Angine de Poitrine: Las Matemáticas de la Viralidad y la Revancha de los Nerds

 


No son los White Stripes. Son otro dúo y podrían llamarse los Black and White Polka Dots, aunque su nombre es aún más extraño: Angine de Poitrine.


Confieso que cuando alguien mencionó lo de "math rock bailables" mi reacción fue de repudio inmediato. Pero tengo amigos que bailaban con Roundabout de Yes, y yo mismo bailé muchas veces con el Atlas de los Battles. 


Los Battles son probablemente el antecedente más directo a la viralidad de estos AdP. Pero musicalmente hay guiños a muchas otras cosas. Su presentación visual apunta a los Residents, a los Devo o a Buckethead. El blanco y negro de sus disfraces no es un accidente estético sino una declaración de intenciones: dividir audiencias entre seguidores y detractores, y de esa división viene buena parte de su viralidad, y de consultores musicales que explotan los algoritmos de la red para promocionar bandas.


Musicalmente el disco apenas llega a insinuar sus influencias. Fabienk, el primer tema, apunta directamente a los King Crimson de la época del gran Discipline con el singular Adrian Belew. Mata Zyklek suena a los Magma o a los Ruins. Para Sarniezz ya estamos en terrenos de los legendarios Don Caballero, con esa mágica interacción entre el guitarrista Ian Williams y el baterista Damon Che. Utzp cae más cerca de los Primus o los Residents. Yor Zarad nos regresa a los KC.


Este Vol. II es un disco breve, apenas 36 minutos. La banda sabe meterse fuerte en un groove y exprimirlo al máximo, eso es claro. Pero el sonido no deja de ser una especie de clave Morse sin fin: puntos y líneas y nada más. Hay muy poca variedad y tiende a la monotonía después de unos pocos minutos. Sin lo visual, la banda no hubiera generado ni la mitad del impacto que tuvo en redes, habrá que verlos en gira para confirmar el impacto real. 


No tienen la complejidad de los KC, la diversidad de los Don Caballero, la sofisticación de los Battles ni el poder de los Ruins. Tratan de ser extravagantes pero no llegan a los niveles de los Magma. Su gran mérito es quizá haber vuelto divertido y desfachatado al género más nerd y antisocial del rock and roll, y que eso haya creado una ruptura real entre lo underground y lo simplemente raro: material perfecto para la viralidad en internet.


¿Math rock divertido? ¿Math rock bailable? ¿Math rock viral? No suena a algo para mí. Tal vez en unas semanas nadie los recuerde, o tal vez los manipuladores de algoritmos creen 100 seguidores más por cada 10 detractores como yo, y lo terminen nombrando el disco del año. No cuenten conmigo, noveles matemáticos. 


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