(MET) TECH Gala: La Vida Imita Al Arte
No soy fan de la franquicia de The Devil Wears Prada, disfrut茅 m谩s la segunda pel铆cula que la primera. Con el MET Gala me pasa algo similar. No soy fan, pero tampoco me pierdo detalle de lo acontecido. Qued贸 claro despu茅s de este 煤ltimo evento que algo cambi贸, y el cambio no fue para bien.
La se帽al m谩s evidente fue el patrocinio. Jeff Bezos, uno de los hombres m谩s ricos del planeta y due帽o de Amazon, decidi贸 poner su dinero en el Super Bowl de la moda en los Estados Unidos. La pregunta que muchos se hicieron fue leg铆tima: ¿Qu茅 hace Bezos aqu铆? ¿Qu茅 tiene que ver el due帽o de Amazon con la alta moda? ¿Qu茅 tendr铆a que ver con un museo, con la cultura, con narrativas est茅ticas?
La respuesta lleg贸 cuando record茅 la pel铆cula. En The Devil Wears Prada 2, Emily convence a su esposo, un multimillonario tecnol贸gico, de comprar la revista Runway que dirige Miranda Priestly. En la vida real, Bezos intent贸 comprar Vogue para su pareja, Lauren S谩nchez. El problema fue que la revista no se vend铆a sola, ven铆a en paquete con GQ, Vanity Fair, The New Yorker, Wired y otras publicaciones del mismo grupo editorial Cond茅 Nast. Bezos no quiso el paquete completo. Supongo que el viaje al espacio junto a Katy Perry no fue suficiente compensaci贸n, as铆 que opt贸 por otra cosa: comprar el Super Bowl de la moda. Al MET Gala no se entra sin aceptaci贸n, invitaci贸n o validaci贸n. Bezos las COMPR脫. Aquel al que muchos ven como s铆mbolo de desigualdad, de precariedad y de capitalismo extremo compr贸 para 茅l y para su esposa el rol de juez cultural. Un lavado de imagen tan burdo que resulta dif铆cil de ignorar.
Que el poder econ贸mico patrocine eventos culturales no es nuevo ni escandaloso. Los reyes fueron durante siglos los mecenas de los artistas, y a cambio obten铆an obras que amplificaban su imagen: esculturas, pinturas, palacios, canciones, poemas. Lo que resulta inusual es que mientras los patrocinadores anteriores se limitaron a patrocinar y punto, esta vez fue distinto. El rol de Lauren S谩nchez fue tan prominente que me atrever铆a a decir que este MET Gala fue comprado para ella y su lucimiento, lo siento Anna.
Las protestas no tardaron en aparecer, y ten铆an razones de sobra. Mientras los artistas desfilaban por la alfombra, manifestaciones sindicales se desarrollaban en la calle. Se dice que dentro del museo aparecieron botellas de orina falsa como forma de protesta. El motivo no es menor: trabajadores de los almacenes de Amazon han denunciado p煤blicamente que no se les permite ir al ba帽o durante su turno de trabajo, lo que los obliga a orinar en botellas dentro de su propio puesto de trabajo.
Hay m谩s. Bezos silenci贸 toda cr铆tica de su peri贸dico, The Washington Post, contra Donald Trump, y lleg贸 a acompa帽arlo en su toma de posesi贸n. Amazon proporciona apoyo tecnol贸gico a organismos como el ICE para la localizaci贸n de personas indocumentadas en los Estados Unidos. Resulta cuando menos llamativo que todo esto ocurra mientras la esposa de Bezos lleva el apellido S谩nchez.
En la pel铆cula, Andy Sachs y sus colegas periodistas son despedidos mediante un correo masivo. No es una imagen tan lejana de lo que ocurri贸 recientemente en The Washington Post, ni de lo que han vivido miles de empleados en empresas tecnol贸gicas en los 煤ltimos a帽os.
Lo que Bezos quiere es claro: expandir su imperio. Y sabe que no puede competir contra Elon Musk o Mark Zuckerberg en sus propios terrenos. Lo suyo es vender, como Emily en la pel铆cula. El problema es que empresas como Alibaba, Shein y Temu se le acercan cada vez m谩s, ofreciendo mercanc铆a a precios imposibles de igualar. Por eso no sorprende que Bezos tenga en la mira a Bernard Arnault de Louis Vuitton y a Amancio Ortega de Inditex. No sorprende que quiera entrar al mundo de la moda. No sorprende que la tem谩tica de este MET Gala haya sido "La Moda es Arte". Tampoco sorprende que personajes muy esperados hayan declinado la invitaci贸n, que la mayor铆a de los dise帽os hayan ignorado esa tem谩tica o aparecido en negro como forma de protesta. Y desde luego no sorprende la presentaci贸n del primer dise帽o de Zara reinventado por John Galliano. El modelo a seguir de Bezos es Zara. No pasar谩 mucho tiempo antes de que Amazon use la inteligencia artificial para tratar de dominar el mundo de la moda y dictar las tendencias a trav茅s de las ventas en l铆nea.
La gran perdedora de la noche fue Anna Wintour. La legendaria editora de Vogue qued贸 reducida a comparsa de S谩nchez. Ya no hablamos de patrocinios. Hablamos de algo m谩s serio: la capacidad de decidir qu茅 es moda, qu茅 es tendencia y qu茅 es arte.
Y aqu铆 es donde hay que ser honesto: la moda no es arte. La alta costura tampoco lo es por s铆 sola. Igual que las pel铆culas de Jean Luc Godard, Stanley Kubrick, David Lynch y Pedro Almod贸var se enriquecen al incorporar referencias a la arquitectura, la escultura, la pintura, la literatura, la m煤sica y la danza, la alta costura crece cuando hace lo mismo. Se nutre del arte, lo toma como referencia, pero no es arte en s铆 misma. Pretender que la moda es arte es querer enga帽ar. Es querer ocultar que toda una industria est谩 siendo amenazada. La elecci贸n del negro como color dominante de la noche no fue casualidad. El negro como color f煤nebre frente a los colores de siempre. Se帽al de que algo no est谩 bien.
Hubo, sin embargo, un destello. El gran ganador de este MET Gala fue el dise帽ador Robert Wun, cuyos trabajos se robaron el evento sin esfuerzo aparente. Lo de Wun no es moda. Es alta costura. Bajo otras circunstancias, deber铆amos estar celebrando a Wun. A煤n la protesta de Sarah Paulson vistiendo Matieres Fecales se qued贸 corta en lo art铆stico.
El MET Gala perdi贸 algo anoche que no va a recuperar f谩cilmente. Falt贸 poco para que S谩nchez saliera a pedir pastel para los manifestantes en la calle. Incluso Beyonc茅, ausente de estos eventos durante una d茅cada, tuvo que ser convocada para recuperar algo del brillo de otros a帽os. Si Jay-Z es convocado por los due帽os ultra conservadores de la NFL para darle m谩s "inclusividad" al Super Bowl, alguien tuvo la "genial" idea de incluir aqu铆 a Beyonc茅.
Por lo menos en The Devil Wears Prada 2 el tecnofeudalismo no gan贸.
Ojal谩 la vida imitara m谩s al arte.



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