La Mujer que Salvó a Buñuel en España y le puso Rock al Desierto

 


Silvia Pinal, la actriz mexicana, se convirtió en la musa del director más importante del mundo en los años 60s. Luis Buñuel. Juntos armaron una dupla artística que dejó tres películas monumentales.


Pinal lo dijo muy claro: “Yo escogí a Buñuel, no él a mí”.


En 1961 llegó Viridiana. Buñuel y Pinal plantaron una poderosa bomba en medio de la dictadura de Franco. La escena de la última cena confirmó lo que todos temían. Buñuel burló a los censores durante la filmación, pero después se dieron cuenta del agravio. El Vaticano llamó blasfema a la película. Franco, furioso, ordenó destruir la copia original. Pinal escondió la película entre su ropa y viajó a México, salvando la única copia de la cinta. 


Viridiana ganó la Palma de Oro en Cannes. Sigue siendo la única película española que ha ganado ese premio. Con esa cinta Silvia Pinal se convirtió en una de las pocas actrices mexicanas que han actuado en una película ganadora de la Palma de Oro. Pinal llamó Viridiana a una de sus hijas. Viridiana falleció en un accidente. 


En México, Pinal y Buñuel hicieron El Angel Exterminador. Otra crítica social brutal por parte de Buñuel, esta vez apuntando a la alta burguesía. Diferente a Los Olvidados, pero igual de afilada.

Pinal no entendía porqué Buñuel pedía a los actores repetir secuencias y movimientos una y otra vez. Buñuel explicó que eso hacen los seres humanos todo el tiempo. 


La última colaboración entre ambos, fue Simón del Desierto, en 1964. Problemas de presupuesto dejaron a la película a la mitad de la duración contemplada originalmente. Buñuel tuvo que ponerse creativo e improvisar el final. Buscando locaciones en la Ciudad de México, encontró un lugar donde tocaba la banda de rock Los Sinners, un grupo que sonaba adelantado a su tiempo. Quedó fascinado con el intenso sonido. Usó a la banda y al lugar para cierre de su película. Al final, Los Sinners aparecen tocando “Rebelde Radioactivo”, un tema de garage rock inspirado en la Guerra Fría. El papel de Silvia Pinal era el del diablo. 


En esa banda tocaba la batería Fito de la Parra. Empezó golpeando cajas de cartón. Con el tiempo se volvió uno de los mejores bateristas del país. En 1967 dejó Los Sinners y se unió a Canned Heat, una de las bandas más emblemáticas de la década. Con ellos subió al escenario de Woodstock en 1969. Fito de la Parra es uno de los pocos músicos mexicanos que tocaron en ese festival.




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