Kim Gordon: Inquietante Exploradora
¿Quién mezcla trip hop, trap y krautrock en un mismo disco y sale vivo del intento? Kim Gordon lo hace, y a sus 72 años y en apenas 30 minutos, no solo sale viva sino que deja todo lo demás en el piso.
Su voz suena igual de dañada que la de Iggy Pop, y eso es un cumplido. Quizás Pop debería pensar seriamente en hacer algo parecido.
Lo de Gordon no es tan sorprendente si uno viene siguiéndola de cerca. Desde los 90s, Sonic Youth ya andaba coqueteando con el hip hop. Nick Sansano, ingeniero de sonido especializado en ese género, co-produjo junto a la banda el clásico Daydream Nation en 1988. En Goo, su disco de 1990, invitaron al enorme Chuck D de Public Enemy para aparecer en Kool Thing. Y para 1993 ya habían colaborado con Cypress Hill en I Love You Mary Jane. Quien no entienda por qué Gordon está haciendo este tipo de experimentos es, sencillamente, porque acaba de llegar.
Los experimentos noise de Sonic Youth quedaron atrás. Play Me es otra cosa: es el sonido del algoritmo siendo hackeado. Está más cerca de James Ferraro y Playboi Carti que de Television o los Ramones, aunque Gordon sigue conectada a la No Wave neoyorquina y a los discos que Rick Rubin producía para los Beastie Boys, LL Cool J y Run DMC. Esa línea existe. Gordon la estira sin romperla.
La canción que da nombre al disco bien podría haber salido de un álbum de CAN o de alguna banda de hip hop de los 80s. El título mismo es una alusión directa a las playlists modernas y a esa música tan diversa que hoy surge más de internet que de una colección física de vinilos.
Girl With a Look es una pieza post punk con una poderosa línea de bajo y ritmos sintéticos que no hubiese desentonado en ninguno de los discos más experimentales de Sonic Youth. No Hands vuelve al hip hop, pero con dosis muy sui generis de electrónica. Dirty Tech suena como una composición hipnagógica de James Ferraro, el tipo de sonido que vive en los rincones más underground de internet. Not Today es distinto: resulta ser un homenaje fabuloso a Neu!
Dave Grohl se sienta detrás de la batería para acompañar a Gordon en Busy Bee, una pieza dinámica e inquieta donde Gordon parece volver a visitar el krautrock. Square Jaw probablemente resulte extraña para muchos: sonidos trap envuelven a Gordon y le dan un contexto completamente nuevo, más experimental de lo que nadie esperaría. Subcon continúa la descarga oscura con un bajo que ruge como una bestia furiosa. Post Empire arranca desde una base hip hop pero Gordon la lleva a territorios de electrónica oscura y amenazante.
Play Me es confuso y extraño. Y eso, otra vez, es un cumplido.
Gordon ha hecho el disco perfecto para este momento. Una captura gloriosa de un instante nebuloso en el que ya nada es lo que parece. Con este álbum entra en su cuarta década siendo uno de los personajes más fascinantes de la música experimental, y Play Me no hace más que confirmarlo.



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