Hace 40, 30, 20 y 10 años
Hace 40, 30, 20 y 10 años
Por:
José Woldenberg
Tomado
de: El Norte
1976. México fue a unas elecciones presidenciales en
las que aparecía un solo candidato a la Presidencia de la República: José López
Portillo, postulado por el PRI, el PPS y el PARM.
El PAN se enfrascó en su Convención en un pleito sin
salida y no pudo postular candidato. Y el Partido Comunista Mexicano lanzó la
candidatura del respetado sindicalista Valentín Campa, pero ese partido carecía
de registro.
Sobra decir que el abanderado del tricolor fue el
ganador con el 100 por ciento de los votos válidos.
La paradoja resultó mayúscula: el País estaba cruzado
por una aguda conflictividad: en las universidades públicas, los sindicatos, el
mundo agrario y el empresarial se reproducían conflictos sin fin, tensiones
propias de una sociedad plural, y desencuentros con las autoridades federales y
estatales.
Además, aparecieron grupos guerrilleros en distintas
ciudades y el campo, y nuevas publicaciones y organizaciones con pretensiones
de partido. Pero el espacio electoral no tenía cauce para esas expresiones.
Existía una profunda ruptura entre el mundo de la
política en su sentido amplio y el de la política institucional electoral. La
segunda no reflejaba lo que sucedía en la primera. Por ello, el nuevo
Presidente habría de instruir a su Secretario de Gobernación, Jesús Reyes
Heroles, a llevar a cabo una reforma política (electoral) que intentaría tender
puentes entre ambas realidades. Pero eso empezó a suceder al año siguiente.
1986. Los efectos de aquella primera reforma se habían
hecho sentir. Diversos partidos ingresaron a la arena institucional electoral y
empezaron a cosechar, por goteo, algunos triunfos.
No obstante, las reiteradas anomalías y fraudes
electorales generaban conflictos post electorales agudos.
Se anunciaron y realizaron una serie de audiencias
públicas para discutir una nueva reforma y al final sus resultados fueron más
bien contradictorios.
Se configuró la Comisión Federal Electoral más
facciosa de la historia de México. Estaba conformada por el Secretario de
Gobernación, un Diputado, un Senador y los partidos tenían una presencia de
acuerdo al número de votos que hubiesen obtenido en la última elección federal.
De tal suerte que para las elecciones de 1988, en la
CFE, un partido (el PRI) tuvo más votos en la Comisión encargada de organizar
los comicios que el conjunto de los partidos opositores; e incluso si los
representantes estatales (que eran del PRI) hubiesen votado con la oposición,
aun así el tricolor tenía mayoría (16 a 15).
Pero en esa misma reforma se creó la Asamblea de
Representantes del DF. La primera autoridad en décadas que sería votada por los
ciudadanos de la capital. Fue el eslabón inicial del proceso democratizador de
la hoy Ciudad de México.
1996. Se llevó a cabo la reforma electoral más
profunda y abarcadora. Se diseñaron las nuevas instituciones electorales: INE y
Tribunal Federal Electoral, intentando inyectar imparcialidad y certeza a los
procesos.
Se reformaron las fórmulas de integración de las
Cámaras de Senadores y Diputados para ofrecer cauce de representación a la
pluralidad. Y esas fórmulas persisten hasta la fecha.
Se crearon condiciones de equidad para la competencia,
tomando dos palancas muy poderosas: el dinero y el acceso a los medios de
comunicación.
El financiamiento público se multiplicó y repartió
conjugando criterios de igualdad y proporcionalidad, y se diseñó una serie de
medidas para que los medios realizaran una cobertura más equilibrada de las
campañas.
Se estableció que el Jefe de Gobierno y los delegados
del DF serían electos y la Asamblea de Representantes se convirtió en
Legislativa, multiplicando sus facultades.
En una palabra, se sentaron las bases normativas para
contar con elecciones libres con autoridades imparciales y condiciones de la
competencia equitativas.
2006. Se celebraron las elecciones presidenciales más
competidas y polarizadas de nuestra historia. La diferencia entre el ganador y
el segundo lugar fue apenas del 0.56 por ciento de la votación.
No obstante, los resultados no fueron reconocidos por
López Obrador que denunció haber sido víctima de un fraude (hasta la fecha no
probado) y buena parte de lo construido -en términos de confianza- se erosionó
de manera grave.
Cuatro efemérides que mucho explican -creo- del México
actual.



Comments
Post a Comment