Petra von Kant: El Espejo Roto Donde Fassbinder Desnud贸 su Alma

 


Dominio y sumisi贸n sostienen toda la historia de Las Amargas L谩grimas de Petra von Kant. Rainer Werner Fassbinder escribi贸 primero la obra de teatro en 1971, y al a帽o siguiente, decidi贸 llevarla al cine. Le gustaba trabajar r谩pido y gastar poco, as铆 que redact贸 el guion completo durante un vuelo de Berl铆n a Los 脕ngeles, como quien escribe una carta urgente que no puede esperar. La pel铆cula entera transcurre en una sola habitaci贸n, una jaula de oro, y bastaron diez d铆as de rodaje para terminarla.


La idea naci贸 de algo que Fassbinder conoc铆a mejor que nadie. Sus propias relaciones obsesivas donde el amor se mezclaba con la necesidad, el poder, el sadismo y la humillaci贸n sin l铆mite, llegando incluso a los territorios de lo "camp". Pero no quiso contarlo de forma directa. En lugar de poner hombres en un escenario o en una pantalla, ejerciendo esos juegos de poder y hacerlo f谩cil y simple, eligi贸 a tres mujeres y las encerr贸 en un espacio asfixiante, el departamento de Petra von Kant, lleno de cuadros y maniqu铆es, que parecen testigos mudos de cada herida que se abre frente a ellos. Fassbinder se convirti贸 en Petra von Kant, una dise帽adora de ropa exitosa que igual que 茅l, en su vida real usaba el dinero y el poder para controlar a quienes la rodeaban, y a su vez ca铆a en esas mismas trampas. Al traspasar su historia a un contexto femenino, Fassbinder hizo una observaci贸n brutal. Dej贸 claro que incluso sin la presencia masculina las jerarqu铆as patriarcales contin煤an manifest谩ndose sin remedio. Luchas de clase, represi贸n, deseo y manipulaci贸n, todo sigue ah铆 latiendo.


Karin es el gran amor de Petra, pero tambi茅n es el retrato disfrazado del actor G眉nther Kaufmann, el hombre del que Fassbinder estuvo enamorado, y con quien vivi贸 una relaci贸n brutalmente tormentosa, marcada por la desesperaci贸n, la obsesi贸n y la locura. Intent贸 comprar su afecto con dinero y termin贸 enfermando de tanto perseguir su atenci贸n. Marlene, la secretaria muda y entregada de Petra, representa a muchos del equipo m谩s cercano a Fassbinder, que trabajaron con 茅l durante a帽os con una devoci贸n casi enfermiza, aguantando sus abusos sin pronunciar una sola queja y en ocasiones, incluso disfrut谩ndolo en silencio.


En el fondo, esta pel铆cula es una confesi贸n que opera en muchos niveles. Un retrato psicol贸gico brutalmente honesto y sin filtros de un hombre dominante y cruel frente a unos, y sumiso hasta la humillaci贸n frente a otros. Margit Carstensen, Hanna Schygulla e Irm Hermann le dieron vida a esa confesi贸n autobiogr谩fica, cargada de la influencia de Arthur Schopenhauer en 1972, y desde entonces, su fuerza y su impacto no han perdido ni un gramo de intensidad. Tambi茅n est谩 la manera genial en que Fassbinder usa el drama y las relaciones humanas llevadas al extremo, para hacer una observaci贸n muy personal sobre la represi贸n de la memoria del pasado nazi de Alemania, la recuperaci贸n econ贸mica y la era de la Guerra Fr铆a.

Dentro de ese cuarto reducido brilla el trabajo hipn贸tico de Michael Ballhaus, el director de fotograf铆a que acompa帽贸 a Fassbinder en la mayor铆a de sus pel铆culas y que, tras su muerte, llev贸 su talento a Hollywood para trabajar con Martin Scorsese. Goodfellas es el mejor ejemplo de su talento a las 贸rdenes de Scorsese. Ballhaus transform贸 esa habitaci贸n peque帽a en un laberinto de espejos reflejos y cuadros donde cada toma parece pintada a mano casi integr谩ndose m谩gicamente, al cuadro Midas y Baco de Nicolas Poussin. Gracias a ese trabajo, Fassbinder logr贸 fundir teatro, pintura, escultura, arquitectura, m煤sica, danza, poes铆a y moda, mediante los extravagantes vestidos de Petra, en una sola obra, la que terminar铆a siendo su pieza m谩s recordada y una de las cumbres del Nuevo Cine Alem谩n.


La influencia de cineastas vanguardistas como Andy Warhol y Jean Luc Godard se nota en cada encuadre, en cada gesto repetido frente a la c谩mara. Y esa misma influencia filtrada por la visi贸n de Fassbinder, terminar铆a marcando para siempre el cine de John Waters, Pedro Almod贸var y Gregg Araki, tres directores que aprendieron de 茅l, que el dolor m谩s 铆ntimo llevado al extremo, tambi茅n puede convertirse en una forma de arte retorcido.


Esa habitaci贸n no fue solo un set. Fue el lugar donde Fassbinder se mir贸 sin piedad y nos oblig贸 a mirarnos con 茅l. Duele porque sabemos que esas din谩micas de poder y entrega absoluta no pertenecen solo a su vida, ni a esa 茅poca. Siguen vivas en nuestras relaciones, en las formas silenciosas en que controlamos o nos dejamos controlar. Petra von Kant no envejece. Sigue sangrando con la misma verdad cruda que el d铆a en que se film贸, porque Fassbinder no fingi贸 nada. Puso su propia carne en la historia y dej贸 una pel铆cula que todav铆a atrapa por el cuello y obliga a recordar cu谩nto cuesta amar sin destruirnos.

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