El Mundo y el Cisne Negro Chino





El Mundo y el Cisne Negro Chino

Por: Erreh Svaia

CRANEOSCOPIO

Como efecto de la llamada globalización, China tomó vuelo como una opción económica y poderosa de mano de obra para muchas empresas que empezaron a mudar sus plantas a tierras del gigante asiático con el fin de impulsar trabajos intensivos en mano de obra y lograr reducir costos, una de las consecuencias de este movimiento, fue la pérdida de empleos en países como los EEUU, situación que en parte impulsó la candidatura de Donald Trump y lo llevó a la presidencia, Trump hace unos meses, enfocó su mira en presionar fuertemente a China con el fin de imponer un tratado que consiguiera brindar más equilibrio en el tema de importaciones y exportaciones entre ambos países, lo mismo hizo con otros socios comerciales como México y Canadá y lo empieza a empujar con Europa, en el caso de China, desde una posición de poder, Trump pudo empujar un acuerdo que empezaba a solidificarse justo cuando inició la epidemia del llamado coronavirus, hoy denominado Covid-19, el cual dio sus primeras señales de amenaza en Diciembre y se ha mantenido avanzando a paso firme al día de hoy, con casos en incremento en países como Corea del Sur, Irán y Japón, el golpe en China ha sido duro, en un momento en que China se ha convertido en la “fabrica” del mundo global, y detenido por una parálisis ordenada por el gobierno con el fin de contener la propagación del virus, miles de fabricas detenidas de forma indefinida que empiezan a causar mella en las cadenas de suministro en todo el mundo, aún y que una herramienta, un motor, o un equipo electrónico no esté fabricado en China, la probabilidad es muy alta de que por lo menos un componente de éstos equipos provenga de China, lo cual impactará en la producción de muchos materiales a escala global, por si fuera poco, el paro forzado de actividades en muchas ciudades en China, ya ha causado el desplome de los precios del petróleo, cuyo consumo se ha disminuido drásticamente en éste país.

Los estadísticas más recientes respecto a los contagios, parecen indicar que la velocidad de esparcimiento del virus pareciera empezar a frenarse, pero aún no se puede afirmar de manera permanente, por lo que las afectaciones en la economía del mundo globalizado difícilmente cesarán y por el contrario, a medida que se consuman los inventarios de mercancías en los países al final de la cadena de suministro empezarán a generar desabasto y a provocar una escalada de pérdidas económicas en los meses de Marzo y Abril, lo que sin duda, sumará a los discursos nacionalistas de muchos personajes en la política, que verán un nuevo gran impulso en sus discursos, y si bien, se antoja difícil más no imposible que los EEUU mudarán toda su producción en tierras Chinas de regreso a los EEUU, la posibilidad de un híbrido entre el proteccionismo y la globalización se empezará a generar, mudando muchas fábricas y líneas de producción a otros lugares del mundo, sería arriesgado pensar que los EEUU de Donald Trump pudieran mudar todas sus fábricas a países como México, con quienes acaba de cerrar una nueva versión del NAFTA, llamado ahora USMCA, pero lo que veremos es que China perderá mucho de su atractivo como “fábrica global” y seguramente muchas empresas empezarán a diversificar sus plantas productivas a varios lugares más cercanos a sus lugares de comercialización, buscando descentralizar su producción, con miras a reducir riesgos, lo cual, sin duda será benéfico para países como México, Turquía, Brasil y el Este de Europa seguramente, la posibilidad de que situaciones o “cisnes negros” como el Covid-19, ponga fin a una era que parecería ser la “edad de oro” del continente asiático y el gran rebase de China a los EEUU es muy alta, e irónicamente podría significar el auge de otras regiones y un nuevo equilibrio en las cadenas productivas del mundo.

Si bien hace un par de años, tras la llegada de Trump al poder, China se presentó en el foro de Davos como el “salvador del libre comercio y la globalización”, hoy parece que China, más allá de las protestas civiles en Hong Kong y del acoso comercial de Trump, el gobierno de Xi Jinping se ha topado con un enemigo colosal, un enemigo que ya le había dado varios avisos antes y que en otros gobiernos totalitaristas, ha expuesto la imposibilidad de un gobierno de resolver por si mismo, sin instituciones autónomas y sin sociedad civil, eventos de grandes proporciones, hoy pareciera que el gobierno chino está desesperado por anotarse el triunfo contra el Covid-19, pero en su intento desperado, provocará grandes cambios en su interior y en el mundo entero, es posible que el gran perdedor de ésta batalla sea el gobierno chino, si no encuentra una nueva manera de guiar al país, de forma más abierta y transparente, ya que la represión, la secrecía y el control exhaustivo han perdido ya una batalla contra éste “cisne negro”, y podría perder más si no cambia de alguna forma, por lo pronto, veremos fuertes pérdidas económicas en el corto plazo, cambios en las economías asiáticas, el posible auge de nuevas regiones y un nuevo golpe a la globalización que sin duda sufrirá aún más cambios formando nuevas regiones de influencia económica.  



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