The Mark Lanegan Band, Somebody´s Knocking
The Mark Lanegan Band, Somebody´s Knocking
Por: Erreh Svaia
El Craneoscopio
Somebody´s Knocking es el disco del vocalista Mark Lanegan, un
peculiar sobreviviente de la era “grunge”, que se adaptado mejor que nadie a
los nuevos tiempos, ¿Alice In Chains, Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam? No, Lanegan
consiguió sacara adelante su carrera cuando la expectación por los sonidos de
Seatlle se fue terminando, Lanengan, al igual que otros iconoclastas de esta
zona al norte de los EEUU, como los Melvins y los Mudhoney, se supo mantener al
margen del éxito estratosférico, y aunque su banda, los Screaming Trees,
tuvieron sus 5 minutos de fama, Lanegan arrancó una carrera en solista, a la
par, editando oscuros discos para la en su momento, destacable Sub Pop.
En discos anteriores, pudimos presenciar como Lanegan dejaba
atrás su afición por Jim Morrison, consiguiendo no convertirse en una versión
barata del tremendo Ian Astbury, en ocasiones tomando inspiración de otros
personajes como Nick Cave, o Tom Waits, pero la más extraordinario, en la
reciente carrera de Lanegan, ha sido la integración de sonidos provenientes de
artistas como los alemanes Kraftwerk, y otros personajes más inesperados como
New Order y Depeche Mode, que han conseguido darle un giro poderoso a Lanegan,
quien así consigue alzarse como uno de los personajes más interesantes de los
últimos años, en constante ascenso y en búsqueda de más y más oportunidades de experimentar.
En Somebody´s Knocking, Lanegan descubre nuevamente su lado
más abrasivo, como lo constatan los feroces riffs de guitarra con que Disbelief
Suspension inicia, en un tema, que no sería ajeno a una banda como los Suicide,
si éstos hubiesen incluido guitarras en su ya de por si volátil mezcla, mientras
que para Letter Never Send, el krautrock se convierte en la espina dorsal del
tema, capturando el sonido maravilloso que quizá alguna vez soñaron con
alcanzar los Neu! a mediados de los 70s, desarrollando una intrigante colisión
de sonidos duros y orgánicos de las rabiosas guitarras y sumándolo a una
máquina de ritmos y a atmosféricos sintetizadores, obteniendo de ésta inaudita
forma, una propuesta única y personal que pone a Lanengan en un sitio muy
especial con respecto a la creación y relevancia musical de éste ya veterano músico.
Hay momentos en que no es muy difícil identificar las cartas
de amor por parte de Lanegan hacia grupos como New Order (como en la curioso Penthouse
High), lo cual es notorio de inmediato en piezas como Night Flight to Kabul,
que bien podía ser el Nite Flight de Scott Walker, y después está la extraña
Dark Disco Jag, que bien podría haber sido concebida en las sesiones del The
Idiot de un Iggy Pop, aunque después Lanegan hace un inesperado movimiento y
pareciera que trajera a su lado al espíritu gótico de los The Cure en Gazing
From the Shore, formidable tema, con ritmos casi bailables y sintetizadores
brutales que consiguen energizar la pieza de forma admirable.
Hay momentos realmente único en éste disco, en el cual el
krautrock se convierte en una inesperada bandera que parecería indicarnos que el
espíritu de Lanegan ya se encuentra más cercano al de David Bowie en su época
de la trilogía de Berlín, que a un Tom Waits, tla vez Lanegan ha dejado atrás a
los fantasmas del alcohol y se ha adentrado en las noches blancas de la capital
alemana, ejecutando a la perfección un truco que pondría muy celoso al mismo
Ian Astbury, trayendo a colación cientos de fabulosos sonidos, como pocos
artistas veteranos y de renombre han podido hacer de forma reciente, Lanegan no
deja de ser Lanegan, y a pesar de la constante integración de sonidos
electrónicos y de una cierta dosis de accesibilidad, la voz de Lanegan no deja
de ser un golpe duro al bajo vientre, la música no deja de ser oscura, en
ocasiones incluso inspirada por los mismos Joy Division en piezas como Radio
Silence, o She Loved You, que bien pudo ser una pieza dentro del Heroes de
David Bowie.
Somebody´s Knocking bien pudiera ser el momento más
accesible en la carrera solista de Mark Lanegan, y paradójicamente es también
su momento más rico en cuanto a concepción creativa, un disco repleto de
sorpresas agradables por parte de un personaje que ha conseguido crear un
sonido propio de una forma brutalmente honesta, sin importar las incongruencias
que uno pudiera encontrar en su propuesta, el talento de Lanegan consigue unir
tantas ideas que pudieran sonar disparatadas en papel, pero que logran dar
forma aun disco que vale mucha la pena escuchar varias veces, Lanegan así se convierte
en un verdadero camaleón moderno que ha logrado traernos un disco postmoderno
hecho con todo el corazón y asumiendo riesgos a la vez que decide asomarse a la
superficie, en lo que podría ser su mejor disco a la fecha.



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