El Sistema Acaba de Romperse y Nadie Quiere Admitirlo
Shaun Clarida gan贸 en Jap贸n y el silencio es ensordecedor. No hay titulares. No hay controversia fabricada. Solo un hombre de 5'2" destrozando la jerarqu铆a que el bodybuilding ha defendido durante d茅cadas: que las categor铆as son fronteras infranqueables y que el tama帽o absoluto es destino. Su victoria en la categor铆a Open no fue un accidente ni un regalo de los jueces. Fue una ejecuci贸n p煤blica de todo lo que cre铆amos saber sobre este deporte.
Clarida es bicampe贸n Mr. Olympia 212, 2020 y 2022, con pase vitalicio a esa divisi贸n y acceso garantizado al Open 2025. Pero la narrativa se complica: acaba de conquistar el Open en Jap贸n, algo que Keone Pearson, quien lo venci贸 este a帽o en el Olympia 212, no logr贸 en Praga hace semanas, cuando comparti贸 escenario con el ex Mr. Olympia Samson Dauda y el campe贸n Martin Fitzwater. Pearson lleg贸 desafilado al Olympia y Clarida debi贸 haberlo demolido esa noche. Los jueces eligieron mal. Ahora Clarida responde no con quejas, sino con una victoria absoluta en la divisi贸n que se supone es demasiado grande para 茅l y que result贸 demasiado grande para Pearson. En Jap贸n dej贸 atr谩s a Joan Pradells, quien se midi贸 recientemente contra Dauda y a quien muchos se帽alan como futuro Mr. Olympia. Clarida debi贸 ganar el Olympia este a帽o. Punto.
La pregunta que dinamita todo: ¿le permitir谩n competir en ambas categor铆as el pr贸ximo a帽o? Si dicen que s铆, tenemos a un atleta capaz de ganar dos t铆tulos Olympia en una misma noche. Si dicen que no, la federaci贸n admite que tiene miedo de lo que representa: un hombre que revienta la narrativa de que el tama帽o lo es todo. Clarida no es anomal铆a. Es evidencia de que la densidad, la proporci贸n y la intensidad brutal vencen al volumen vac铆o. Miren el patr贸n: Chris Bumstead, seis veces campe贸n Mr. Olympia Classic Physique en 2024, se subi贸 al Open en Praga y no pudo vencer a Fitzwater. Urs Kalecinski, quien vivi贸 a帽os a la sombra de Bumstead, pas贸 al Open y gan贸 varios concursos profesionales este a帽o. Pearson, dominante en 212, no pudo ganar en Open. Pero Clarida, quien qued贸 detr谩s de Pearson en el Olympia, va a Jap贸n y gana. ¿Por qu茅 Bumstead y Pearson, campeones absolutos en sus categor铆as, fracasaron en el Open? ¿Por qu茅 quienes no pudieron vencerlos s铆 ganaron competencias Open?
Lo que me conecta visceralmente con Clarida no es solo su f铆sico. Es su m茅todo. Entrena solo en un gimnasio casero, lejos del circo de los grandes centros de preparaci贸n, lejos de los coaches que cobran fortunas por subir historias conmovedoras a Instagram. Me recuerda al Dorian Yates de los noventa, encerrado en el Temple Gym, un s贸tano h煤medo en Birmingham que parec铆a m谩s celda que santuario del hierro. Yates entrenaba en la oscuridad, sin c谩maras, sin testigos. Sal铆a una vez al a帽o a destrozar a todos en el Olympia, regresaba a su calabozo y repet铆a. Seis veces campe贸n. Clarida sigue ese blueprint: silencio, trabajo, destrucci贸n.
Despu茅s de la pandemia compr茅 equipo y no regres茅 a un gimnasio comercial. Han pasado a帽os. Los resultados superan todo lo que logr茅 entre espejos infinitos y playlists corporativos. No es nostalgia: el entrenamiento real ocurre cuando nadie est谩 mirando. Sin distracciones. Sin validaci贸n externa. Solo t煤, el peso y la decisi贸n de romperte o rendirte. Clarida entiende esto. Por eso su f铆sico no miente. Cada fibra cuenta una historia de repeticiones hechas en soledad, de series llevadas al fallo sin nadie que aplauda. No hay espectadores cuando construyes algo verdadero.
El bodybuilding moderno est谩 enfermo de espect谩culo. Influencers con cien mil seguidores que nunca han pisado un escenario. Atletas m谩s preocupados por el engagement que por la simetr铆a. Clarida es el ant铆doto: menos teatro, m谩s resultados. Su victoria en Jap贸n no es viral porque no vino envuelta en drama prefabricado. Pero para quienes entienden, es el momento m谩s importante de la temporada. Un hombre peque帽o, seg煤n los est谩ndares absurdos de esta industria, acaba de probar que puede vencer a los gigantes en su propio terreno y exponer las contradicciones del sistema completo.
¿Ser谩 un jugador peligroso en 2025? La pregunta insulta la evidencia. Clarida ya es peligroso. Lo que viene es solo la confirmaci贸n p煤blica de lo que algunos sab铆amos: que el tama帽o sin calidad es una ilusi贸n, que la categor铆a Open no est谩 reservada para hombres de seis pies, y que el verdadero bodybuilding, el que construye leyendas, todav铆a respira en gimnasios silenciosos donde nadie graba TikToks y todos sangran en serio. Clarida no est谩 pidiendo permiso. Est谩 tomando lo que le pertenece.



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