Las 10 razones de la caída de Peña Nieto
“¿Que sucedió con eso de "...Salvando a México…"? La imagen construida por este
gobierno, cómo otros gobiernos de imagen ha sido sumamente frágil ante el
embate de una compleja situación interna y externa, el modelo de construcción de
imagen sin fondo ha perdido todo valor desde la época de Salinas y el PRI
parece no poder entenderlo aún, en espacio de tres años hemos transitado tristemente del "Mexican Moment", al "Big Failure"..."
Erreh Svaia
Por: Jenaro Villamil
Tomado de: Proceso
En septiembre de 2014, el gobierno de Peña Nieto se
autocelebraba a escala nacional e internacional. Era el Mexican Moment. Sus
índices de aprobación rebasaban 50% en la mayoría de las encuestas. En el
Waldorf Astoria de Nueva York, el 23 de septiembre, Peña Nieto recibió el
premio al “Estadista Mundial del Año” otorgado por la fundación Appeal of
Conscience Foundation. Cuatro días después se detonó la pesadilla de Iguala y
la tragedia de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en una larga
noche que inició la pesadilla del sexenio.
Un año más tarde, en septiembre de 2015, el gobierno de Peña
Nieto perdió la iniciativa, la prensa internacional ya no lo alaba, lo increpa,
lo critica, cuestiona la corrupción y la violación de los derechos humanos. La
economía mexicana pasa por su peor momento con una devaluación de más del 25% acumulada
del peso, la baja del 60% de los precios internacionales del petróleo, una
expectativa de crecimiento para este año que no rebasa 2% (la mitad de lo
prometido) e informes que revelan que cada minuto 2 mexicanos se suman a las
filas de la pobreza hasta alcanzar 53 millones de compatriotas que no tienen
los recursos necesarios para vivir.
El Mexican Murder que inició en Iguala el 26 y 27 de
septiembre de 2015 alcanzó su peor momento con la fuga de Joaquín, El Chapo
Guzmán, el pasado 11 de julio. Los índices de aprobación de Peña Nieto con
trabajo rebasan los 35 puntos. A la tragedia de Iguala se han sumado las de
Tlatlaya (ocurrida antes, pero detonada poco después por informes de la
presunta ejecución extrajudicial de 22 personas), de Apatzingán (el Día de
Reyes de enero 2015), de Ecuandureo, Michoacán y otros episodios.
¿Qué sucedió? ¿Fueron circunstancias externas o un “ataque
sistemático de fuerzas oscuras”, como se queja el primer círculo peñista?
Al iniciar su cuarto año de gobierno, Peña Nieto y su equipo
se enfrentan a 10 problemas fundamentales:
1.- Gobierno a la retaguardia: Tras la imposición de las 13
reformas estructurales que concentraron la operación política y gubernamental,
la administración de Peña Nieto perdió la iniciativa, se volvió un gobierno
reactivo e ineficaz ante todos los desafíos que se le han presentado. Ni uno
solo de estos desafíos ha sido resuelto. Peor aún, ante cada uno de ellos
(Ayotzinapa, Casa Blanca, El Chapo, la devaluación, la baja internacional de
los precios del petróleo, la baja producción de hidrocarburos etcétera), el
peñismo ha respondido sin asumir ninguna responsabilidad.
2.-Disolución del Pacto por México: El maquillaje del
consenso interpartidista ya no funciona. El Pacto por México fue un operativo
elitista desde las burocracias dominantes de los tres grandes partidos (PRI,
PAN y PRD). Fueron eficaces para cooptar, corromper y destruir la base de
legitimidad de estas tres fuerzas. Ahora, el PAN y el PRD pagan internamente
los costos de esta apuesta.
3.-La pérdida del control de su sucesión: Por segunda vez en
su breve y fugaz carrera política, Peña está en riesgo de perder el control de
su propia sucesión. En 2011 tuvo que ceder ante Eruviel Ávila, exalcalde de
Ecatepec, para nombrarlo como su sucesor en el gobierno del Estado de México
ante la amenaza de una escisión. En 2015 tuvo que ceder la presidencia nacional
del PRI a Manlio Fabio Beltrones, su viejo adversario interno, ante la pérdida
de fuerza de la presidencia. A su delfín Aurelio Nuño no lo pudo colocar al
frente del tricolor y lo nombró como titular de la SEP. Los recientes cambios
en su gabinete, lejos de ser un mensaje de fortaleza y de cuadros sólidos,
reflejaron la torpeza de no saber para qué quiere a cada colaborador.
