Tormenta al Frente
Tormenta al Frente
Por:
Erreh Svaia
“Más
vale quedarse aquí y esperar, a lo mejor se calma la tormenta y se despeja el
cielo, y entonces podremos encontrar el camino por las estrellas.”
Aleksandr
Pushkin
Cayó el "hombre fuerte" del gabinete del
presidente Enrique Peña, Luis Videgaray, que le acompañó desde su época como
gobernador del Estado de México, ese que le orquestó su campaña, y que para
muchos era el seguro cerebro detrás de Peña, deja su puesto como Secretario de
Hacienda, en un momento en que las finanzas simplemente no van bien, y
parecería aún más que es Agustín Carstens quien siegue manteniéndonos con la
cabeza fuera del agua por lo menos, y es que de por si la economía mexicana
sigue son dar señales al exterior de romper la imposible barrera del 2% de
crecimiento, el llamado "Mexican Moment" , es ya algo para el olvido,
y la vergonzosa visita de Trump, la cual se rumora también fue coordinada por
Videgaray, pero más que hablar del desatino por el tema Trump, la salida de
Videgaray pareciera obedecer más a un tema macroeconómico, dado que las
crecientes deuda y déficit en las finanzas del país siguen siendo objeto de
preocupación en los inversionistas externos, quienes parecen alarmarse por el incremento
en la deuda, y la destinada vista de Trump, que parece haberle dado un aire
renovado al candidato en las encuestas, ahora pareciera volverse más precaria
la situación futura del país, con una desaceleración y un Trump, enemigo del
país empezando a despuntar en la carrera electoral contra la demócrata Hillary
Clinton.
Peña ha optado por apuntalar su poco popular gobierno,
económicamente hablando con dos pilares de la anterior administración panista,
el independiente José Antonio Meade, quien pasa a ocupar el lugar de Videgaray,
y Agustín Carstens, quien sigue al frente del Banco de México, ambos fueron
pieza clave de los aciertos macroeconómicos del gobierno de Felipe Calderón, en
esa administración se logró dar un viaje e impulsar la vocación manufacturera
del país, que sumado a la bonanza de los precios del petróleo consiguió dejar
al país en un envidiable estado financiero, estado que se ha ido denostando con
el mal manejo de la actual administración en donde temas cono la deuda (que se
espera cierre por encima del 50% del PIB) y el déficit, además de la inminente
amenaza de Trump parecen espantar al más valiente inversionista.
Queda por esperar que Trump vuelva a sabotearse a sí
mismo y Hillary Clinton consiga remontar las encuestas, Clinton ha mostrado
cierta vocación proteccionistas que tuvo que tomar de las iniciativas de su
rival Bernie Sanders, se movió a la izquierda y criticó el llamado TPP, alianza
económica contrapeso a la creciente influencia de China, pero siendo estrictos,
Hillary Clinton significaría constancia y estabilidad en las relaciones entre
México y EEUU, eso lo aprecian los inversionistas, de ganar Trump, las
manufacturas que nos han sacado adelante y nos ha ayudado a superar por fortuna
la dependencia petrolera, se vendrían abajo y el país estaría en una situación
por demás crítica.
¿Será que el PRI ha apostado a quemar la casa antes de
entregarla al siguiente gobierno? Imaginar un escenario extremo tanto de un
triunfo de Andrés López, con la cercanía de Cuba se antoja volátil a más no
poder, igual un triunfo del PAN por su cercanía con Clinton se ve difícil, ¿Habrá
querido el PRI entregar al país y apostar a Trump? Peña ha llamado refuerzos de
peso, que indican que quiere salvar la nave, y entonces, ¿Porque la puso en
riesgo en primer lugar?



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