¿Podremos salir algún día de la Trampa del Corto Plazo?
¿Podremos salir algún día de la Trampa del Corto Plazo?
Por: Erreh Svaia
El Craneoscopio
Ni siquiera el jamaicano Usain Bolt, el hombre más veloz del
mundo en las pistas Olímpicas y poseedor de los récords mundiales de velocidad
en 100, 150 y 200 metros, pudo pensar que correr 100 metros en 9.58 segundos sería
un proceso que le tomaría menos de los 5 años que dedicó a entrenarse para
conseguir ese objetivo, ¡5 años de entrenamiento profesional para un récord
establecido en una carrera de menos de 10 segundos! 5 años invertidos para una
carrera de apenas unos segundos, ¡Vaya inversión!, Al final, para Bolt, esperar
e invertir en su entrenamiento tanto tiempo, se volvió algo redituable.
Vemos la eterna trampa de aquellos que pretenden encontrar
la “fuente de la eterna juventud”, buscando una pareja mucho más joven que
ellos, como Madonna, Jack Nicholson o incluso Jennifer López, logrando la
percepción de que aún son atractivos al sexo opuesto a pesar de su madurez,
cuando en realidad, esa pareja más joven, lo que hace es que, en comparación,
los haga lucir más viejos cuando están a su lado, lo que termina desbaratando
esas relaciones y convirtiéndolas en una situación incómoda y absurda, al
final, sabemos que quien envejece sólo cuando a dejado de aprender y de desarrollarse,
y aferrarse a un físico no podrá ser algo para siempre.
¿Qué decir de los muchos jóvenes que hoy en día se declaran
en contra de tener una familia ya que no están dispuestos a iniciarla sin tener
una casa o un auto? Tendrían que pensar en la manera en que sus padres se
arriesgaron a formar una pareja, lograr un patrimonio a través de décadas, y de
la dedicación que pusieron en sus trabajos para ascender de puestos o para
criar un hijo, hoy pareciese que los jóvenes no están dispuestos a invertir
tiempo en éstos proyectos, prefieren mantenerse solteros de manera permanente (permaneciendo
en casa de sus padres), muchas veces culpando “al sistema”, o prefieren ir “saltando”
de empresa en empresa, porque no les dan un puesto de “gerente” (incluso
prefiriendo mantenerse desempleados), o simplemente prefieren “adoptar” una
mascota en lugar de tener un hijo (no es sorpresa que la categoría de mascotas
sea una de las de más alto crecimiento dentro del sector comercio).
La trampa del corto plazo ha hecho presa de las generaciones
conocidas como los Millenials y la llamada Generación Z, se han convertido en
personas incapaces de soportar la espera, presas de la ansiedad y la
desesperación, hoy la comida les debe de llegar antes de 30 minutos, su
transporte en menos de 10 y las series de televisión deben ser “devoradas” en
maratones de una “temporada por noche”, la consecuencia es que su paciencia y
su tolerancia se ha atrofiado, no tener el celular más nuevo y de moda implica
o tener un puesto gerencial en un par de años, implica caer en una severa depresión,
al grado que tal desesperación e incapacidad de esperar, se vuelven en su
principal debilidad ante la vida.
No sorprende a nadie la situación global a nivel político
que estamos viendo, en el cual, ya no se busca a un estadista en el gobierno,
que asuma costos e invierta en proyectos a largo plazo, lo de hoy es votar por
un “mesías” con soluciones mágicas y promesas de resolver problemáticas nacionales
en días, semanas o meses, la realidad es que éstos “productos milagros”
rápidamente se descubren como grandes fraudes, farsas y engaños, ahí están
Jaime Rodríguez, gobernador del estado de Nuevo León, Donald Trump, presidente
de los EEUU, o el actual presidente de México, prometieron acabar con la
pobreza, con la corrupción, con la inseguridad y detonar un rápido crecimiento,
la realidad es que ninguno pudo concretar sus “mágicas soluciones instantáneas”,
el problema es que para las nuevas generaciones, lo que vale es la promesa,
aunque sea incongruente y fantasiosa, para las nuevas generaciones, desafortunadamente
es mejor una mentira rápida que calme su ansiedad, a una solución real que
lleve tiempo, porque la paciencia y la tolerancia ya no forman parte de su
vida, no es sorpresa el enojo y molestia de muchas de las nuevas generaciones
que quieren todo “ya”, aunque sea una mentira, prefieren seguir presos en la
trampa del corto plazo.



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