4.- Presidencialismo vulnerable:Los dos primeros años del
gobierno de Peña Nieto fueron un exceso de restauración presidencialista. Todas
las reformas estructurales fueron impuestas desde Los Pinos y con un claro
guión: centralizar más en el Poder Ejecutivo las decisiones y el control de las
políticas energética, financiera, fiscal, político-electoral, de
telecomunicaciones, laboral, educativa, desarrollo social, lucha
anticorrupción. Y los resultados han sido desastrosos. Todas estas áreas están
en crisis.
En parte, la crisis de estas reformas se debe a la propia
debilidad de la presidencia de Peña Nieto. Su vulnerabilidad se concreta hasta
en su imagen pública. A Peña se le ve delgado, demacrado, sin transmitir
energía ni convicción. A diferencia de Salinas, Zedillo o Calderón, Peña padece
la segunda mitad de su gobierno.
5.-Irritación ante las ejecuciones y desapariciones
forzadas: La irritación social y las movilizaciones en casi todo el país no han
frenado ante los expedientes cada vez más graves de violaciones a los derechos
humanos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y, recientemente,
homicidios de los periodistas y activistas de derechos humanos. Los casos de
Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingán y Ecuandureo –por mencionar los más
representativos– constituyen expedientes abiertos y graves de los excesos cometidos
por la política de militarizar la lucha contra el crimen organizado.
El crimen de cinco personas en la colonia Narvarte, del
Distrito Federal, el pasado 31 de julio, ya afectó a su propio gobierno. Firmas
de más de 300 intelectuales y escritores están señalando que la responsabilidad
no es sólo de los gobiernos del DF y de Veracruz, sino de la administración
peñista.
6.-Escándalos de corrupción: La corrupción del gobierno de
Peña Nieto ya no es un rumor sino un continuo de escándalos que trascienden ya
las fronteras nacionales. En ningún momento como en este tercer año de su
administración, el peñismo quedó exhibido por los casos más representativos de
corrupción: Casa Blanca, Malinalco, OHL, Ixtapan de la Sal, entre otros.
El decálogo que dio a conocer en noviembre de 2014 para
enfrentar la corrupción nació muerto. El nombramiento este 2015 de un nuevo
secretario de la Función Pública se transformó en meme en las redes sociales
ante los pésimos resultados de la “investigación” de su titular, Virgilio
Andrade.
7.- La fuga de El Chapo, la fuga de la confianza: La fuga de
Joaquín El Chapo Guzmán, considerado por el mismo gobierno peñista como el jefe
del crimen organizado más importante, representó no sólo un duro golpe de
imagen sino la demostración de un grado muy alto y peligroso de vacío de poder.
A la fuga del capo le correspondió un descrédito nacional e internacional
frente a las propias versiones oficiales. En casi todas las encuestas, más del
70 por ciento de los ciudadanos consultados no creen en la versión oficial de
la huida de Guzmán Loera a través de un túnel que nadie escuchó, vio ni pudo
evitar.
Por si fuera poco, con El Chapo se fugó la confianza en su
administración y en los grandes proyectos como la Ronda Uno o la construcción
del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.
8.- Reforma energética desacreditada: Sobrevendida como “la
madre de todas las reformas”, la energética y eléctrica se ha convertido en una
vergüenza. A pesar de la apertura indiscriminada y la virtual legalización de
las concesiones a trasnacionales extranjeras, en la Ronda Uno sólo se
adjudicaron 2 de los 14 bloques licitados. La producción petrolera ha
disminuido y Pemex se encuentra en una situación peor que antes.
9.- Crisis de seguridad pública y de seguridad nacional: El
tercer año de gobierno peñista demostró el agotamiento de una política que
privilegia la militarización de la lucha contra el crimen organizado y la
incapacidad de garantizar mejore cuerpos policiacos. De los ocho cárteles que
existían al inicio de su administración, ahora se ubican a 13 grupos
criminales, según informes de la DEA y de la propia PGR. La operación en
Michoacán y en Tamaulipas no rindieron los frutos deseados. Ambas entidades se
encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad frente al narcopoder.
10.- El factor Angélica Rivera, La Gaviota: Nunca como en
este tercer año de su administración, la figura de la esposa de Peña Nieto pasó
de ser un bono de popularidad en un grave déficit de credibilidad. La actriz
Angélica Rivera pasó a ser heroína a villana en el guión mediático de su
gobierno.
Peña Nieto la sacrificó con tal de salvarse en el escándalo
de la Casa Blanca, sin darse cuenta que al caer La Gaviota cayó también el
único elemento de distracción y entretenimiento que le daba cierto aire de
atractivo a su gobierno para las audiencias despolitizadas.
Ahora, los rumores sobre su divorcio, sobre la mala relación
entre ambos o sobre el montaje de un matrimonio por conveniencia se han
convertido en una contante del reality show que puede terminar en thriller.



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