Josh Safdie: Rey del Caos
Uncut Gems de los hermanos Safdie (Josh y Benny) no es solo una de mis pel铆culas favoritas de todos los tiempos: es una obra maestra que cristaliza la evoluci贸n del cine de intensidad narrativa. Los Safdie son herederos innegables del dinamismo estridente y visceral de Martin Scorsese, ese maestro absoluto del v茅rtigo narrativo que ha marcado generaciones enteras de cineastas. No por nada Scorsese es el cineasta con mayor influencia en el cine moderno, un tit谩n cuya sombra se extiende sobre cada director que entiende el ritmo como latido card铆aco y la adrenalina como sustancia cinematogr谩fica altamente adictiva.
Caught Stealing nos sorprendi贸 recientemente con un Darren Aronofsky rindiendo tributo expl铆cito y reverencial a Martin Scorsese, demostrando que esta genealog铆a sagrada del caos controlado sigue viva, palpitante y m谩s relevante que nunca. Ahora llega el turno a Josh Safdie, esta vez separado de su hermano Benny en un experimento audaz que camina con elegancia suprema entre el desastre potencial y el triunfo absoluto.
Curiosamente, Benny intent贸 crear su propio The Wrestler de Aronofsky con Dwayne "The Rock" Johnson en The Smashing Machine, sin embargo no logr贸 superar la devastadora intensidad emocional de la pel铆cula original. ¿C贸mo superar a Mickey Rourke en ese papel que pr谩cticamente redefini贸 lo que significa la autodestrucci贸n en pantalla? La respuesta es simple y dolorosa: no se puede. Rourke ha estado en un penoso proceso de autodestrucci贸n desde hace varias d茅cadas, Aronofsky lo capt贸 y lo explot贸 al m谩ximo, Johnson no ha vivido esa experiencia.
Sin embargo, Josh Safdie no quiso alejarse de la enorme influencia del universo Scorsese ni de los hermanos Coen que tan magistralmente explor贸 junto a Benny en Good Time y Uncut Gems. Esa atm贸sfera claustrof贸bica de tensi贸n constante, de decisiones equivocadas encaden谩ndose unas a otras como domin贸s del desastre, de personajes profundamente autodestructivos navegando mundos despiadados que no les perdonar谩n un solo error.
Esta vez Josh toma inspiraci贸n directa en Uncut Gems y asume riesgos creativos colosales una vez m谩s, expandiendo su lenguaje visual y narrativo hasta l铆mites insospechados. Nos transforma en observadores completamente inmersos de una experiencia tan brutal como hipn贸tica, donde no podemos apartar la mirada incluso cuando desesperadamente queremos hacerlo. La m煤sica de Daniel Lopatin, aka Oneohtrix Point Never, es absolutamente clave en este objetivo narrativo y emocional.
El protagonista, Timoth茅e Chalamet, parece haber tomado conscientemente la ruta de Leonardo DiCaprio en modo acelerado y sin filtros, alej谩ndose por completo del camino f谩cil y lucrativo del gal谩n juvenil rom谩ntico que Hollywood le ten铆a preparado en bandeja de plata. Su personaje, Marty Mauser, es tan narcisista, egoc茅ntrico y manipulador como profundamente detestable. Y aun as铆, parad贸jicamente, no podemos dejar de seguirlo, de intentar entender sus motivaciones retorcidas, de presenciar su ascenso mete贸rico y su ca铆da estrepitosa con una fascinaci贸n casi enfermiza.
El viaje fren茅tico en el que nos sumerge Safdie es ca贸tico, salvaje y despiadado, pero absolutamente memorable en su capacidad narrativa de alta velocidad. Es salvaje tambi茅n en su capacidad creativa de hilar historias paralelas de forma casi imperceptible, entretejiendo tramas y subtramas con una destreza quir煤rgica que recuerda a los mejores momentos de Scorsese y ese ritmo fren茅tico e implacable de Goodfellas.
Tomando inspiraci贸n quiz谩 de alguien como Werner Herzog, ese otro maestro germano del caos controlado y la realidad distorsionada, Safdie incluye estrat茅gicamente no actores en su pel铆cula, generando una textura de autenticidad y realidad que contrasta poderosamente con las actuaciones dram谩ticas profesionales. As铆 vemos a Abel Ferrara (director legendario en su propio derecho y poeta del cine underground), Tyler, The Creator (genio musical multifac茅tico que demuestra presencia cinematogr谩fica natural), Koto Kawaguchi (campe贸n de tenis de mesa en la vida real) y Kevin O'Leary (uno de los famosos y temidos tiburones de Shark Tank), aportando autenticidad cruda e innegable a este universo cinem谩tico.
Y mientras Safdie da espacio generoso a no actores para actuar y descubrirse en pantalla, en el caso de la enorme Gwyneth Paltrow, Safdie le otorga un papel que pudiera parecer inspirado en su propia trayectoria vital: una actriz con un pasado glorioso, que tras una pausa autoimpuesta en su carrera, busca desesperadamente la manera de regresar a sus mejores momentos de relevancia. ¿Paltrow personific谩ndose a s铆 misma? En cierta forma, tanto Paltrow como O'Leary terminan interpretando versiones cinematogr谩ficas sofisticadas de s铆 mismos, borrando las l铆neas entre ficci贸n y realidad.
Cuando supe de la pel铆cula por primera vez, pens茅 ingenuamente que iba a presenciar una pel铆cula convencional sobre ping pong, lo cual no me resultaba particularmente atractivo o emocionante. Pero el ping pong es solamente un elemento m谩s, una pieza casi incidental en el monumental y complejo engranaje narrativo de Marty Supreme. El deporte funciona como met谩fora existencial, como escenario de batalla, como excusa narrativa, pero nunca como el verdadero tema central de la pel铆cula.
Ojal谩 hubiera visto esta cinta magistral el a帽o pasado, ya que hubiera hecho extremadamente dif铆cil, casi imposible, la decisi贸n tortuosa de qu茅 pel铆cula fue la mejor del 2025. Ahora, con la perspectiva necesaria y el tiempo de reflexi贸n, puedo afirmar categ贸ricamente que Marty Supreme de Josh Safdie y One Battle After Another de Paul Thomas Anderson fueron lo mejor del a帽o pasado, dos obras cinematogr谩ficas que demuestran irrefutablemente que el cine de autor sigue vivo, vibrante y asumiendo riesgos creativos que s贸lo unos cuantos visionarios se atreven a tomar.
Josh Safdie ha demostrado ser una verdadera fuerza imparable de la naturaleza cinematogr谩fica, un director visionario que hace pel铆culas desbordantes de poder visual abrumador, adrenalina narrativa inyectada directamente en las venas y caos meticulosamente orquestado como sinfon铆a del desorden. Ha salido de la sombra colaborativa con su hermano no para competir fratricidamente, sino para demostrar contundentemente que su voz individual es igual de potente y necesaria.



Comments
Post a Comment