Mr. Olympia: El Futuro de la División Open
Derek Lunsford está en el centro del escenario defendiendo su título y enfrentando una oportunidad histórica, la de convertirse en el máximo ganador del Mr. Olympia de la última década. Ya es ganador del Mr. Olympia en dos divisiones distintas. Es uno de los pocos que ha perdido y recuperado el título.Todo eso está en juego para Lunsford en octubre, sobre el escenario.
A su lado se alzan dos feroces gigantes nigerianos. Andrew Jacked y Samson Dauda. Dos fuerzas que no solo son parte de la escenografía, sino que la presionan desde cada ángulo para que todo se venga abajo, y Lunsford es su único obstáculo.
Andrew se ha convertido en el gran favorito del mundo del bodybuilding este año. Ha ganado los principales títulos y los premios más grandes a los que un bodybuilder puede aspirar, excepto el Olympia. Su presencia impone. Jacked ha sugerido que su retiro está cerca, pero quiere ganar el Olympia primero. Esa urgencia lo vuelve uno de los competidores más peligrosos.
Dauda ya fue Mr. Olympia. Perdió el título al año siguiente después de varias derrotas que expusieron errores claros en su estrategia competitiva. Quiso presentar un físico más clásico y eso le costó el título. También le ha costado varias posiciones en el ranking mundial. Es uno de los bodybuilders más pesados del planeta y carga con una misión sin opciones. Recuperar su sitio o retirarse de manera poco honrosa. Si Dauda resuelve sus problemas, se convierte en la gran amenaza, pocos pueden presumir brazos cómo los de Dauda, pero un Olympia no se gana con brazos gigantes.
Tres nombres que van a definir el rumbo del bodybuilding Open, la división más extrema de este deporte, la de los "mass monsters" durante los próximos años. No hay espacio para dudas. Cada presentación va a marcar el estándar.
Muchos, incluidos campeones anteriores, critican la calidad de los físicos actuales. Piensan que está por debajo de la época dorada del bodybuilding en los años noventa. Recuerdan a campeones como Dorian Yates, Ronnie Coleman, Jay Cutler o Phil Heath. Comparan densidad, simetría y condición.
Aquí no se trata del pasado. Se trata del futuro. No se vislumbra ningún otro gran competidor que pueda imponer una sólida nueva era, excepto Nick Walker. Aún así, ni Lunsford, ni Jacked, ni Dauda parecen tener asegurada una década de dominio. Y en el caso de Walker, su mentalidad sigue siendo su mayor obstáculo. Esa misma intensidad que lo impulsa también le impide reclamar el título.
La conversación correcta no está en quién domina hoy. Está en quién, fuera del top cinco actual, puede irrumpir con fuerza y tomar el control sin discusión, y unificar la admiración de jueces y seguidores la próxima década. Porque en este momento, el futuro del trono del bodybuilding Open no está asegurado.



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