Dread Zeppelin- Un Led Ed (1990)



Dread Zeppelin- Un Led Ed (1990)

“Incontables, como los granos de arena en el mar, son las pasiones humanas.”
Nicolai Gogol

El periodo de mi vida en que me tocó escuchar por primera vez a esta banda resultó un tanto complicado, a pesar de siempre tratar de encontrar música que se saliera de los estándares comunes, antes de los 80s, era incluso difícil conciliar temas como el heavy metal o el punk, aún y que los Black Flag, Husker Du,  o los Flaming Lips lo empezaban a hacer en los EUA, ante un público que poco comprendía lo que sucedía, en los 90s, parecía iniciar una fuerte apertura entre los escuchas musicales, hubo mucha música que empañó la época y otra que precisamente se perdió en los excesos musicales de la época, como a veces dicen, el excesos de ofertas termina dejando a muchas buenas en el camino, y así sucedió con esta banda, cuando me los dieron a conocer me pareció una locura que una banda interpretara clásicos de los enormes Led Zeppelin, a ritmo de reggae, claro, Eric Clapton y Paul McCartney habían tenido su coqueteo con el género, y hasta John Lydon se había declarado amante del género y había viajado a Jamaica a aprender más de él, y por si fuera poco, su banda, PIL, tenía en Jah Wobble uno de los bajistas que mejor le entendía al género y a sus ramificaciones como el dub.

Dread Zeppelin se convirtió en una extraña obsesión, lo que parecía una locura poseía una cierta lógica que les hacía indispensables en aquel momento, podrían parecer una banda de broma, pero sus bases eran bastante serías, por un lado, Robert Plant era desde sus inicios con los Zeppelin, un enardecido fan de Elvis Presley, si uno pasa por alto el registro vocal de Plant, uno se da cuenta del homenaje tremendo que Plant hacia a Elvis en cada interpretación, ¿Qué mejor que el vocalista de esta inusual banda fuera un imitado de Elvis Presley? En cierto sentido daba aún más sentido a la dinámica de Plant y Elvis, por otro lado, Tortelvis era un vocalista bastante competente, jugando un papel bastante complicado de manera muy exitosa, balanceándose entre su talento, la imitación y más que en la parodia, en la veneración de ambos iconos, no era tan ágil como Plant, pero poseía esa fuerza suficiente para lograr que nuestra mente imaginara a Elvis a través de estos complejos paisajes Jamaiquinos (y con el peso que ha ganado últimamente Glenn  Danzig, no les extrañe que Tortelvis empiece a interpretar covers de Danzig.)

Joseph Ramsey, guitarrista de la banda era otro importante foco de atención, poseedor de, al igual que Jimmy Page, un estilo no muy definido, pero que le permitía asimilar otros estilos y fusionarlos en un estilo propio, Ramsey demostró ser capaz de transformar los rasgueos de Page en temas de un emotivo reggae, al tiempo que replicaba de manera excelsa sus solos, y en otros discos, hacia esto mismo con temas de los Beatles, los Cream, los Who, Deep Purple, entre otras bandas, por si todo esto fuera poco, el hecho de que Robert Plant se declarara abiertamente fan de ellos, prefiriendo sus versiones a las originales de los Led Zeppelin terminó solidificando la leyenda de esta banda.

Los primeros acordes de este celebre Un Led Ed, de alguna manera nos ponen en el contexto preciso, haciendo alusión al tema de la célebre serie de televisión estadounidense, The Twilight Zone, poniéndonos en un sitio que sin duda pondría feliz a alguien como David Lynch, la banda inicia con un Black Dog de soberbios rasgueos de guitarra pasados por el humo de la hierba favorita de los rastafaris, un bajo y una batería cerrándose a la perfección como sección rítmica, cumpliendo a la perfección con su papel en esta extraña mutación, al tiempo que Tortelvis invoca el poderoso y sensual espíritu de Elvis, en una manera que sin duda mataría de envidia al buen Glenn en Nueva Jersey, nuevamente Ramsey consigue reproducir a la perfección el avance guitarrero de Jimmy Page y después lo filtra a través de Bob Marley en Heartbreaker, el cual el talentoso Tortelvis filtra a su vez con el Heartbreak Hotel del buen Elvis, la banda aquí verdaderamente inspirada y decidida, en pleno convencimiento de su arriesgada propuesta que cuaja a la perfección de alguna manera, impulsada pro el talento general de la banda, para después meterse nuevamente duro en el reggae en Living Loving Maid, tema casi irreconocible, mientras que para Your Time Is Gonna Come, la banda rescata la sombría atmosfera épica del tema y añade impecables toques caribeños que de alguna manera consiguen hacer funcionar, la banda esboza una convicción que va más allá de todo y es esa seguridad y confianza, además de tan impecable manera de ejecutar sus instrumentos la que termina ganando en tan disparatada propuesta, un Elvis canalizado a través de Bob Marley interpretando un Bring It On Home, no es cosa fácil, pero aquí el resultado es monumental.

Whole Lotta Love es un tema soberbio, con estupendas guitarras y una genial interpretación del buen Tortelvis (cuyo nombre real es Greg Tortell, que aquí materializa esa adoración que el buen Robert tenía por Elvis, presentándonos esa imaginaria conexión, haciéndola real, tal vez en los sueños inspirados por la hierba en la mente del buen Bob Marley, para después crear un asombroso I Cant Quit You Baby que pondría la piel de gallina al mismo Robert Plant, con una batería a cargo de un individuo llamado Cheese, cuyo nombre real era Curt Lichter (que dejaría la banda apenas terminando el disco), cuyo estilo sin duda se anclaba en Jamaica y en el músculo desarrollado de un gran Bonzo Bonham.

Casi al final del disco tenemos una hilarante versión del Immigrant Song, brutal grabación de los Zeppelin y que la banda transforma de manera increíble, creando sobre la base un ritmo casi hipnótico sobre el cual Tortelvis salpica su magia y nos hace cuestionarnos nuestra sanidad mental al escuchar esta música.
Un Led Ed es un momento increíble en la historia musical, algo que escapa fácilmente de ser un mal chiste o una parodia y se convierte en un homenaje demasiado inteligente a tres leyendas, perfectamente representadas, Led Zeppelin, Elvis Presley y Bob Marley, un concepto que obviamente tenía sus limitantes, pero que la banda aprovechó aquí al máximo y dejó bien claro su talento para transformar lo ya cotidiano, lo que ya asumíamos como hecho y demostrando que la realidad puede cambiar de manera asombrosa en un segundo.
            


       

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