosas lo más orgánicas posibles sin sonar mecánica. (I'm a) Rock N Roller toma letras del mismísimo David Bowie y suena como algo que pudo haber salido de la mente de Marilyn Manson. Heathen Days es de lo más bestia del disco, con Riggs escupiendo los riffs más devastadores imaginables. Vale la pena recordar que Tommy Victor de Prong grabó Circles of Snakes, el disco más pesado de Danzig. Uno se pregunta si Riggs podría resucitar la carrera del viejo Glenn algún día.
Black Rat Coffin mezcla de forma poco imaginativa a Alice Cooper y a Nine Inch Nails, terminando como un mal tema de Antichrist Superstar. Punks and Demons trae a la mente nuevamente las guitarras de Tommy Victor con Danzig. Out of Sight recupera parte del sonido más legendario de White Zombie. Algunos dirán que The Black Scorpion es de lo más brutal que ha hecho Rob en los últimos años, aunque en realidad no es más que Thrash Metal con algunos toques góticos un tanto fuera de lugar. Unclean Animals suena como un tema desechado por los Butthole Surfers.
The Great Satan no es un mal disco, pero dista mucho de lo mejor de la discografía de Rob. Es un gran disco, pero no una superbestia. Con sesenta y un años encima, Rob sigue siendo una fuerza mastodóntica sin remordimiento alguno. El equivalente musical a los cómics de Hellboy de Mike Mignola o a la película Mandy de Panos Cosmatos.



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