Ken Vandermark-Mark In The Water

Ken Vandermark, saxofonista y compositor americano, desconocido quizá para muchos, algún otro sabrá de que hablo, pero estamos aquí para conocer y para aprender no? Pobre del que crea saberlo todo, porque ya no aprenderá nada, Vandermark alguna vez tuvo algo de estudios musicales, pero se considera principalmente autodidacta, sus instrumentos de “batalla” son principalmente el saxofón, pero en ocasiones se hace del clarinete, su trabajo principalmente se enfoca a la live improv, o libre improvisación, es decir a la creación espontánea de música, arte un tanto difícil y abstracto, pero que ejerce alguna lógica con las explicaciones de el fallecido guitarrista, el enorme Derek Bailey, que decía: la libra improvisación es como la composición, pero en alta velocidad.

Mark In The Water es una nueva grabación de Ken, quien por lo general pareciera sentirse más confortable en grupos, ya que su amplia discografía barca grupos, ensambles, tríos, dúos y colaboraciones con otros artistas, este discos en particular es su segundo discos solista desde aquel Furniture Music grabado en el 2003, este disco en particular es un disco grabado “en vivo” es decir, no es un trabajo de estudio, sino Vandermark y sus instrumentos en tiempo real, Lead Bird es la pieza que abre el disco, Vandermark se muestra en pleno free jazz mode, siguiendo un tanto los pasos de grandes libre improvisadores del free jazz como Archie Shepp o joe McPhee, en esta pieza Ken busca sonidos cortos e intensos, como se suele acostumbrar en  el free jazz, el saxofón cobra vida y se convierte en un ser viviente que busca expresarse desesperadamente, Vandermark establece el idioma mediante sonidos chirriantes que van aumentando su intensidad, si con el título, Vandermark nos quiere dar a entender que su instrumento es como una ave de plomo, el mensaje queda recibido y aceptado con este canto metálico, que poco a poco que da paso a sonidos bajos y calmados que amplían el registro, al igual que otros como Butcher, Vandermark es de los pocos que buscan darle al saxofón un intenso registro y una explotación total de las probabilidades del sonido a través de micrófonos ultra sensibles que captan el sonido de los dedos al tocar las teclas, las respiraciones, exhalaciones y el paso del aire a través del instrumento en registros muy, muy bajos, incluso apenas audibles, el saxofón se rinde a sus pies y libera esa furia de manera desgarradora, fue Vandermark de quien alguna vez me platicaron derramaba sangre por la boca al tocar? Creo que si, y si así fuera con esto no me quedaría duda.

La furia queda atrás y un Vandermark más sereno e inclinado un poco al modal jazz (a veces hasta llegando al blues) muestra su rostro en Dekooning con registros bajos y una marcha más lenta, interrumpida por pequeños destellos de tonos altos, más cercanos al be-bop que al free jazz, mientras que Stream Giraffe, con sus ejercicios circulares nos re dirige al free jazz nuevamente con Vandermark usando todos los recursos de sonido reconocidos, con esas intrincadas ejecuciones, sonidos altos y graves, ejercios de respiración circular y sonido insistente.

Personal Tide en lo particular con su acelerado paso e interrupciones disonantes me recuerda un poco el trabajo de Anthony Braxton, a quien Vandermark ha señalado algunas veces como influencia, una influencia que sirve a Vandermark para desmarcarse del espectro del free jazz, algo muy común también en Braxton (quien por cierto era muy afín a los discos solistas, grabando el primero de un saxofonista de jazz).

White Lemon nuevamente nos cambia el estrepitoso ritmo y sorprende, ya que nos lleva a una melodía sencilla, elegante y delicada, mostrando que no todo es furia en la interpretación, ya que Vandermark sabe como sacar el alma, como usar su instrumento como un generador de calor humano, de nostalgia y de pasión y moviéndose lenta y delicadamente por cada una de las notas.

Quien espere un disco de un saxofonista de jazz será mejor que de la media vuelta y busque en algún otro lado, si bien Vandermark tiene bien fijos sus pies en el jazz, no se engancha con ningún género, ni con ninguna tradición, busca ir más allá, como otros antes que él (Braxton), amplia su horizonte y añade sonidos y técnicas que le son útiles son importarle nada más que el sonido y la composición, podrá haber más de uno que se sienta fuera de lugar ante la técnica de Vandermark o ante los sonidos inesperados que surgen de su sax, pero una cosa si es segura, quien busca una nueva experiencia sónica y una exploración del instrumento a niveles poco comunes saldrá con una sonrisa bien puesta, ya que Vandermark deja bien claro que es un excelente ejecutante del instrumento, un compositor sin limites y un improvisador sin miedo.

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