Cadena de Absurdos



Cadena de Absurdos

Por: Erreh Svaia

Dispersión Caprina

“Es bien sabido que la ciencia y el nacionalismo son cosas que se contradicen, aunque los monederos falsos de la política nieguen ocasionalmente ese saber: pero también llegará ¡por fin! El día en que se comprenderá que sólo para su daño puede ahora toda cultura superior seguir cercada por vallas nacionales.”
Friedrich Nietzsche

Rajoy  nunca me pareció un buen gobernante, poco popular, poco apto para el debate, mal desenvolvimiento en público, pero una cosa hay que reconocer aquí, fue el único capaz de operar políticamente de forma satisfactoria para llevar a cabo una coalición que le permitiera gobernar luego de casi un año de negociaciones y de la imposibilidad del PSOE de actuar y negociar (desgarrándose internamente en el proceso) o de la intolerancia de Podemos, que sólo pudo llevar a cabo una pequeña alianza con el partido comunista que lejos de aportarle apoyo, se lo restó, si de algo ha dado muestras España, es de que al tener un gobierno “ausente”, ha conseguido crecer y moverse luego de la lamentosa situación en que cayó luego de la crisis mundial del 2008 (algo de lo que hemos visto resultados similares en los EEUU con Trump y en Nuevo León con Jaime Rodríguez), el hecho de no existir un gobierno prominente o existente ha coadyuvado, contrario a lo que pudiese pensar, al crecimiento de las economías de éstos lugares, así que los hechos presentados en Cataluña éste fin de semana dejan claro que es un mal momento para que Mariano Rajoy, primer ministro español juegue a ser gobernante, el gobierno nacionalista Catalán le ha tendido una muy mala trampa, y peor ha resultado Rajoy como gobernante que ha caído redondo en ella, cediendo a la provocación y opacando el nefasto ejercicio del gobierno catalán, con acciones reprobables de exceso de violencia policial en contra de la sociedad civil.

Tan reprobable resulta la acción represiva de Rajoy, como reprobable ha resultado la provocación del gobierno catalán a manos de Carles Puigdemont y su partido nacionalista de derecha, el Partido Demócrata Europeo Catalán, quienes a pesar de no haber obtenido la aprobación parlamentaria realizaron un ejercicio anticonstitucional para someter a consulta la independencia de Cataluña, ejercicio que ya había sido desestimado por tribunales superiores de justicia, al no contar con mayoría parlamentaria para realizarse, ejercicio que se vio empañado por la desorganización, la ilegalidad, la falta de un censo adecuado, falta de observadores internacionales o mesas de observación de la parte contraria al deseo de independizarse, y una afluencia de poco más del 30% del padrón electoral catalán compuesto de 5 millones y medio de ciudadanos en edad de votar en una región con 7 millones y medio de habitantes, considerando que en encuestas anteriores ya se hablaba de un 60% de la población catalana en contra del deseo de independencia, el 90% de votos anunciados a favor de la moción de independencia (de un universo de apenas 2 millones de votantes) casi confirma las encuestas anteriores, indicando apenas un 30% a favor de separarse de España, ejercicio realizado de forma mediocre que no hubiese conseguido mayor repercusión salvo el ridículo, pero que fue “salvado” por la inepta acción de Rajoy, una nefasta provocación de los nacionalistas catalanes y una nefasta reacción de Rajoy.

Cada historia tiene varios lados, se trata de profundizar en cada uno de ellos, no hacerlo es tener la historia incompleta y ser cómplices de la ignorancia, un 30% de aprobación no hubiese dado autoridad a la consulta, menos la manera tan reprobable en que se llevó a cabo, ni siquiera Rajoy hubiese podido ganar la elección sin haber conseguido una coalición que lo llevara a reunir una mayoría que lo validara en el poder, la premisa de la independencia aún se antoja tan engañosa como la que proliferó durante el llamado Brexit (proceso avalado por el gobierno y que le costará su puesto al primer ministro David Cameron), en el cual se hablaba de beneficios y consecuencias ficticias, cabe señalar aquí que una separación de España llevaría inevitablemente a una salida de Cataluña de la Unión Europea y de la posibilidad de libre movilidad en los países miembros, restando cohesión no sólo en España, también en el resto de la Unión Europea, lo que nos lleva a preguntarnos nuevamente ¿Quién es el mayor beneficiario del debilitamiento de la Unión?  Sin duda algo aquí se ha roto desde tiempo atrás y ha dado paso a que la incertidumbre y la volatilidad saque lo peor de nosotros, hemos visto éste fenómeno repetirse a escala global y a escala local, situaciones que demandan buscar otras formas de política ante la ineficiencia de ésta a escala nacional para funcionar en escala global sin que esto signifique privilegios o preferencias, lo que Cataluña debe exigir es una mayor autonomía (que ya lo ha hecho y lo ha obtenido), y ante la ineptitud de Rajoy, lleva las de ganar, el problema surge cuando los independentistas pierden la cordura, caen en la misma demagogia e intolerancia de Rajoy, y buscan llevar a la gente a dar un salto al vacío, vimos el poco deseo de los nacionalistas catalanes para negociar, eso si, su amplio uso de la demagogia, al final se termina jugando a ser la “victima” a pesar de los errores, buscando el chantaje para sacar provecho para si mismos, una pequeña minoría ambiciosa de poder absoluto que abusa de la creación de un analfabetismo político, empujando un engaño para manipular a las masas y crear una percepción romántica sin el racional adecuado.

No se ve gran avance por parte de los nacionalistas catalanes, salvo por la condena mundial a la pésima decisión de Rajoy, la cual sin duda “salvó” al ejercicio de convertirse en una vergüenza nacional, ahora toca a Rajoy defender su postura y su falta de inteligencia estratégica que mermó su oportunidad de dar un jaque mate político a la ambición nacionalista catalana.   

Comments

Popular Posts