Exodus: Regreso Furioso desde la Tumba.
Rob Dukes está de vuelta, perras. Y no me malinterpreten.
Paul Baloff fue el mejor vocalista que tuvo Exodus. Steve "Zetro" Souza le dio momentos electrizantes a la banda. Pero con Dukes, Exodus se transforma en algo más. Se vuelven más brutales, más agresivos, como un alter ego aún más oscuro y amenazante. Con Dukes no hay espacio para el humor negro. Todo se convierte en una escalofriante película de horror que no para.
Este es el disco número 13, si no me equivoco. Se llama Goliath. Hace unos meses terminé de leer la biografía de Gary Holt, A Fabulous Disaster, y algo me quedó claro. Holt y yo hemos estado en lugares bastante oscuros. Cada vez más. Y eso se refleja en todo lo que hacemos.
Han pasado ya 41 años desde que se publicó el legendario Bonded By Blood, uno de mis discos favoritos del thrash metal. Es increíble que haya pasado tanto tiempo. Seamos honestos: Metallica y Exodus inventaron el thrash metal. Metallica se perdió hace tiempo.
Los riffs de 3111 son brutales. Holt ha logrado absorber parte del horror sonoro de su trabajo con Slayer y ahora lo integra de manera asombrosa con Exodus. Goliath es un disco que te pone los pelos de punta. Los riffs de Holt y Lee Altus, quien cada vez aporta más en el proceso de composición de la banda, son de lo mejor que escucharemos este año en el mundo del metal extremo. Punto.
Pone la piel de gallina escuchar la batería de Tom Hunting en Hostis Humanis Generis. Un hombre que regresó de la muerte y que suena como si ya no le tuviera miedo a absolutamente nada. Junto a él, Jack Gibson, cuyo bajo ruge en todo momento como un motor feroz, formando una sección rítmica extraordinaria que aplasta todo a su paso.
Por momentos Dukes me recuerda a Souza. Pero Souza jamás sonó tan bestia.
The Changing Me es una joya absoluta. Guitarras épicas que recuerdan un poco a Iron Maiden y al metal más cerebral, sobre una batería devastadora. Pocas bandas son capaces de crear ritmos tan adictivos en el mundo del thrash. Metallica y Exodus. Nadie más.
No tengo palabras para Promise You This. Una de las mejores piezas del thrash metal moderno, con algunos toques de Southern rock. Multidimensional, con una estructura impecable, con un Dukes más poderoso que un James Hetfield y escupiendo más veneno que Dave Mustaine. Sin duda Dukes y Chuck Billy son los mejores vocalistas en el mundo del thrash metal contemporáneo. Jamás monótonos. Expresivos hasta el extremo.
Las letras lo dicen todo:
We fall then we rise up again
Never knowing how to lose, we never bend
I promise you this
We crawl through the lies yet again
They keep us so confused, they never end
I promise you this
Hard times make for harder men
We do as we choose, we don't pretend
I promise you this
We hit back harder than we get
You ain't seen nothing yet, we never miss
I promise you this
Y si a alguien le quedaba alguna duda, ahí está la canción que da nombre al disco. Goliath es una de las piezas más pesadas que escucharemos este año. Hunting suena colosal. La banda se acerca al doom metal. Black Sabbath, Melvins, Black Flag, Crowbar. Todo asimilado, filtrado y transformado de forma estridente y monumental.
Beyond the Event Horizon trae de vuelta el clásico sonido thrash de la Bahía. Mitad Exodus, mitad Slayer, la dimensión que Holt habita ahora de forma permanente. Quizá Exodus no suene como un peleador técnico y brutal como Testament, ni como un artista marcial como Megadeth. Pero Exodus es un peleador callejero. Letal, lleno de trucos, con técnicas que vienen de fuentes insospechadas. Y esa es su principal fortaleza.
Pasada la mitad del disco, la banda empieza a perder el hilo. Comienzan los experimentos. No son malos, pero le roban impulso a lo que estaba construyendo.
2 Minute Hate es uno de los puntos débiles. La banda contenida, haciendo el tipo de heavy metal que le dio fama a Metallica, Slayer y Megadeth más de una década atrás. Un ejercicio nostálgico que no convence del todo viniendo de ellos. Violence Works se sale de los ritmos frenéticos y empieza a jugar con elementos derivados del nu metal. No suena mal, pero el disco comienza a perder peso. Los últimos cuatro temas no son malos y aportan diversidad, pero distraen del ataque brutal de los primeros. Lo que pudo ser un disco casi perfecto se queda a unos cortes de serlo.
Aun así, Goliath es un golpe en la mandíbula que pocos van a olvidar este año.



Comments
Post a Comment