Morbid Angel: Alterando el Curso del Tiempo
Blessed Are The Sick es mi disco favorito de Death Metal. Es una elección inusual. Discos como Altars of Madness y Covenant gozan de mucha más popularidad, pero ya saben lo que pienso sobre la popularidad. Publicado en 1991. Apenas 39 minutos. Y nada volvió a sonar igual después de él.
Hay gente que dice que Portal es el equivalente a David Lynch haciendo un disco de Death Metal. Puede ser. Pero sin Blessed Are The Sick, Portal no existiría. Este disco no busca confirmar nada. Su propósito es más brutal que eso: destruir todo lo que creímos saber.
Lo compré en esa tienda escondida de la que pocos sabíamos en los 90s. Ya saben cuál. El tipo de lugar donde encontrabas cosas que no debían existir todavía.
El álbum fue concebido en el epicentro del Death Metal de Florida: Morrisound Studio, el mismo espacio donde Death y Obituary habían creado clásicos del género. Muchos esperaban la continuación del Altars of Madness, igual de veloz y brutal. Pero a Morbid Angel no les interesó repetirse.
Trey Azagthoth, el cerebro creativo de la banda, marcó el camino. Más influencias de música clásica, principalmente Mozart. Un sonido más lento, más denso, más perturbador. Para Azagthoth, Blessed Are The Sick es un disco de música al revés. Y no es metáfora. Muchos de los riffs y solos de guitarra suenan exactamente así: invertidos, como si llegaran del futuro hacia el presente. Como Tenet de Christopher Nolan, dos décadas antes.¿o después?
Azagthoth había estado escuchando música al revés durante meses y quería trasladar ese efecto a sus nuevas composiciones. El resultado es algo que el cerebro reconoce como música pero que el cuerpo siente como una anomalía. Richard Brunelle fue el encargado de acompañarlo en la otra guitarra durante esa aventura. Y Pete Sandoval, detrás de la batería, desafiar todas las leyes conocidas de la física con una precisión que no parece humana.
El contexto lo hace todo más extraño. El hair metal estaba en plena decadencia. El underground independiente de los 80s comenzaba a salir a la superficie. Parecía que las bandas de metal extremo estaban a punto de tener su gran momento. Era el instante perfecto para lanzar algo masivo y definitivo. Y fue justo entonces cuando Morbid Angel eligió publicar uno de sus discos más raros, más oscuros y más difíciles de digerir. Eso es lo que los hace grandes.
Blessed Are The Sick no es un disco para poner de fondo. Es un disco para escuchar con atención, en silencio, y sentir cómo el tiempo se dobla debajo de tus pies. Como si el reloj dejara de girar en una sola dirección y de repente todo fluyera hacia otro lado.



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