3 Horas No Fueron Suficientes: The Odyssey de Christopher Nolan


Hoy vi The Odyssey. Ayer vi Project Hail Mary. Me encantan esas historias donde un hombre tiene que luchar contra todo para volver a casa. Aunque Ryan Gosling parece no tener muchas ganas de regresar en Project Hail Mary. Y, por momentos, Matt Damon tampoco parece muy convencido de hacerlo en The Odyssey. Hace unos días vi Masters of the Universe. También habla de regresar a casa después de mucho tiempo. En broma comenté que la había visto como calentamiento para The Odyssey.


Matt Damon es el tipo que siempre tiene problemas para volver a casa. Lo vimos en Saving Private Ryan. Lo vimos en The Martian. Lo vimos en Interstellar. ¿Cómo no iba a llamar Christopher Nolan a este hombre para interpretar al lost boy por excelencia? Odiseo es el eterno perdido. Y si Batman no fue suficiente para Nolan, era cuestión de tiempo para que hiciera una película sobre el padre de Sherlock Holmes y del propio Batman. Odiseo era el gran estratega. Usaba su inteligencia y su astucia para resolver cada reto, cada dilema y derrotar monstruos, algo así como los supervillanos de la época.


Esto no es una reseña de The Odyssey. Y no lloren por los spoilers. La historia tiene más de tres mil años y sigue emocionando. Dudo mucho que no la conozcan. Yo la conocía desde pequeño. Recuerdo que jugaba con soldados de plástico cuando era niño. Enviaba un ejército a la guerra y, después de la victoria, los hacía regresar enfrentando toda clase de adversidades que impedían que todos volvieran a casa. Leí La Ilíada y La Odisea en la secundaria. No me digan que ustedes no. Homero fue el gran escritor original de las novelas de aventuras épicas.


Hace poco le decía a mi hija que escucho música y veo películas porque busco una razón. Nunca lo hago al azar. Por eso quiero compartir algunas de las razones por las que vi The Odyssey.


Es una historia sobre decisiones y consecuencias. En La Ilíada y La Odisea, Homero proponía varias ideas revolucionarias. Puedes creer en los dioses. Puedes creer en el destino. Puedes creer en la suerte. Pero, al final, todo lo que te sucede nace de tus decisiones. Cada decisión trae consecuencias. Es como las leyes de la física: toda acción provoca una reacción. No culpes a Dios, al destino o a la suerte por lo bueno o lo malo que te ocurra. Incluso cuando decides no decidir, ya has tomado una decisión. El ego es tu peor enemigo al momento de elegir. Y, sobre todo, no existen las decisiones perfectas.


Hace poco comentaba la decisión de Nicolas Cage de entrar al mundo de las series con Spider-Noir. Cage decía que noventa minutos de película no le alcanzaban para transmitir las emociones que quería como actor. Pues bien, The Odyssey es un gran tráiler de tres horas. Me quedo esperando la serie basada en La Odisea que ojalá Nolan tenga algún día en mente. Sí, The Odyssey se siente como un enorme y magnífico adelanto de algo todavía más grande.


Nolan maneja el tiempo de forma soberbia. Va y viene constantemente del presente al pasado y luego al futuro. La edición es espectacular. Saltamos de un personaje a otro con un ritmo frenético. Seguimos la historia de Odiseo, la de su hijo, presenciamos la caída de Troya y luego el regreso del héroe junto a su reina. Nolan demuestra las lecciones que aprendió del estilo narrativo de Orson Welles en Citizen Kane. Aun así, tres horas no son suficientes.


Nolan llena la pantalla de grandes estrellas de Hollywood: Matt Damon, Anne Hathaway, Samantha Morton, Tom Holland, Charlize Theron, Zendaya, Robert Pattinson, Lupita Nyong'o, Elliott Page, John Leguizamo, Mia Goth, Jon Bernthal, Benny Safdie y Travis Scott. Tres horas no bastan para que todos ellos muestren realmente de lo que son capaces. Eso puede resultar frustrante. Algunos aparecen menos de cinco minutos.


Apuesto a que Samantha Morton lo sabe perfectamente. Su interpretación de Alpha en The Walking Dead fue fenomenal. Aquí aprovecha sus pocos minutos como la bruja Circe para regalarnos lo más cercano a una auténtica escena de terror. Si Nolan ha dicho que uno de los pocos géneros que le falta explorar es el terror, alguien debería recordarle que ya dirigió un magnífico cortometraje de horror con Morton como protagonista.


Jon Bernthal es otro actor que sabe brillar con muy poco tiempo en pantalla. Ya lo demostró en The Bear. Benny Safdie también devora la película en apenas cinco minutos como el rey Agamenón. Su presencia es colosal. Se roba por completo el espectáculo. Su Agamenón no tiene nada sobrenatural, pero bien podría ser un Batman de la Antigüedad. Entra en escena con la autoridad de Darth Vader en Star Wars. Muchos de los comentarios en internet se los lleva él. Aunque, siendo sinceros, sigue siendo un novato frente a la inolvidable aparición de Xerxes en 300, de Zack Snyder.


300 es la compañía perfecta para The Odyssey. Hay mucho de esa película, especialmente en las escenas de acción. Ojalá Benny Safdie siga actuando más de lo que dirige, porque The Smashing Machine quedó muy por debajo de la espectacular Marty Supreme, dirigida por su hermano Josh.


Podemos decir que The Odyssey es una adaptación de Homero, pero no cabe la menor duda de que Nolan la convirtió en una película profundamente personal. Impregnó cada escena con su estilo y su visión del mundo. Esa es la magia que comparte con Orson Welles. Esta Odisea pertenece tanto a Homero como a Nolan.


Cuando vemos a Odiseo recuperar la memoria en la playa junto a Calipso, aparece el protagonista amnésico de Memento. Cuando observamos a sus hombres atrapados en la playa sin poder avanzar hacia Troya, recordamos a los soldados aliados de Dunkirk. El famoso caballo de madera para conquistar Troya remite inevitablemente a Inception, donde la estrategia consiste en entrar en la mente de otros para sembrar una idea, y la misión es guiada nuevamente por Elliott Page. El regreso de Odiseo para reencontrarse con su hijo dialoga con Interstellar y su viaje para volver con su hija. Cuando Odiseo defiende el libre albedrío por encima de la voluntad de los dioses, encontramos ecos de Tenet, mi cinta favorita de Nolan. Cuando diseña el plan para tomar Troya y desencadena el caos al desafiar las leyes de Zeus, aparece el Oppenheimer que crea el arma más poderosa del mundo y luego carga con las pesadas consecuencias. Cuando regresa a Ítaca, es imposible no pensar en Batman regresando a Gotham después de ser derrotado y exiliado por Bane. Incluso al comienzo de la película, cuando el legendario caballo de Troya aparece semisumergido en la playa, Nolan parece rendir homenaje al plano final de El Planeta de los Simios. Si pensamos en esa saga y en su forma de jugar con el tiempo y el espacio, no resulta difícil comprender cómo funciona la mente de Nolan.


En cada escena. En cada decisión. En cada momento. Queda claro que Nolan tenía una razón para filmarlo. No dejó nada al azar.



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