Boxing Helena: La Perturbadora Cinta de Jennifer Chambers Lynch

 


En 1993, Jennifer Chambers Lynch ten铆a 25 a帽os y acababa de escribir y dirigir una de las pel铆culas m谩s odiadas de la d茅cada. Un debut que muchos calificaron como uno de los peores de la historia del cine. Otros, con el tiempo, empezaron a ver algo distinto: un ejercicio perturbador, inc贸modo y muy adelantado a su tiempo.


Boxing Helena naci贸 de un lugar muy 铆ntimo. No de la sombra de su padre, David Lynch, sino de los diarios personales de Jennifer, de sus propias obsesiones con el control, los sue帽os, el deseo y el cuerpo femenino. La idea original vino del productor de la cinta, pero fue Jennifer quien tom贸 ese embri贸n y lo convirti贸 en algo completamente suyo.


La historia es brutal en su simplicidad. Un cirujano obsesionado con una mujer hermosa. Un accidente que la pone literalmente en sus manos. Y la decisi贸n enferma de no dejarla ir. Lo que sigue es un drama psicol贸gico que roza el terror y el body horror con una frialdad que incomoda.


Al principio, la pel铆cula parec铆a destinada a otro camino. Madonna estuvo considerada para el papel principal y declin贸. Kim Basinger hizo lo mismo, y su rechazo deriv贸 incluso en una demanda legal que se volvi贸 esc谩ndalo. Al final fue Sherilyn Fenn, actriz del universo Lynch, quien se arriesg贸 con un papel que nadie m谩s quiso tocar.


Entonces llegaron los ataques. Sectores feministas denunciaron la pel铆cula como una agresi贸n simb贸lica contra la mujer. Jennifer respondi贸 desde otro lugar: la Venus de Milo. Una escultura antigua de una mujer rota, incompleta, a la que el mundo decidi贸 llamar perfecta y "encerrar en una caja". Boxing Helena era eso. Una pregunta sin respuesta f谩cil sobre qu茅 significa poseer un cuerpo y qu茅 significa que otro lo posea.


El estilo de Jennifer en ese momento a煤n estaba form谩ndose. Quienes esperaban algo parecido a Blue Velvet o Wild at Heart salieron decepcionados. Lo que encontraron fue otra cosa: m谩s reflexivo, m谩s lento, m谩s cercano a Luis Bu帽uel o a Pedro Almod贸var que a cualquier pel铆cula de su padre. Esa distancia no fue un defecto. Fue una declaraci贸n.


Comercialmente, Boxing Helena fue un fracaso. Pero con los a帽os alcanz贸 el estatus de culto que pocas pel铆culas de los noventa pueden reclamar con tanta honestidad. Hoy, en la era de The Substance y de Obsession, su mirada sobre el cuerpo femenino como prisi贸n y sobre el deseo humano de poseer sin ser abandonado resulta m谩s vigente que nunca.


Jennifer tard贸 quince a帽os en volver a dirigir. Sus siguientes pel铆culas ser铆an oscuras, singulares y dif铆ciles de clasificar. Cada una dejando claro lo mismo: que lo que Jennifer Chambers Lynch ten铆a para decir nunca iba a caber en noventa minutos, y que nadie que la descart贸 en 1993 supo realmente lo que estaba viendo.

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