No se Nos va a Olvidar…



No se Nos va a Olvidar…

Por: Erreh Svaia

“La vida es un cuento narrado por un idiota”
Luis González de Alba

Y Luis González de Alba rio al último, su negro sentido del humor se sintió hasta el final, su deseo de hacer efectiva su libertad hasta el último momento fue tal que el mismo puso fecha de caducidad a su vida, que momento más propicio que la fecha en que décadas atrás quedó marcada su vida para siempre, que fecha más propicia que el inicio de año nueva de una cultura que de Alba admiraba profundamente. 

Supe de Luis González en mis años de adolescencia, Los días y los años, junto a La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska se convirtieron en lecturas obligadas a altas horas de la noche, cuando trataba de buscar respuestas sobre el pasado, la adolescencia es una edad vulnerable, en la cual estas historias crean huellas profundas, más profundas debieron ser las huellas del 2 de Octubre que quedaron en Luis González, toda su vida debió parece atrapada en un "bucle" al más puro estilo del libro de Miss Peregrine, pero Luis no se dejó atrapar, siguió adelante, se convirtió en un pionero del activismo social que luchó por los derechos de los homosexuales, rompió paradigmas al volverse auto crítico del movimiento del 68 y de la misma izquierda que lo acobijó a él y a otros estudiantes en aquellos años. 

Retomé la lectura de Luis hace unos años, cuando quedé fascinado con sus escritos para revistas cono Nexos o en diarios como Milenio, Luis, con su experiencia fue clave para poder explicarnos trágicos eventos recientes como Iguala y Nochixtlán, su visión dio luz en la oscuridad de la confusión y pudo desnudar la chantajista izquierda mexicana que tanto daño nos ha hecho, González a pesar de no ser parte de algún partido político ayudó a generar esa idea de esa izquierda raciona y progresista que necesita México, sabía leer a través de la izquierda populista que poco a poco fue tendiendo su sombra sobre el país. 

A final Luis murió de la forma que quiso, el día que quiso, no murió aquel 2 de Octubre del 68, sino que nació para muchos ese día, y en ese día decidió dejar este mundo, no lo vamos a olvidar porque el 2 de Octubre "no se olvida", y eso debe estar causándole mucha gracia, se fue en el cambio de año para la cultura judía que tanto admiró, se fue por un disparo que tal vez tardó 48 años en llegar, y que no permitió se lo diera alguien más, tomó su vida y la vivió y la perdió como él quiso si el suicidio es un acto de cobardía porque nos declaramos imposibilitados de enfrentar a la vida, Luis cometió un acto de coraje ya que se preparó con tiempo para enfrentar a la muerte en la fecha que él señaló, en su último escrito tendía sobre nosotros ese humor negro del cual hizo gala hasta el último momento: 

"Podemos adivinar el futuro..."

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