Keeper: C贸mo Meterse Bajo la Piel

 


Rick Rubin dice que el mejor arte es aquel que divide a la audiencia. Tiene sentido pensar en eso cuando sales de ver la m谩s reciente cinta de Osgood Perkins. No es una pel铆cula que busque complacer. Ambiciosa en general y por momentos confusa.


El folk horror no es lo m铆o. Aun as铆, la cinta funciona vi茅ndola bajo la l贸gica de una pesadilla. No es tan lejano a lo que Perkins ya hab铆a explorado en Longlegs y The Monkey. Aqu铆 aparecen sus excesos, su gusto por romper la l贸gica y su manera de narrar desde lo inc贸modo.


La premisa no engancha de inmediato. Una pareja que va a una caba帽a a celebrar un aniversario no suena como el inicio de algo memorable. Sin embargo, Keeper juega a otra cosa. Perkins se enfoca en construir atm贸sfera. Y en eso acierta. No te toma de la mano. Te deja caer poco a poco.


Parte de ese efecto nace de sus actores. Tatiana Maslany interpreta a Liz con una intensidad ca贸tica que nunca se siente gratuita. Es inc贸moda porque debe serlo. A su lado, Rossif Sutherland compone a Malcolm desde la ambig眉edad. Su presencia rompe cualquier ilusi贸n rom谩ntica desde el inicio y deja flotando una pregunta constante. Qu茅 est谩 pasando aqu铆.


La cinta habita en un universo on铆rico. Lo psicol贸gico pesa m谩s que cualquier criatura en el bosque. Lo que importa no es lo que ves, sino lo que crees ver. La historia te arrastra poco a poco hacia ese terreno folk que a veces puede volverse tedioso, pero aqu铆 logra algo distinto. Perkins conecta viejas historias de cacer铆a de brujas con relatos actuales sobre la masculinidad t贸xica. Aparecen ecos de The Shining, A Woman Under the Influence y Midsommar.


El cine de Perkins no explota frente a ti. Se filtra. Se queda. Avanza despacio y cuando te das cuenta ya te instal贸 una sensaci贸n dif铆cil de sacudir. Keeper sigue esa l贸gica. No busca impactar con ruido. Prefiere el silencio inc贸modo que se queda despu茅s.


No es una pel铆cula para todos. Tampoco lo intenta. Pero hay que reconocer el trabajo de Perkins en una propuesta que apuesta por la incomodidad antes que por lo obvio. Y en el centro de todo, una Tatiana Maslany que sostiene el caos con una presencia que no se olvida f谩cil.

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