¿Cuarto Polo y Cuarto Intento de Cárdenas?
¿Cuarto Polo y Cuarto Intento de Cárdenas?
Por:
Erreh Svaia
“Éste
no es el México que la mayoría de los mexicanos queremos y éste no es ni puede
ser el destino fatal de nuestra patria”
Cuauhtémoc
Cárdenas
Primer giro realmente inesperado rumbo a las
elecciones del 2018 en México, el aparente retorno de Cuauhtémoc Cárdenas al
protagonismo político en lo que pudiera ser su cuarto intento de alcanzar la
presidencia de la República, el gran momento de popularidad de Cárdenas fue en 1988,
cuando con su salida del PRI, luego de sus declaraciones denunciando
inconformidad por la falta de “democracia” dentro del partido (al no ser
favorecido con la posible candidatura presidencial) Cárdenas ponía fin a la
etapa “nacional-caudillista” de éste (inaugurada por su padre, el General Lázaro
Cárdenas) e inauguraba una nueva etapa para la izquierda mexicana, haciéndola salir
del clandestinaje.
En aquellos años de convulsiones globales el modelo
neoliberal impulsado por Ronald Reagan en los EEUU y por Margaret Thatcher en
el Reino Unido parecía imponerse al modelo comunista Soviético ( el
desprestigio luego de la represión mostrada durante la invasión a Hungría y la “Primavera
de Praga” y posteriormente con la caída y desintegración de la URSS), lo cual
obligaba no sólo a los partidos de derecha a cambiar su propuesta (luego de que
Francis Fukuyama anunciaba “el fin de la historia” y la aparente hegemonía del
capitalismo), como sucedía con el PRI, que en apariencia abrazaba el ya
mencionado neoliberalismo (aunque sólo de palabra), mientras la izquierda
global buscaba dejar atrás el “derrotado” marxismo leninismo por otros modelos
influidos por críticos de éste como Bernstein, Rosa Luxemburgo y Gramsci,
orientándose hacia la socialdemocracia y el llamado eurocomunismo impulsado en
países como Francia, Alemania, España e Italia, en México, el proscrito Partido
Comunista, protagonista de los movimientos estudiantiles de 1968, adquiría una
nueva cara orientada al socialismo bajo el liderazgo del legendario Heberto
Castillo, quien en un gesto admirable, renunciaba a su candidatura en favor de un
movimiento mayor y de más influencia con Cárdenas a la cabeza, en lo que sería
la cuestionable transformación de los hasta entonces marginales movimientos de
izquierda en movimientos masivos que llevarían a Cárdenas a convertirse en el
símbolo de una nueva izquierda poderosa que pondría contra las cuerdas al PRI
en una muy cuestionada elección.
Aunque se rumora el triunfo de Cárdenas en aquella controversial
elección, un descarado fraude por parte del PRI (instrumentado por el hoy
colaborador de MoReNA Manuel Bartlett) daba el triunfo al candidato Carlos
Salinas de Gortari, señalado como el principal impulsor del neoliberalismo en
el país (aunque en su libro La Década Perdida, Salinas acusaría a los ex
presidentes Zedillo y Vicente Fox de impulsar esta vertiente salvaje del
capitalismo), aunque la hegemonía como partido del PRI se perdía (entre otras
cosas impulsado posteriormente por la normativa del Tratado de Libre Comercio
con EEUU y Canadá), y se allanaba el camino al triunfo de la oposición y caída
del PRI 12 años después a manos de la derecha conservadora representada por el
PAN y encabezada por Vicente Fox, un populista conservador y de derechas, que decepcionaría
con los pocos cambios logrados al sistema.
Cárdenas significó un gran y controversial, pero
necesario cambio en la izquierda, por un lado el gesto de Castillo mostraba la
voluntad de la izquierda de abrirse a nuevos tiempos y de evolucionar en lugar
de estancarse, lo otro, la izquierda mexicana abrazaba el "mito" de
la revolución mexicana y asimilada el "nacionalismo revolucionario"
además del populismo caudillista que Cárdenas representaba, la gran oportunidad
de dar un ejemplo al mundo se perdió al no concretarse un amplio frente de
izquierdas y derechas (como sucedería en países como Alemania y Chile) en 1988,
la oportunidad de sumar la fuerza de la candidatura del PAN representado por un
brillante Manuel J. Clouthier que sacaba al PAN de ser un partido de élites
para llevarlo a las calles, s la de
Cárdenas se perdía, pero quedaba ahí la semilla de lo que pudo ser.
De materializarse un regreso de Cárdenas posiblemente
como candidato independiente representa el primero de los "cisnes
negros", evocando el término referente a la incertidumbre acuñado por
Nassim Nicholas Taleb, rumbo a la carrera presidencial del 2018, y la presencia
de un candidato ajeno al PAN y al PRD que pudiera dar pie nuevamente a la
posibilidad de una candidatura que pudiera encabezar un frente amplio de
derechas e izquierdas, Cárdenas, en definitiva el padre del populismo que hoy
en día abandera su “discípulo” Andrés López Obrador (AMLO) se convertiría en
una interesante opción al ser respaldado por una fuerte coalición amplia que
cristalizara lo que hace 30 años no pudo llegar a ser y que cumpliría con la
inquietud de partidos como el PAN y el PRD de buscar una alianza para impulsar
un candidato neutral sin compromiso particular con cualquiera de los dos
partidos, sería un giro que obviamente pondría el último clavo en la tumba del
PRI, consolidaría los impulsos independientes, dejaría fuera de la contienda a
AMLO y crearía un fuerte frente amplio cuyo liderazgo y experiencia podría
hacer converger tanto al PAN y al PRD con el objetivo principal de dejar fuera
al PRI de la contienda, aunque la candidatura de Cárdenas en estos momentos no
deja de ser nada más que especulación, aunque una muy interesante.



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