¿Sabía Kipchoge que él sería el Primero?
¿Sabía Kipchoge que él sería el Primero?
Por: Erreh Svaia
El Craneoscopio
“Para el humano no hay límites” señaló el maratonista keniano
Eluid Kipchoge al finalizar la prueba bajo ambiente controlado en Austria, convirtiéndose
en el primer ser humano en correr un maratón (42.2 Kilómetros) en un tiempo histórico,
menor a 2 horas (1 hora, 59 minutos, 40 segundos), paradójicamente, la principal
competencia de Kipchoge fue el mismo, con un récord previamente establecido en
una prueba controlada de forma similar en Berlín el año pasado, en el que sólo por
un minuto, Kipchoge quedó por encima de la legendaria barrera de las 2 horas,
el maratón que corrió Kipchoge fue uno muy particular, diseñado para buscar
aislar cualquier barrera artificial que impidiera a Kipchoge concentrarse en la
velocidad y en el tiempo, de ésta forma, el keniano contó con un grupo de
asistencia de 41 corredores profesionales que se encargaron de ir por turnos al
frente, marcando el paso, cortando el viento, un auto tras de él que iba
indicando con rayos láser la ruta que Kipchoge debía seguir, así como el
cuidado de la pista, completamente plana, sin subidas o bajadas, de ésta forma,
fue posible que el atleta keniano pudiera concentrase exclusivamente en la resistencia
y la velocidad, uno pudiera pensar, con todas esas variables controladas, ¿Cuál
es el mérito? Entonces bajo esas circunstancias, ¿Cualquiera podríamos hacerlo?
No sin la preparación, compromiso y determinación de Kipchoge.
Al Kipchoge romper esa legendaria “barrera de cristal”, se
abren las puertas para muchos ultra atletas de las mismas características de
Kipchoge, que querrán seguir la carrera del keniano ya con una barrera psicológica
de las 2 horas, que no existe más, sin embargo, será Kipchoge, como una suerte
de Neil Armstrong, el primero que logró poner un pie, más allá de la meta de
los 42.2 kilómetros, antes de las 2 horas, sin duda la preparación minuciosa y
el cuidado máximo al detalle de Kipchoge y su equipo han sido parte fundamental
del éste logro histórico, el compromiso de Kipchoge con romper su propia marca
anterior establecida y su determinación de ir más allá de donde cualquier otro
ser humano previamente había podido llegar, ¿Se logró lo imposible? Si y no, ya
que lo que se “pensaba” imposible fue realizado, por lo tanto no lo era,
siempre fue posible, siempre y cuando los factores correctos se pusieran en
orden, para nosotros, seres humanos no tan singulares como Kipgoche, el lograr
lo “imposible”, tampoco es “imposible”, incontables veces he escuchado decir
que algo no se puede, que algo es imposible, o simplemente que eso no se puede
hacer, la realidad es que escuchar esas palabras es como un detonante en mi
interior que se activa y que me hace pensar: “claro que se puede”, “claro que
es posible”, y de ahí sigue estudiar la situación, buscar entenderla lo mejor
posible, y accionar, sobre todo accionar, eso es parte de lograr algunas cosas
que otros piensan, que no se puede hacer, accionar, aunque nos equivoquemos,
aunque parezca difícil, aunque otros lo hayan intentado antes y no hayan podido,
si fuera fácil ¿Para que tomarse el tiempo?
Los compromisos en público en ocasiones son más difíciles de
romper o de evadir, por eso cuando alguien me dice que quiere bajar de peso, le
digo que se lo diga a los demás, a sus amigos, a su familia, a sus compañeros,
de esa forma es más difícil eludir el compromiso y realizar ese “imposible”, por eso cuando quieres cambiar un hábito
indeseable, es importante ponerlo por escrito, a mí me encanta poner todo por
escrito (se nota), en un lugar en dónde lo tengamos a la vista, de ésta forma
no sólo nos enfocamos, también nos comprometemos más allá de sólo buenas intenciones,
podemos fallar, se vale fallar, se vale fallar muchas veces, lo que no se vale
es desistir, así logramos ponernos de pie cuando éramos bebés, luego de caer en
nuestro trasero incontables veces, finalmente lo logramos, pensar que lo vamos
a lograr a la primera o que asumir que resolveremos las cosas de forma
inmediata, no es de gran ayuda, tener en mente que es un proceso largo y constante,
como la gota de agua que termina perforando la piedra tras miles de años, ayuda
más a relajarnos, a concebir un plan, y volvernos tolerantes a la frustración
de fallar unas cuantas veces, no es difícil pensar que Kipchoge estaba
obsesionado con llegar a la meta antes de las dos horas, tanto como los
hermanos Wright lo estaban con volar, y consiguieron canalizar de forma
positiva esa obsesión, también podemos asegurar que Kipchoge lo sabía, tenía bien claro que el sería el primero en
lograrlo, recuerdo que Dorian Yates, un campeón fisicoconstructivista inglés platicaba
de cómo se encontraba lleno de dudas antes de su segundo Mr Olympia, luego de
enterarse de que Lee Haney, el actual campeón se retiraba del deporte luego de lograr
el récord de 8 títulos consecutivos, finalmente Yates, una no muy popular
figura en el deporte, se preguntó a si mismo “Alguien tiene que ser el mejor”, “¿Porqué
yo no?”, el resultado es que Yates se convertiría en el invicto campeón del
certamen hasta su retiro.
Muchos dirán, pero Kipchoge no lo hubiese conseguido sin su
equipo y el control de las variables, o que Yates no lo hubiera conseguido sin
los esteroides, tal vez, pero otros han tenido acceso a esos mismos factores y
no lo han conseguido, por lo que el mérito mayor está más en el nivel de
compromiso de cada uno de ellos, con sus metas, las cuales siempre serán
imposibles para otros, hasta que las logremos nosotros, tenemos que tratar,
tratar y tratar, y para hacerlo, primero tenemos que estar convencidos de que nosotros somos quienes lo lograremos, ese es el primer, y principal consejo de
entrenamiento, la lección más grande que nos da la hazaña de Kipchoge es que a pesar de las barreras, el ser humano sigue sobrepasando sus límites, y que lo imposible, cada vez va quedando más lejos de nuestro vocabulario.



Comments
Post a Comment