Derek Lunsford: El Gran Disruptor del Bodybuilding Actual

 


Derek Lunsford ha reescrito las leyes del bodybuilding. Ha hecho lo imposible en varias ocasiones.


En octubre de 2021, Lunsford pesaba 96 kilogramos. Dos años después, con 20 asombrosos kilos más de músculo, conquistaría el mundo del bodybuilding. Los gigantes de la época lo subestimaron. Debieron pensar que un hombre de baja estatura no era un contendiente "de peso". Lunsford sería el gran disruptor que pocos vieron venir y que muchos aún no pueden creer que se haya convertido en el mejor bodybuilder del mundo.


Octubre de 2021. Quinta participación en el Mr. Olympia, categoría 212, donde el límite de peso establece una barrera brutal de solo 96 kg. Derek Lunsford no solo compitió: destronó al gran campeón defensor Shaun Clarida y conquistó el título con una definición y volumen que redefinieron la categoría por completo.


Lunsford había demostrado una consistencia monstruosa, alcanzando el Top 5 en cada una de sus participaciones previas. Ahora derrotaba al campeón en su propio territorio, consolidando su dominio en la división de bodybuilding más exigente por peso del planeta.


Un año después llegó el gran momento. Lunsford recibió una invitación histórica para competir en la categoría Open del Mr. Olympia: el terreno de los gigantes sin límites, donde los aspirantes al título pesan 120 kilos de músculo puro y las reglas del tamaño no existen.


En su debut en la categoría Open, Lunsford se alzó con el segundo puesto, apenas detrás de Hadi Choopan y relegando al enorme Nick Walker al tercer lugar en una batalla que muchos consideraron la más cerrada de la década. Ese resultado no fue un accidente. Fue la promesa de lo que vendría.


2023 marcó el momento definitorio. Lunsford derrotó a Choopan y se convirtió en el primer bodybuilder en la historia en hacer una transición exitosa entre categorías y ganar el Mr. Olympia en dos divisiones diferentes: 212 y Open. Además, había derrotado a los dos campeones vigentes en sus propias categorías.


Esta proeza lo elevó a una categoría de élite imposible de ignorar. Un triunfo en dos divisiones diferentes es algo que ni Hadi Choopan, Chris Bumstead, Shaun Clarida o Keone Pearson han conseguido en toda su carrera. 


Lunsford había hecho lo que las leyes del bodybuilding conocido consideraban imposible. Pero el camino del campeón rara vez es una línea recta.


En 2024, lo impensable sucedió: Lunsford no solo perdió el título, cayó hasta el tercer lugar. El gigante Samson Dauda lo había destronado. Hadi Choopan, su viejo némesis, lo había superado nuevamente. Para un hombre que había conquistado lo imposible, esto no era simplemente una derrota: era una brutal humillación pública ante miles de espectadores.


El bodybuilding es un deporte sin piedad. Y Lunsford acababa de aprender que en la cima, todos quieren verte caer. Pero las caídas definen a los individuos más que las victorias. Lunsford estudió cada error. Absorbió cada lección. Se preparó para el regreso. 


Lunsford no solo estaba decidido a recuperar el título. Estaba decidido a hacerlo de forma histórica, una vez más. 2025 sería su año, y lo demostraría con acciones, no palabras.


Marzo de 2025. Arnold Classic en Ohio, la segunda competencia más prestigiosa del planeta. Ahí, Lunsford infligió una victoria contundente al campeón vigente Samson Dauda, con una simetría y densidad muscular que dejó al público en silencio. Pocos pensaron ver a Dauda derrotado por Lunsford en su propio terreno.


Meses más tarde, Lunsford triunfó nuevamente en el Pittsburgh Pro, donde venció otra vez a Nick "The Mutant" Walker en su retorno a las competencias. Su condición física no era una chispa momentánea. Era un fuego constante, alimentado por la humillación del año anterior.


Cuando llegó octubre, Lunsford estaba en una racha ganadora que recordaba a las leyendas doradas. Subió al escenario para enfrentar una vez más a Samson Dauda, a su constante némesis Hadi Choopan, al fenómeno genético Andrew Jacked y al siempre peligroso Nick Walker. Esa noche, Lunsford superó a sus rivales y recuperó el título.


Solo uno antes que él lo había conseguido: Jay Cutler, el gigante que definió junto a Ronnie Coleman y Phil Heath, la era moderna de la perseverancia. Ahora eran dos. Y Derek apenas comenzaba. 


Con el Sandow nuevamente en sus manos, Lunsford se alzó en 2025 con la triple corona: Arnold Classic, Pittsburgh Pro y Mr. Olympia. El mejor bodybuilder en el planeta, sin discusión.


Las redes sociales ardieron. Fans de Choopan gritaron robo. Seguidores de Dauda cuestionaron cada pose. Pero los jueces habían hablado, y en el bodybuilding, los jueces son la única verdad que cuenta. Los números, los récords y la historia no mienten.


Para 2026, Lunsford ha tomado la que parece ser la decisión más arriesgada de su carrera: ausencia total hasta octubre.


Ninguna competencia preparatoria. Ningún Arnold Classic. Ningún calentamiento previo. Solo un objetivo: defender el Sandow en octubre o morir en el intento. Es la estrategia de los grandes, o de los locos.


Lunsford lo sabe: otros podrán ganar el Arnold, el Pittsburgh Pro o el New York Pro. Pero solamente quien gana el Mr. Olympia es el mejor bodybuilder de todo el planeta.


Los números son brutales. Sólo en la última década, tres hombres han podido ganar el Mr. Olympia dos veces: Phil Heath, Big Ramy y Derek Lunsford. Un tercer título lo pondría solo en la cima. Lo convertiría en el dominante absoluto de una era.


Pero entre él y la inmortalidad esperan rivales hambrientos: Choopan, sediento de revancha. Jacked, el fenómeno que desafía la genética. Dauda, el campeón destronado. Walker, la mutación sin límites.


La pregunta ya no es si Derek Lunsford es grande. La pregunta es si puede ser más grande que todos ellos, otra vez, cuando más importa.


El mundo entero del bodybuilding estará muy atento en octubre. Derek Lunsford, el hombre que conquistó dos mundos, deberá estar listo para escribir el siguiente capítulo de su leyenda y hacer historia una vez más. 

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