Converge: Hum of Hurt, El Gemelo Monstruoso

 




Un auténtico parteaguas. Hace apenas un par de meses, en febrero, Converge entregó lo que pensé sería imposible de superar. Me equivoqué. Con más de 30 años de carrera, Jacob Bannon, Kurt Ballou, Nate Newton y Ben Koller acaban de publicar uno de los mejores discos de su historia. Lo han hecho dos veces en el mismo año.


Hum of Hurt no es una secuela de Love Is Not Enough. No es una colección de sobrantes de estudio. Ambos discos nacieron durante las mismas sesiones de grabación. Converge terminó Love Is Not Enough, lo guardó como si no existiera y grabó Hum of Hurt después. Dos mundos paralelos construidos al mismo tiempo, con el mismo material humano, en direcciones completamente opuestas. Converge ya no era la misma banda luego de terminar el primer disco.


Love Is Not Enough suena calculado y bajo control. Hay elementos de metalcore y mathcore que le dan estructura y contención. Hum of Hurt es otra cosa. Es anárquico e incontenible. Es pura energía, puro sonido, más noise rock y más hardcore que nunca, con las emociones desbordadas en cada minuto.


El proceso lo confirma. Love Is Not Enough les tomó tiempo construirlo capa por capa. Hum of Hurt fue inmediato, un estallido. Kurt Ballou cómo productor conservó muchas primeras tomas como definitivas porque en esa cruda inmediatez estaba la verdad del disco. Hay más improvisación. Hay errores admitidos por la banda durante la ejecución, que simplemente aceptaron como parte del proceso creativo y de la composición. Eso lo vuelve más único y dinámico.


Love Is Not Enough fue quirúrgico en su ataque. Hum of Hurt es impulsivo y orgánico y eso le da más vida, más textura y una intensidad que pocas bandas en el mundo son capaces de sostener. El gemelo malvado de Love Is Not Enough. Y tal vez el mejor.


Converge regresó después de más de una década de ausencia con una urgencia brutal, la urgencia de quien sabe que la juventud se fue y que queda menos tiempo por delante. Pero no menos talento. No menos experiencia. Eso solo ha crecido hasta las nubes. En Love Is Not Enough, la bestia estaba de vuelta. En Hum of Hurt, la bestia se ha dado cuenta de que no es eterna.


El zumbido en el oído que da nombre al disco les recuerda la pérdida, lo que muere, lo que se pudre, lo que se desintegra lentamente. Hum of Hurt es el resultado de entender, en esta segunda y última parte de la vida, que uno no es lo que quería ser. Y eso duele. Duele de verdad. Pero el canto del cisne al morir es hermoso precisamente porque sabe que es el último.


La imperfección de este disco se convierte en su principal cualidad. Una humanidad poderosa llevada al límite. La vulnerabilidad aceptada los ha vuelto más poderosos que nunca.


Ben Koller es increíble a lo largo del disco. Su músculo es el ancla perfecta para cada tema. En Slip the Noose simplemente hace despegar a la banda y la eleva por las nubes con una precisión que desarma. It Only Gets Worse es de lo más intenso y letal que ha hecho Converge en toda su carrera. Un huracán que roba el oxígeno. El sonido de todo yéndose a la mierda de golpe y sin aviso.


Detonator es el momento de Ballou y Newton llevando esas cuerdas oxidadas al límite sonoro absoluto. Un ritmo que no da respiro y guitarras atmosféricas que envuelven todo. Newton tendrá otro gran momento en Dream Debris, donde su presencia es tan física que se puede sentir en el pecho.


I Won't Let You Go es probablemente lo mejor de Hum of Hurt. La banda a tope de sus capacidades, mejor que nunca, tocando como si fuera la última vez porque tal vez lo sea. Hum of Hurt nos recuerda ese pequeño zumbido que se va acumulando sin que lo notemos hasta que un día nos vuelve locos y nos lleva a la tumba. Ballou brillando en cada nota. Una obra que duele escuchar y que es imposible soltar.

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