Megadeth: El Enojo es Energía
Fin del ciclo Megadeth, muy a la manera del enorme Dave Mustaine: un cierre calculado, preciso y lleno de simbolismo. Un disco que no necesita más título que el nombre de la banda: Megadeth. Porque cuando has forjado una leyenda durante cuatro décadas, tu nombre es suficiente declaración de guerra.
Si en su disco debut de 1985, Killing Is My Business... and Business Is Good!, Mustaine incluyó un tema de su composición que Metallica había incluido en su primer disco, ahora, en el último álbum de su banda, Mustaine incluye otro tema que apareció en el segundo disco de Metallica, también de su autoría. Hablamos primero de "Mechanix", que Metallica renombró como "The Four Horsemen" para su álbum Kill 'Em All, y ahora de "Ride the Lightning", incluida en el segundo disco de Metallica, titulado igual que la canción.
Nada de esto es casualidad. Sabemos de sobra que para Mustaine, hablar de Metallica siempre fue complejo, doloroso, incluso obsesivo. Aunque la relación con sus ex compañeros de banda mejoró con el tiempo, para Mustaine siempre fue una motivación existencial vencer musicalmente a quienes lo habían expulsado. "Anger is an energy", decía John Lydon, y para Mustaine, el enojo fue energía nuclear pura: combustible que alimentó 17 discos de estudio y 4 décadas de carrera implacable. Mi banda favorita de los llamados Big Four del thrash metal.
Mustaine le dejó canciones a Metallica que aparecieron en sus dos primeros discos. Para él, desde el arranque, era importante dejar en claro que también había sido pieza clave para el nacimiento del thrash metal. Ahora, para el cierre, Mustaine parecería querer dejar en claro también que fue fundamental para su evolución.
Y es que Ride the Lightning de Metallica fue clave para la transformación de la música de los 90. La sofisticación y madurez de Ride the Lightning fue el primer golpe contra el status quo del glam metal que dominaba MTV y las radios. Appetite for Destruction de Guns N' Roses fue el segundo. Nevermind de Nirvana sería el tercer golpe definitivo de los outsiders y el fin del glam metal que había dominado gran parte de los 80.
Se dice que Axl Rose solía poner Ride the Lightning a todo volumen para mostrar la potencia del equipo de sonido de su auto. Rose quería esa mezcla de sonido crudo y agresivo, pero que tenía la suficiente sofisticación para salir del underground y conquistar al mundo. El productor Mike Clink sería el encargado de recrear ese sonido para Guns N' Roses. Metallica quedó impresionada de dónde había llevado Clink la influencia de su música en Guns. Buscaron a Clink para ...And Justice for All, pero las cosas no se dieron, Metallica estaba demasiado acostumbrada a Flemming Rasmussen.
Mustaine no perdió el tiempo y mostró una astucia brutal. Contrató a Mike Clink para producir Rust in Peace (1990). Clink sería el primer productor en sobrevivir todo el proceso de grabación de un disco con Mustaine, conocido por su perfeccionismo obsesivo y su temperamento volcánico. El resultado fue el mejor disco de la carrera de Megadeth, una obra maestra del thrash técnico y visceral.
Mustaine supo leer a la perfección lo que había pasado y la evolución del sonido que él mismo había ayudado a crear. Y mientras Metallica se perdía en sus propios laberintos creativos durante los 90 (la época del Load y Reload), Mustaine y Megadeth, en lo creativo, explotaron al máximo esa fórmula abrasiva, cruda, dinámica, llena de veneno y de talento instrumental a toda velocidad. Albums como Rust in Peace, Countdown to Extinction y Youthanasia consolidaron a Megadeth como la alternativa intelectual y técnicamente superior dentro del thrash.
Ahora, Mustaine cierra el ciclo de su banda y deja pistas claras de su hallazgo, quizás tratando de recordarle al mundo, y a sus ex compañeros, quién realmente fue el arquitecto invisible de una revolución sonora. No es solo venganza, es justicia poética. Es el último movimiento de ajedrez de un genio resentido que transformó su dolor en arte trascendental.



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