Cómo las farmacéuticas de EE UU frenan la llegada de los genéricos
Cómo las
farmacéuticas de EE UU frenan la llegada de los genéricos
Por: Miguel Ángel Criado
Tomado de: El País
El Daraprim es un veterano fármaco cuyo componente activo,
la pirimetamina, se usa desde hace décadas como profiláctico contra la malaria
y para combatir la toxoplasmosis. El verano pasado, la compañía Turing
Pharmaceuticals se hizo con sus derechos de venta en EE UU. En horas, un
medicamento que valía 13,50 dólares pasó a costar 750. El caso desató una gran
polémica en ese país y el fundador de la compañía ha acabado en los tribunales.
Pero el del Daraprim es solo el caso más extremo y mediático de las muchas
historias en las que las farmacéuticas maniobran para frenar la llegada de los
medicamentos genéricos lo antes posible y a un precio asequible, según afirma
un informe.
"Las compañías farmacéuticas tienen hoy una única
misión: maximizar los beneficios para los accionistas y las bonificaciones para
los directivos aún a costa del perjuicio y la muerte de los pacientes",
dice el profesor del Centro Anderson para el Cáncer de la Universidad de Texas
(EE UU), Hagop Kantarjian. "Se trata de un cambio fundamental en su misión
tradicional que era dual: ayudar a los enfermos mientras lograban una
beneficios razonables", añade.
Kantarjian y un grupo de colegas, entre los que hay médicos
y profesores de derecho expertos en patentes, han publicado un informe con las
tácticas que usan las grandes farmacéuticas para retrasar la llegada de los
medicamentos genéricos que puedan restar mercado a sus propias formulaciones.
El estudio, que se centra en la situación en EE UU, ayuda a entender un fenómeno que parece
paradójico: el progresivo incremento del precio de los genéricos. La
investigación, publicada en Blood, la revista de la Sociedad Estadounidense de
Hematología no se basa en ninguna trama oscura, se apoya solo en datos públicos
de la Comisión Federal del Comercio de EE UU, informes de la Comisión Europea o
resoluciones judiciales. Así que el relato solo cuenta lo que se sabe y se ha
demostrado.
Una de las tácticas es tan imponente como legal. En EE UU,
la industria farmacéutica y de la salud es el mayor grupo de presión ante los
políticos. Solo en aquel país, el sector dedicó más de 475 millones de euros en
2015 a hacer lobbying, es decir, presión política, según datos del Senado
estadounidense. Buena parte de los esfuerzos de lobby de los medicamentos se
concentra en endurecer el régimen de patentes y defender la propiedad
intelectual e industrial de las grandes compañías estadounidenses en el resto
del mundo.
Pero hay otras tácticas no tan legales. Es el caso de lo que
llaman Pay-For-Delay, o pago por retrasar la llegada de los genéricos. Cuando
la patente que protege un fármaco de marca está a punto de expirar o, al menos,
es cuestionable ante los tribunales, la farmacéutica dueña del medicamento paga
a los laboratorios que pensaban sacar un genérico para que no lo hagan. Este
mecanismo se puede retorcer aún más: las grandes farmacéuticas denuncian a los
pequeños laboratorios por infringir su patente pero, en vez de exigirles una
compensación económica, acuerdan pagarles una cantidad a cambio, claro, de
retrasar su genérico.
Así, entre finales de 2005 y principios de 2006, la
farmacéutica Cephalon firmó cuatro acuerdos con otras tantas compañías de
genéricos para que no lanzaran al mercado sus versiones de un medicamento para
tratar problemas del sueño y que entonces hacía furor, el Provigil
(modafinilo). El año pasado, tras años de litigios, Teva Pharmaceutical
Industries (que había comprado Cephalon), acordó con la FTC compensar a
aseguradoras, farmacias y usuarios con 1.200 millones de dólares.
Uno de los coautores de este informe, el profesor de la
Universidad Rutgers, Michael Carrier, analizó en un estudio previo otra de las
artimañas usadas por algunas de las grandes farmacéuticas. Se trata de la
introducción o el simple amago de un genérico autorizado por la propia compañía
que posee la patente. En principio, esta entrada puede tirar de los precios
para abajo pero, como escriben los autores, "la amenaza de la creación de
un genérico autorizado sirve como herramienta de coerción". De hecho, en
muchos acuerdos se incluye la cláusula de que la detentadora de la patente se
compromete a no sacar su propio genérico.
La FTC, que tiene una sección dedicada solo a vigilar estos
acuerdos, estima que el pago por frenar la llegada de los genéricos en
cualquiera de sus versiones tiene un coste para la sociedad estadounidense de
unos 3.500 millones de dólares al año, su mayoría en forma de sobrecoste de los
fármacos.
Aunque el informe se centra sobre todo en la situación de EE
UU, el problema del retraso de los genéricos por las maniobras de la industria
no es exclusivo de ese país. Desde 2009, la Comisión Europea fiscaliza los
acuerdos entre fabricantes de fármacos de marca y genéricos por litigios de
patentes. El sexto informe, publicado en diciembre pasado y correspondiente a 2014,
desvela que el 39% de los acuerdos incluía alguna limitación de entrada del
genérico en el mercado y el 12%, además, añadía algún tipo de compensación por
parte de la dueña de la patente.
Uno de los casos más sonados fue el seguido contra la
farmacéutica Lundbeck que, en 2002, acordó con cuatro fabricantes de genéricos
que retrasarían la llegada de sus fármacos. Una década más tarde, la Comisión
Europea impuso una multa a Lundbeck de casi 94 millones de euros. Pero los
laboratorios de genéricos también recibieron multas por un total de 52,2
millones de euros. Y es que, como muestra el informe, estos acuerdos benefician
a las dos partes.
Materia ha intentado conocer la opinión de este sector en
España sobre este informe sin conseguirlo. Ni la patronal de las farmacéuticas
ni la asociación sectorial española de genéricos ni la europea,ni tampoco
algunos de los mayores fabricantes de genéricos han querido opinar sobre estas
prácticas.
"Hay que tener en cuenta que el mercado de los
genéricos de EE UU es muy diferente del europeo", recuerda el profesor de
trabajo social de la UNED, Miguel del Fresno. En España, por ejemplo, el precio
de los genéricos está regulado, lo que desincentiva alguna de las herramientas
que usa la industria farmacéutica. Pero, aún así, del Fresno añade otra a la
lista. En 2014, este investigador y su colega Antonio López publicaron un
estudio sobre la imagen de los genéricos en Internet. Su conclusión principal
es que existe "una estrategia de comunicación explícita con un objetivo
muy claro: generar percepciones de riesgo a su alrededor para frenar su
aceptabilidad social".



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