Siniestra y Retrograda
Siniestra y Retrograda
Por:
Erreh Svaia
“Mucho
del pensamiento de izquierda es jugar con fuego por parte de gente que ni
siquiera saben que el fuego quema.”
George
Orwell
Pareciera que la izquierda en México sigue indecisa en
esa difícil encrucijada, negándose a crecer y queriendo permanecer por
conveniencia presa de los vicios del pasado, nuestra izquierda se ha convertido
en una izquierda descolorida, chantajista, mojigata y que sigue jugando
permanentemente a la víctima y a la intolerancia a la vez, le gusta recordar
chapuceramente a las dictaduras de derecha que golpearon a Latinoamérica, pero
de niega a reconocer los sendos fracasos económicos, políticos y sociales en
Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina y Brasil.
En México nuestra izquierda nació con mala estrella,
los Magón fueron eclipsados por figuras que nos vendieron como
"revolucionarias" y así idealizaron la lucha social convirtiéndola en
una lucha por la patria, lo que pudo ser la izquierda, fue absorbida por lo que
más tarde sería el PRI, un partido "de izquierda" que prefirió dar
nacimiento a esa mentira del nacionalismo revolucionario, el hermano de
Peronismo, la institucionalización del populismo, la dictadura perfecta, un
partido que asfixió la parte progresista de la izquierda y que no toleró a los
partido comunistas, proscribiéndolos y enviándolos a la clandestinidad.
Un PRI de izquierda "nacionalista", que
ironía, ya que la verdadera izquierda era globalista, ya que buscaba
originalmente una revolución mundial, tal vez era más cercano al modelo
autoritario y burocrático contenido en un solo país que promulgaba Stalin, tal
vez el PRI solo quería el poder y nada más, en el momento en que se presentó un
cisma y la izquierda nuevamente renació con Cuauhtémoc Cárdenas y el PRD, ésta
ya venía con su fecha de caducidad revolucionaria, desdentada y con el DNA
burocrático, retrogrado y populista de PRI.
El PRD tendría sus muy momentos muy cercanos al poder,
pero su deslavada propuesta nunca pudo ser el contrapeso que el país
necesitaba, no nació por una imperante causa social, nació porque sus miembros
antiguos se sintieron desplazados por las nuevas generaciones, más globalizadas
que ponían en evidencia el engaño del nacionalismo, porque eso miembros
antiguos querían su parte del pastel y vivir la ola populista de Echeverría y la bonanza de José Lopez
Portillo que en 12 años asesinaron el "milagro mexicano" y que darían
la pauta histórica de lo que sucedería en Rusia, en Venezuela y en Brasil,
cuando en pleno apogeo de los BRICS, el presidente Lula Da Silva manifestaba,
ante el surgimiento del llamado "Mexican Moment", que lo que hacia
México, Brasil lo había hecho años antes, grandes hombres cometen grandes
errores, y el error de Lula fue no querer ver y reconocer que lo que había
hecho Brasil, lo había hecho México décadas antes , y así como nuestro castillo
de naipes se vino abajo, el país carioca estaba condenado a repetir nuestros
errores, en medio del estallido proveniente del imparable boom chino, los
países de izquierda en Latinoamérica se dispusieron a administrar la riqueza, o
más bien dicho a mal administrarla, a regalarla en proyectos geopolíticos, a
usarla para comprar a sectores de la población, pero al acabarse, como era de
esperarse, la bonanza china, la realidad mostró su feo rostro, y el nuevo rico
se halló pobre otra vez, al no haber utilizado es riqueza para inversiones en
infraestructura, educación y desarrollo de tecnología.
Hoy en día el PRD sigue siendo el partido grande de
izquierda, o eso pretende ser, aunque su progresión trágicamente en lugar de
acercarlo al centro lo terminaría acercando al PRI y a los vicios propiciando
su debilitamiento y la descarada jugada de salvarse con un hábil ideólogo como
Agustín Basave y una alianza con el partido de derecha PAN, que tantas críticas
les ha traído, el PRD tal vez necesitaba más a un progresista de izquierda como
Roger Bartra para reforzar su propuesta a futuro, en su lugar apostó por un moderado
como Basave, quien sin mayor miramiento busca llevarlo hacia la
socialdemocracia, cosa nada fácil, aunque veo con beneplácito la coalición
PAN-PRD, Basave no ha sido capaz de despertar ese gen verdaderamente
democrático y progresista en el PRD, que pareciera se ha arrastrado
inevitablemente por su pasado como parte del PRI.
Morena, el partido de ultra derecha travestido como
partid o de izquierda tampoco ha conseguido elevar el nivel de la izquierda,
retrógrada, intolerante, obsesionado con el PRI populista de los 70s que apostó
todo al petróleo y al gasto público y perdió, que no se define respecto a los
derechos de las mujeres, de la comunidad LGBT o a temas de energías renovables,
temas coyunturales de las izquierdas modernas, por el contrario, se aferra a
viejos modelos autoritarios, al un populista culto a la personalidad de su
líder y al imposible de olvidar vicio del nacionalismo revolucionario con
héroes como Roosevelt, Juárez o Cárdenas, pero en realidad encaminándose a los
senderos recorridos por Echeverría y Lopez Portillo, una versión de la
izquierda que explota la educación para adoctrinar y construir su propio
sistema clientelar siguiendo el ejemplo del PRI, una izquierda que sigue el
primitivo ejemplo del Che Guevara, según el cual sólo quien piense igual que
nosotros puede ser nuestro amigo y quien piense de otra forma es un traidor,
pero que si alguien del PRI abandona para unirse a Morena, es un renacido que
de inmediato se purifica de su pasado corrupto, fundamentalismo? Si, del más primitivo.
La izquierda en México, sin quiere convertirse en un
medio viable para el cambio debe dejar atrás esa enfermedad infantil llamada
nacionalismo, romper dogmas "revolucionarios", y dejar atrás los
chantajes cometidos jugando a ser la víctima (la represión estudiantil del 68,
contra los estudiantes entrenados como guerrilleros en Corea del Norte, los
estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa contra los muertos en las gasolineras
quemadas por dichos estudiantes) , aceptar errores, reformar objetivos,
considerar nuevos medios con el fin de proporcionar una verdadera solución
propositiva a los problemas de la
realidad mexicana.



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