Liberteer-Better To Die On Your Feet Than Live On Your Knees

Grindcore en pleno año 2012? Si, y pareciera con la llegada del disco más reciente de Napalm Death esta teoría se reafirmase, ese viejo estallido intenso de música, resultado de mezclar lo más extremo del punk rock y del heavy metal, Liberteer es un proyecto en plan de un solo hombre, algo muy acostumbrado en los grupos de black metal,  y que ahora Matt Widener, alguna vez miembro de los Exhumed, nos trae en este 2012, Better To Die On Your Feet Than Live On Your Knees pareciera convertirse en el soundtrack perfecto para nuestros tiempos, un disco rabioso, turbulento y violento como pocos, pero antes de que alguien piense descartar a Liberteer como un clon de Napalm Death, o mero seguidor de Extreme Noise Terror, estamos ante un monstruo que obviamente toma bases de ese movimiento y lo proyecta a través de sus propios ideales, tan útopico en su idealismo, como alguna vez los Fueron los Napalm o los ENT, pareciera que Liberteed creara su propia versión del grindcore, adaptada a la situación actual en los Estados Hundidos, como bien sabemos, en sus últimos momentos los grandes imperios comienzan a cometer errores inconcebibles, y pareciera que Liberteer está aquí para denunciarlos y exponerlos.

Grindcore épico? Opera Grindcore?, Debo confesar que a mi así me lo parece, con su intensa propagación de ideas anarquistas, profecías fatalistas, un espíritu combativo y sus “actos” o canciones segmentados con interludios musicales que parecieran provenir de una banda de guerra dirigiéndose a combate, es así como comienza el disco, con el sonido de una adolorida banda de guerra, metales y un banjo que de alguna manera pareciera representar “la espera de algo” y después el impacto indescriptible de Build No System, con sus ritmos hardcore, blast beats al por mayor, esos riffs de guitarra que parecieran rugir, como en los buenos tiempos de los Entombed y los Dismember (que parecieran cargarse sendas sierras eléctricas en lugar de guitarras) y la voz rabiosa de Widener, quien pareciera querer meter más turbulencia emocional con esos intensos y épicos pasajes de metales combativos y banjos de la guerra civil estado hundidense.

Without Blazon (Is The Flag I Hold Up And Do Not Wag) es un poderoso reclamo más, los ritmos ultra acelerados del hardcore más devastador, en ocasiones acercándose vertiginosamente al crust inglés, Widener no se conforma con los cantos de protesta de los inconformes que abundan en el vecino país del sur, Widener está decepcionado (alguna vez parte del ejercito estado hundidense) y sediento de un ataque frontal, y sus armas son poderosas guitarras, ritmos que hacen temblar la tierra y bajos monstruosos que funcionan más como elementos de percusión que para llevar el ritmo.

We Are Not Afraid Of Ruins y Class War never Meant More Than It Does Now es retórica militante al 100%, un Widener más furioso que nunca, con deseos de sangre, de revuelta y como maestro de ceremonias de un tumulto social sin precedentes, podríamos decir que el mismo inconformismo que llevo al nacimiento de los movimientos punk, hardcore y grindcore en el Reino Hundido, ahora es palpable en el vecino país del norte a través de la música de Widener, tiempos muy turbulentos están por venir, acentuados por esos pasajes épicos en los que Widener pareciera darnos un respiro entre tanta agitación.

En el tema que da título al disco, Widener dobla su voz para dar un efecto de coro, muy similar a esos poderosos coros que nos traían bandas como Agnostic Front y que nos invitaban a corear las feroces letras, Liberteer en momentos alcanza ese nivel de infección, de transmitir un mensaje, y de erizar la piel, de hacernos parte de su furia y de ponernos de su lado, e interrumpirlo con jubilosas marchas militares, en las cuales Widener pareciera descargar la furia de su ataque, más que usarlas como un adorno.

Cada vez más y más, vemos como la música empieza a reflejar nuestra realidad, una muy dura realidad, la embriaguez, de los supuestos buenos tiempos ha quedado atrás y la resaca es muy dura y cruel, pero a la vez Liberteer nos proporciona pasajes alucinantes, como en Sweat For Blood, con su arreglo orquestal majestuoso que pareciera un oasis de épica esperanza entre el caos musical emitido por la banda, y que nos deja listos para la descarga final, el último acto, el más sangriento.

A manera de una historia, Liberteer nos trae un poderoso capítulo, un muy fuerte reclamo y una clase de música hiper violenta e hiper rabiosa, que pareciera imponerse como la “nueva música”, la “nueva realidad”, una muy intensa y violenta, un soundtrack para la caída del “sueño estado hundidense”, y el duro encarar de la realidad, un concepto muy sólido, contundente, que a pesar de la intensidad, nos hace quedarnos con ganas de más.

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