Coapa Heights: ¿La Película que Nunca Existió y que Todos Soñamos
En 1999 ya había terminado la escuela y mis días se repartían entre el trabajo y el gimnasio toda la semana. El fin de semana solo existía una cita sagrada: el video club. Iba y venía en un viejo Atlantic rojo, mi primer auto, ese que se apagaba si pasaba por encima de un charco de agua. Era la época de los video clubes y yo rentaba cuatro películas los viernes para verlas sin prisa el sábado y el domingo.
Coapa Heights nació en esos mismos años y nunca llegó a los video clubes. Estaba filmada en video. Era una película experimental y underground que solo encontró distribución en el legendario mercado de El Chopo, en la Ciudad de México. De ahí resurgió y sobrevivió, años después gracias a internet.
Lo curioso es que Coapa Heights, a pesar de su casi imperceptible existencia, terminó teniendo un impacto posterior que superó cualquier dinero que hubiera podido generar. Estoy seguro de que no hubo mucho dinero. Fue una labor de amor al arte de su productora, Edwarda Gurrola y de su director, Yibrán Asuad.
Era la época posterior al cine trash urbano de contracultura de finales de los 80s, y al Reservoir Dogs y Pulp Fiction de principios de los 90s. A mí me recuerda más a Killing Zoe de Roger Avary. La cinta podría parecerse al cine posmoderno de Quentin Tarantino, pero en realidad está más cerca de Breathless de Jean-Luc Godard, la verdadera fuente de inspiración de Tarantino. También aspira a ser sucesora de la genial, Los Caifanes, de Juan Ibáñez, ese momento en que México logró hacer una película muy cercana al cine de Godard.
Así que Coapa Heights bien podría ser una mezcla de Breathless y de Los Caifanes, pero con un presupuesto tan bajo, que casi parece un proyecto escolar. Asuad tenía entonces veintidós años, la misma edad que yo. No tenía ninguna formación académica en cine, pero tenía un amor enorme por las películas. Escribió, dirigió y filmó cámara en mano Coapa Heights con el presupuesto más bajo imaginable, pero con una actitud infinita, poca vergüenza, y muchas ganas de arriesgarse.
Poco más de sesenta minutos de pura malevolencia fílmica. Un par de jóvenes en un Atlantic rojo recorriendo Villa Coapa en la Ciudad de México de fin de siglo, buscando drogas, armas y problemas. Decadencia pura.
Al más puro estilo Godard, la película tenía un principio y un final, pero no estaban estructurados en ese orden. La narración en off es alucinante, como la música del DJ Screw. La estructura es pura anarquía. Inserta sonidos ajenos a la trama, electropop kitsch de la época (el disco Elevator de Titán, un disco que me encanta, fue publicado elmismo año que Coapa Heights), música de viejas series de los setenta y gente que casualmente pasaba por ahí, y ni se enteró de que formaba parte de una película.
Las actuaciones son desenfadadas y naturales. Hay humor negro y humor absurdo, cercano al movimiento pánico de los setenta. Recuerdo haber visto muchos cortos con esta estética cuando estaba en la escuela, pero ninguno con el espíritu de Godard y de Los Caifanes que posee Coapa Heights. También hay un poco de las cintas y el bad taste de John Waters de los 70s.
Por su escasa distribución, Coapa Heights es un objeto de culto, que parece que nunca existió. Muchos la soñamos y despertamos preguntándonos si realmente había existido.
En lo personal, Coapa Heights toca una fibra muy cercana. Fue la Ciudad de México que conocí por primera vez en aquellos años. Esas fueron las calles que caminé. Esa era la música que escuchaba en los taxis, en los camiones y en los clubes del centro.
Coapa Heights es una cinta hermana de Los Caifanes, pero hecha por John Waters. Es el momento en que Jean Luc Godard caminó por la Ciudad de México.


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