Kanye West: Bully Falló el Golpe, pero Roza el Blanco

 


La pregunta que todo el mundo tenía al escuchar Bully era una sola: ¿Kanye West está de regreso? Después de darle al disco las vueltas que merece, mi respuesta es un sí rotundo. Ahora bien, siendo honesto, Bully no llega a la altura de sus mejores trabajos. Pero tampoco se acerca a los tropiezos de sus grabaciones más recientes, y eso es algo muy positivo. 


King abre el disco y suena como una mezcla del minimalismo de 808s & Heartbreak con la disonancia del Yeezus. Eso es bueno, aunque lograr ese punto medio entre dos discos tan opuestos y tan abismales en sus diferencias es una apuesta casi imposible de sostener. This Is a Must sigue la misma línea. Otro tema excelente, pero que tampoco termina de sorprender.


Cuando llega Father, West trae a Travis Scott, uno de los pocos colaboradores que todavía están cerca de él. Y el resultado justifica esa lealtad. Father es intenso, poderoso y dinámico. Tiene algo de Yeezus, sí, pero filtrado por una sensibilidad más contenida, más íntima.


All the Love es otra pieza que impacta. Ahí está esa capacidad que pocos tienen de transmitir emociones desde un lugar de electrónica fría, casi robótica, sin perder el calor humano debajo de la superficie. Punch Drunk y Whatever Works, por su parte, remiten al Kanye de los primeros años, con la influencia del soul y el R&B, y esas vocales alteradas que son toda una firma personal.


Pero es en la canción que da nombre al disco donde West parece verdaderamente despertar. Bully, junto a CeeLo Green, es casi épica. West suena en el centro de sus capacidades y el tema tiene esa densidad cinematográfica que bien podría acompañar una escena de Quentin Tarantino.


I Can't Wait mantiene ese nivel. Épica, profunda y contundente. Y aun así, algo falta. Se extraña la audacia sonora enloquecida de The Life of Pablo, la provocación brutal del Yeezus, esa disposición a tirarse al vacío sin red. Aquí West avanza con demasiada cautela, moviéndose en terrenos que ya conoce bien: la emotividad, la nostalgia, lo seguro.


Bully es un regreso, pero no es el regreso estelar que muchos esperaban. El mayor problema no es la calidad de las canciones sino la falta de riesgo. West está siendo demasiado cauteloso y eso le resta fuerza y dinamismo al disco. Mucha gente daría lo que fuera por entregar un álbum como este, y eso hay que reconocerlo. Pero Kanye no es mucha gente. Y este no es su mejor trabajo, ni de cerca dentro de toda su carrera. Aún así,This One Here cierra el disco de forma maravillosa. A West le costará trabajo recuperar la confianza, pero Bully apunta a que puede hacerlo. No dudo que el disco se crezca con cada nueva escucha, pero es evidente que algo faltó. West está lejos del 100%, pero la tendencia es al alza.



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