Una Izquierda Que Huele a Rancio
Una Izquierda Que Huele a Rancio
Por:
Erreh Svaia
“Quien
juega con el pensamiento de izquierda juega con fugo y no lo sabe, de hecho, no
sabe ni siquiera que el fuego quema.”
Geroge
Orwell
El gran problema de nuestra rancia izquierda es que se
niega, no a envejecer, porque eso si lo ha hecho y mucho, sino a madurar, no ha
querido a dejar atrás su pasado "nacionalista y revolucionario", todo
un lastre que inoculó el PRI en una izquierda que aceptó ser domesticada, y que
más tarde, finamente recobraría bríos al separase del Institucional y buscar
una ruta más "democrática", se acercó al fuego sumándose al alguna
vez proscrito Partido Comunista, y es que la izquierda mexicana carga con
muchos vicios que nunca quiso reconocer, y dicen que lo primero para escapar de
una adicción o un vicio es reconocerlo, ahí están el estalinismo, el maoísmo,
la guerra fría, la revolución cubana, la guerra de guerrillas, el juego de
hacerse la víctima, y el ya mencionado nacionalismo revolucionario, que no es
otra cosa que heredar las mismas mañas del PRI, la búsqueda de crear un enorme sistema
clientelar (que el PRD rápidamente creó en la CDMX y en estados del sur del
país, y que MORENA ha ido replicando poco a poco, ya en la CDMX y causando
alboroto en los estados del sur), el populismo y la miopía del nacionalismo.
La izquierda mexicana no ha podido adquirir una visión
verdaderamente progresista, como esa que hemos visto desarrollarse en Europa
como antídoto contra décadas de la amenaza soviética, esa izquierda muy influida
al igual que Marx de la política británica, un socialismo ágil y de avanzada, que
cómo sabemos se nutría de tres fuentes, Alemania con sus filósofos, Francia con
su igualdad e Inglaterra con sus políticas sociales, un socialismo que no optaba
por la destrucción y la dictadura, sino por la evolución y la democracia, la
izquierda que nos tocó en México y que aún permanece se sigue "nutriendo"
de los pútridos y fangosos veneros de Stalin, Mao y el Che Guevara, una
izquierda cuyos héroes siguen siendo Lucio Cabañas o Genaro Vazquez, que no
conoció a fondo a Los Hermanos Magón, y que se re fortaleció con la violencia
anarquista de fuentes más radicales como el anarquismo incendiario español y la
recalcitrante y brutal izquierda griega.
En México, las dos principales figuras de izquierda,
según los votos recibidos son Andrés Manuel López y Pablo Gomez, un ex miembro
del PRI y el PRD, y un izquierdista de línea dura, emanado de las filas de los
movimientos estudiantiles y la izquierda dura, por ningún lado se vislumbra el
progresismo de otras figuras legendarias de izquierda cómo Heberto Castillo o
Gilberto Rincón Gallardo, sólo podemos encontrar aquí la añoranza de un pasado
"Cardenista", o de las épocas del populismo proteccionista de Luis
Echeverría o de José López Portillo, esta izquierda, nuestra izquierda aún
sueña con vapulear a la "derecha", mientras que ésta ya ha
evolucionado e igual busca pactos con el centro y la izquierda moderada, en
usar el petróleo como “palanca de desarrollo”, en dar reversa al tiempo, en dar
al necesitado en lugar de educarlo, en abrir las puertas de las escuelas, sin
requisito, filtro o evaluación alguna, una izquierda que ignorantemente sueña
en alianzas con Cuba, Venezuela o Irán.
Con personajes como Roger Bartra, José Woldenberg o
Agustín Basave, a la par de jóvenes cómo Armando Ríos Piter, Zoe Robledo o
Fernando Belauzaran, pareciera extraño que en México aún no exista ese partido
que de manera inteligente y sensata, vea por las minorías, por los más necesitados
que juntos hagan peso de verdad, esa izquierda que apunte al diálogo y a la
conciliación, y no al odio, rencor y revanchismo, un partido que no ha nacido
pero que bien pudiera mostrar que México políticamente está a la altura de
izquierdas como la Chilena o la Colombiana, y que ha sabido aprender de la
vanguardia izquierdista como un Felipe Gonzalez, Francois Mitterand, Olof
Palme, Luis Guillermo Solís, José Mujica, Jeremy Corbyn, o que ha leído un poco
por lo menos a gente como Thomas Piketty, Yanis Varoufakis, Paul Mason, Robert
B. Reich o Joseph E. Stiglitz que generan nuevas teorías para mantener viva a
la izquierda, vida y de avanzada en una forma democrática.
En México nuestra izquierda se ahoga en la indecisión
(PRD), en los proyectos personales (MORENA), en los sueños comunistas (PT) y en
cómo venderse al mejor postor (MC), en estos días el PRD tendrá nuevamente elecciones
para escoger a su nuevo dirigente, aún la primera fuerza de izquierda, el PRD
puede todo menos dormir en sus laureles, a pesar de los resultados de junio
pasado, la alianza con el PAN lo salvó de una caída estrepitosa, su figura más “popular”
es Miguel Ángel Mancera, quien pareciera perder fuerza cada día, la salida de
Agustín Basave cómo presidente en el partido los pone en una disyuntiva fuerte,
entre una Alejandra Barrales, moderada y sin el peso intelectual de Basave, o
Pablo Gómez, de línea dura y reacio a las alianzas, es una decisión entre el
futuro a corto plazo y el regreso al pasado, es posible que ocurra una nueva
desbandada hacia el centro y los extremos, estos últimos obviamente migraran a
MORENA, se convertirán en los nuevos “peces grandes”, una fuerte desbandada del
PRD a MORENA nos dirá mucho sobre quienes mueven los hilos detrás de la
izquierda en estados como Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, y en dónde el
sistema clientelar se ha salido de control y se ha reunido con lo más podrido
de la izquierda, en donde aún se venera a Stalin, a Mao, al Che y en dónde cómo
en los 70s que se enviaron jóvenes a entrenarse a Corea del Norte en tácticas de
guerrilla, aún se piensa en luchar para llevar a cabo una revolución comunista,
reacios siempre al cambio.
Hace dos años escribí sobre el mismo tema, y las cosas
no han cambiado, la izquierda mexicana se sigue pareciendo al PRI de los 70s y al Peronismo argentino.



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