Spider Noir: La Gran Apuesta de Nicolas Cage

 



Ver a William Butcher partiéndole la cabeza a Homelander en el final de The Boys fue algo parecido a ver a Batman patearle el trasero a Superman. Eso ya lo habíamos visto antes. Lo de ofrecer sexo oral a cambio de seguir vivo, no. Siguiente serie basada en un cómic, por favor. ¿Prime otra vez? Si, esto no es Disney+.


El tratamiento noir no es territorio inexplorado en los cómics. Frank Miller lo trabajó con Daredevil a inicios de los 80s, después con Batman a mediados de esa misma década y luego con Sin City en los 90s. Robert Rodríguez llevó esa misma receta a la pantalla grande con la adaptación de Sin City en 2005. Quienes han estado atentos a los últimos cuarenta años de cultura pop ya saben por dónde va Spider Noir. Pero hay una diferencia fundamental. Mientras Miller y Rodríguez entregaron el noir de manera directa y sin rodeos, Spider Noir usa a Nicolas Cage como centro gravitacional de algo mucho más ambicioso. Un universo que respira al mismo tiempo el aire de las películas de Humphrey Bogart y James Cagney, los cómics de The Shadow, The Spider y Dick Tracy, los dibujos animados de Bugs Bunny, Roger Rabbit y la energía maniática de La Máscara de Jim Carrey.


Cage es un actor con un rango dinámico único. Casi kamikaze. Ser impredecible es una de sus mayores virtudes. Puede ser incómodamente intenso o inquietantemente atmosférico, y a veces las dos cosas en el mismo instante, dándole a sus personajes varias capas psicológicas que pocos actores son capaces de sostener. Algo ha cambiado en él con el tiempo. Su autoconciencia ha crecido. Su madurez como actor ya no puede contenerse en noventa minutos de pantalla grande. Si Bryan Cranston pudo pasar de Hal Wilkerson a Walter White en cinco temporadas y sesenta y dos capítulos de Breaking Bad y convertirse en leyenda, lo que Cage podría hacer en ese mismo formato es una aventura por demás emocionante. 


Las series de streaming se convirtieron en algo distinto a lo que solían ser. Antes, los actores de cine veían la pantalla chica con desprecio, como la segunda división. Los grandes de la pantalla grande no querían estar ahí, y los actores de televisión tenían pocas posibilidades de cruzar al otro lado. Las grandes historias, los grandes directores y los grandes actores estaban reservados para el cine. Hoy, Breaking Bad, True Detective, Black Mirror o Atlanta han demostrado que cada capítulo de una serie puede ser tan artístico, creativo y ambicioso como una película. Cage lo sabe. Y eso es lo que se pone de manifiesto en Spider Noir.


Un personaje que es mitad hombre y mitad araña. Un hombre que es mitad Humphrey Bogart y mitad Hombre Araña, mitad detective rudo y mitad superhéroe, con una atmósfera que mezcla la estética del cine de Orson Welles con la crudeza de la ficción pulp de Raymond Chandler. Una combinación que no tiene por qué funcionar sobre el papel y que sin embargo despierta una curiosidad intensa. Cage sabe hacer de un personaje algo que impacta y no se olvida. Su obsesión por el mundo de los superhéroes es más que reconocida: ha interpretado a Superman, Ghost Rider, Big Daddy y ahora Spider Noir. Ryan Reynolds, Chris Evans, Ben Affleck, Michael Keaton y Halle Berry, háganle espacio al rey.


No es que me entusiasmen las series de superhéroes en general. Sátiras feroces como The Boys o Watchmen son otra cosa con sus anti héroes. Daredevil pudo haber sido algo verdaderamente grande, pero Disney no apostó todo al personaje. Con Spider Noir parece que la apuesta grande va en serio. Una apuesta que incluye a Nicolas Cage como protagonista es cosa seria.


Tengo que confesar que las historias de Spider Man contra Silvermane, el Kingpin, Hammerhead, Tombstone y The Rose siempre fueron mis favoritas. Esa guerra entre pandillas neoyorquinas, como salida de la imaginación de Martin Scorsese, era lo que más me enganchaba de niño. Y el tratamiento noir que Frank Miller le dio a Daredevil es algo que no he podido olvidar. Cage tiene una ventaja enorme: es tan magnético como Ben Reilly como lo es como Spider Noir. La serie construye una dinámica doble con el personaje balanceándose por la Nueva York de la Gran Depresión de día y hundiéndose en el bajo mundo de la mafia de noche. El impacto de dos protagonistas en uno. La fuerza de dos historias en una. La habilidad de Cage para desarrollar dos personajes impactantes en uno. 


Para algunos, Cage ya tiene demasiados años para interpretar a un superhéroe. Esa es precisamente el arma secreta de Spider Noir. Ben Reilly no es el adolescente Peter Parker. Es un hombre de edad madura que despierta con dolor de espalda, termina con dolor de rodillas al subir una escalera y que se retiró hace cinco años de la vida de superhéroe. Esa cercanía al Batman retirado y envejecido de Frank Miller en The Dark Knight Returns raya en lo sublime.


Spider Noir es Marvel saliendo de la caja y alejándose de su zona de confort. Esa es también la especialidad de Cage, quien sale de la pantalla grande para seguir creciendo en un formato nuevo para él. Es un experimento arriesgado. Y no hay mejor manera de asumir ese riesgo que con un actor que no le tiene miedo a nada.

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