Inferno: El Futuro del Pasado Tiene Nombre

 


Inferno es una obra extraña. Escucharla hoy es como pensar en aquella vieja caricatura de The Jetsons o poner The Man Machine de Kraftwerk. Eran visiones que querían mostrarnos el futuro y hoy son parte del pasado. El futuro del pasado. Sombras de algo que no sucedió o que pudo ser, y que ahora viven solo como fragmentos en nuestra memoria.


Es como escuchar Far Side Virtual de James Ferraro o ver Aggro Dr1ft de Harmony Korine. Así suena, precisamente, Inferno. Aggro Dr1ft, esa temeraria película conceptual de Korine, llevaba música de AraabMuzik. Pienso que Inferno pudo ser una banda sonora más poderosa para acompañar ese arcoiris de imágenes térmicas que Korine construyó. Hay algo en este disco que conecta con esa película, o con ciertos rincones de las obras de Nicholas Winding Refn. Son recuerdos vagando por la mente con tonalidades fuera de lo común.


Prophecy at 1420MHz es una entrada misteriosa hacia algún lugar dentro de nuestra mente. Hydrogen Helium Lithium Leviathan es más dura, sus sonidos más agresivos, sin alejarse demasiado del hip hop más experimental ni de la música ambient. Age of Capricorn deja atrás todo lo conocido y se adentra en territorios abstractos donde el sonido puro escapa cualquier lógica.

Father and Son es un ejercicio de hip hop deformado al máximo. Algo que pudo salir de la película de Korine, del capítulo más alucinante de la serie Atlanta, o de unos Daft Punk aturdidos por una droga de diseñador.


Somewhere Right Now in the Future es quizá el tema más representativo del disco. Música disolviéndose y convirtiéndose en sonido puro que se escapa, que atraviesa dimensiones y que no puede ser capturada de ningún modo.


Naraka se contiene un poco más. Toma forma y entrega un tema con vocales indescifrables que rondan como fantasmas. The Word Becomes Flesh incrementa la tensión hasta volverse inquietante. Into the Magic Land podría sonar perfectamente mientras nos alejamos por la carretera al caer la tarde.


Debo decirlo: el peor pecado de Inferno es su duración. Los Boards of Canada debieron tener mucho material guardado y fueron demasiado generosos luego de estos largos años de ausencia. Algunos temas pudieron haber sido omitidos sin que nadie lo lamentara. El error, quizá, fue no ponerle ninguna restricción al flujo creativo.


Aun así, lo de estos BoC está fuera de este mundo. Arena Americanada es una joya incómoda de electrónica que lo confirma. Los mejores momentos de Inferno recuerdan la altísima calidad de esta banda y la brutalidad de su capacidad para experimentar con el sonido.


Hace veinte años, Boards of Canada sonaban al futuro. Hoy suenan al futuro del pasado. Stranger Things y los Backrooms suenan a Boards of Canada por momentos. Tal vez por eso ese sonido nostálgico nos resulta tan familiar ahora. Nos hemos acostumbrado tanto a la nostalgia que ya es un lugar demasiado común, con un sonido que difícilmente puede sorprendernos.


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