Lo Flux Tube: Los OLD y la Música Marciana
A finales de los 80s y principios de los 90s, la disquera inglesa Earache, junto a Sub Pop, era una de mis favoritas. De ahí salieron discos de Napalm Death, Carcass y Morbid Angel. El sonido grindcore se catapultó gracias a esa disquera, y se convirtió en una alternativa bien recibida al mainstream. Pero Earache no solo era grindcore. Los discos de bandas como Godflesh y Nocturnus lo demostraban.
Uno de mis discos favoritos de esa época es Lo Flux Tube de OLD, alguna vez conocidos como Old Lady Drivers, nombre que tal vez nació, después de ver la película Driving Miss Daisy. El guitarrista James Plotkin, el vocalista Alan Dubin y el bajista Jason Everman, estaban decididos a crear una pieza musical única, que mostrara al mundo que el grindcore no se reducía a blast beats y riffs de punk rock en esteroides.
Poner a John Zorn como productor, ya era toda una declaración de principios. Ese mismo año 1991, Zorn produciría el disco debut de Mr. Bungle para Warner. Debió ser un año extraño para él. Lo Flux Tube es una de esas obras raras que no se parecen a nada de su tiempo. Se entiende mejor como una ventana abierta hacia el futuro.
Sí hay elementos de Godflesh, de Ministry y de Voivod, pero remezclados de una forma que nadie imaginaba entonces. No era el primer disco de la banda, pero sí el primero en el que todos esos elementos quedaban bien conjugados. El extremismo del grindcore, la parte mecánica demoledora de la música industrial y el toque extraño del avant garde.
La base no era humana. Las baterías las programaba Plotkin, y entre él y Dubin, se encargaban de los samples y los efectos. Everman aportaba texturas bizarras y un bajo profundo y brutal. Incluso Zorn se mete a improvisar con su saxofón y suma más rareza al ya extraño sonido de la banda. Zorn atreviéndose fuera del free jazz con este industrial de Marte o con el funk mutante de Mr. Bungle.
Como pasó con los Velvet Underground, el disco fue ignorado por un público que no lo entendió y al que no le interesó. La única anécdota que circulaba era la presencia de Everman, ex bajista de Nirvana y de Soundgarden, que aquí suena a todo menos a grunge. Años después Plotkin y Dubin se reencontrarían en Khanate esa banda legendaria de drone extremo.
Aquí OLD se atrevió como nadie a sonar brutalmente pesado y al mismo tiempo progresivamente intelectual, una combinación complicada para la mayoría. Tenían todo en contra porque buscaban conjurar un sonido abstracto, totalmente contrario a las corrientes comerciales de la época. Era rabioso y nada accesible.
Todavía recuerdo la cara de horror de mis amigos cuando les ponía este disco con entusiasmo, la misma cara que ponían cuando les hacía escuchar Trout Mask Replica de Captain Beefheart. Lo Flux Tube es una obra maestra para quien mantiene la mente abierta y se deja llevar por los extremos, sintiendo más, sin pedir explicaciones. Como si David Lynch hubiera hecho un disco con Justin Broadrick.



Comments
Post a Comment