El Feroz Regreso de The Darkness
No oculto mi entusiasmo por "Permission To Land", el debut de The Darkness en 2003. La banda inglesa comprendió a la perfección que la ironía era el vehículo ideal para revitalizar el hard rock en una época en la que este género estaba lejos de ser popular. Más allá de las obvias influencias de AC/DC, Queen y Kiss, supieron añadir el filo sarcástico de Sparks y Cheap Trick. Sin embargo, su fórmula resultó tan inesperadamente exitosa que ni ellos mismos pudieron replicarla con facilidad. No fue hasta casi una década después, con "Hot Cakes", que lograron recuperar ese nivel de inspiración y energía.
Han pasado ya 13 años desde "Hot Cakes", y "Dreams On Toast" se perfila como el siguiente gran álbum de The Darkness tras varios intentos fallidos. "Rock N Roll Party Cowboy" abre con un claro guiño a Montrose, para luego deslizarse en una sección rítmica sin tapujos inspirada en AC/DC. Destaca la entrega vocal de Justin Hawkins, cuya interpretación recuerda sorprendentemente a Alice Cooper. Pocas bandas hoy en día pueden escupir con tanta fiereza un himno de hard rock con tintes clásicos, pero The Darkness sigue siendo una máquina imparable del género.
"I Hate Myself" toma a Cheap Trick como referencia evidente y el resultado es exquisito: melodías infecciosas que Enuff Z’Nuff nunca logró crear. La influencia de Freddie Mercury en la voz de Justin es omnipresente, aunque tampoco puede ignorarse la huella de Russell Mael de Sparks. En este aspecto, Hawkins ha desarrollado un estilo vocal derivativo, pero sumamente efectivo.
"Mortal Dread" presenta riffs demoledores de Dan Hawkins y una sección rítmica imperturbable, casi mecánica, que evoca el sello inconfundible de AC/DC. The Darkness ha sabido cultivar ese legado como pocos. En ciertos momentos, el sonido de la banda se expande con una potencia arrolladora, reflejando la influencia de los hermanos Mael, pero también con toques que remiten a Def Leppard.
"The Longest Kiss" es un tributo monumental a los Beatles, Cheap Trick y ELO. The Darkness tiene la particularidad de mezclar influencias hasta difuminarlas, logrando un sonido propio a partir de referencias múltiples. Sin embargo, el momento más sorprendente del disco llega con "The Battle for Ladget Land". Aquí, los hermanos Hawkins desatan una ferocidad poco habitual en su repertorio, adentrándose en un heavy metal estridente que evoca a Riot y Judas Priest.
Si hablamos de sorpresas, es imposible pasar por alto "Cold Hearted Woman", una pieza hermosa que bien podría pertenecer al catálogo de Badfinger o Cheap Trick. Pero, a pesar de sus experimentos y riesgos, la banda nunca abandona su esencia. "Walking Through Fire" reafirma su identidad clásica, con esa mezcla inconfundible de Queen y AC/DC.
"Dreams On Toast" marca un regreso triunfal para una banda con más de dos décadas de existencia. Si bien su discografía ha sido irregular, cuando los hermanos Hawkins encuentran su fuerza e inspiración, son simplemente invencibles. Este álbum se suma con orgullo a la lista de grandes discos que The Darkness ha entregado al rock.
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