U-Men: Padres Malditos del Grunge

 



Seattle en los a帽os 80 era gris, h煤meda e invisible para el resto del pa铆s. No ten铆a el peso hist贸rico de Nueva York, ni la energ铆a de Los 脕ngeles. Washington DC, Boston y Minneapolis exportaban bandas de punk y hardcore que buscaban redefinir el rock desde sus ra铆ces. Seattle no exportaba nada. Las bandas locales como Queensr每che, Metal Church y Sanctuary hab铆an construido cierta reputaci贸n dentro de los c铆rculos del heavy metal, aunque nadie las asociaba con algo que pudiera llamarse "el sonido de Seattle". 


Eso cambi贸 en 1984, cuando una banda tom贸 una decisi贸n que parec铆a modesta pero result贸 radical: ignorar el reconocimiento nacional y concentrarse en construir una escena local, tocando en cada local de mala muerte que se los permitiera. Esa banda fueron los U-Men, y esa decisi贸n lo cambi贸 todo.


Los U-Men no quer铆an imitar a los Sex Pistols, ni a The Clash, aunque s铆 tomaban prestada su actitud de hacerlo todo por cuenta propia. Lo que les obsesionaba era el post punk ingl茅s, pero eran lo suficientemente inteligentes como para entender que no ten铆a sentido copiar directamente a The Fall, a The Pop Group o a The Birthday Party. Sab铆an que las ra铆ces verdaderas de ese sonido estaban m谩s atr谩s, en bandas malditas del propio suelo estadounidense: los Stooges, Captain Beefheart y Pere Ubu. Los discos que los miembros de la banda escuchaban con devoci贸n eran Fun House, Trout Mask Replica y The Modern Dance, obras que la industria nunca supo qu茅 hacer con ellas.


De esa obsesi贸n naci贸 su propio lenguaje sonoro. No fue solo Seattle la que respondi贸. Bandas como los Butthole Surfers y Scratch Acid en Texas, o Big Black en Chicago, vibraban en la misma frecuencia. Pero lo que ocurri贸 a nivel local fue algo distinto, algo con consecuencias que nadie anticip贸. Los U-Men sembraron semillas de una escena que en pocos a帽os tomar铆a una fuerza imparable. Green River, Skin Yard, Soundgarden y Nirvana los ver铆an como padres de lo que vendr铆a. Sin los U-Men, la historia del grunge no se escribe de la misma manera.

Su primera grabaci贸n fue un EP de apenas cuatro canciones. Un objeto peque帽o, que result贸 ser el nacimiento de una de las escenas m谩s influyentes de la historia del rock norteamericano. En poco m谩s de cinco a帽os, lo que comenz贸 en esos cuatro temas se convertir铆a en el sonido dominante de Estados Unidos.


Es casi seguro que John Bigley, Tom Price y Jim Tillman no ten铆an la menor idea de lo que estaban construyendo. Bigley lanzaba gritos demenciales que sonaban a algo entre la posesi贸n y el trance. Price sacaba riffs de guitarra que parec铆an sierras oxidadas cortando metal viejo. Tillman trazaba l铆neas de bajo que sonaban a un motor con una aver铆a grave y sin remedio. La banda quer铆a sonar sucia, visceral, sin tomarse demasiado en serio. Era un rechazo directo al pulido sonido de las bandas populares de la 茅poca. Sab铆an desde el principio que jam谩s saldr铆an del underground, que un p煤blico masivo estar铆a siempre fuera de su alcance, y eso no solo no les preocupaba, sino que era exactamente el punto.


Sin buscarlo, Bigley, Price y los suyos estaban construyendo el eslab贸n entre el post punk ingl茅s y el grunge. La pieza que conecta dos mundos que, sin ellos, tal vez nunca se habr铆an encontrado.


Para muchos, los U-Men eran la banda m谩s peligrosa de Seattle. Una sensaci贸n aut茅nticamente underground a la que los j贸venes iban a ver en vivo y de la que sal铆an con una sola idea en la cabeza: formar una banda igual. Para algunos, no ten铆an futuro. Para otros, eran exactamente el sonido del futuro. La historia, con el tiempo, dej贸 claro qui茅nes ten铆an raz贸n.

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