La República del Odio




La República del Odio

Por: Erreh Svaia

CRANEOSCOPIO

Estamos viviendo en México en la era de las “fake news” (noticias falsas), los “alternative facts” (hechos alternativos) y los llamados “otros datos”, así vemos un cambio de narrativa, un “spin” o un giro que el oficialismo da a los acontecimientos que se van dando en el día a día con el fin de buscar controlar la percepción sobre lo que sucede en el país, así, vemos que se continua con el relato de la “república amorosa”, el “pueblo sabio”, los “abrazos y no balazos” y el “vamos muy bien”, pero ante el peso de la realidad, el gobierno federal ya ha empezado a considerar que el presidente también continúe su labor de “evangelización política” los fines de semana, cuando parece perderse el hilo narrativo que trata de construir y que pareciera cada vez más perder el grado de efectividad con el que se había avanzado el año pasado, hoy en día nos damos cuenta que la polarización sigue creciendo y que ante la violencia desatada por la delincuencia, que rebasó más que nunca a las autoridades en el 2019, la “republica amorosa” es un mito, a menos que ese “amor”, sea uno existente únicamente para el narcotráfico, o que el amor consista en una versión muy enfermiza que esboza una brutal desconfianza hacia los medios, la iniciativa privada y los disidentes que cuestionan la narrativa del oficialismo.

Los “abrazos y no balazos” parecieran ser “hechos” en una dimensión alterna, si consideramos que incluso protestas realizadas para exigir justicia al gobierno, se encuentran en enfrentamientos contra simpatizantes del oficialismo, que se autodenominan el “pueblo” y que arremeten contra ciudadanos en su derecho de marchas, protestar y de exigir justicia al presidente, el cual, si no es en su “show” de las mañanas, del que es protagonista, no está dispuesto a cederle rating a ningún otro actor de la vida pública, y menos si éste aplica los mismos métodos que el hoy presidente, aplicara décadas atrás, la realidad, es que nos hemos encontrado a un oficialismo que una vez llegado al poder, busca quemar los puentes para que nadie más llegue en el corto plazo, y que enfrente a la sociedad mediante la polarización, para sacar provecho de tal división, incluso al grado de buscar repetir mentiras al más puro estilo Goebbels, desesperados por hacerlas “otro dato”, triste será ver la escalada de enfrentamientos entre oficialistas y ciudadanos en las calles, como un reflejo deplorable de lo que sucede al interior del partido oficial.



Así vemos como un Porfirio Muñoz Ledo, miembro del partido en el poder, es censurado para no hacer alusión del maltrato que se le da a los migrantes de Honduras, Guatemala y el Salvador, por parte del Guardia Nacional, si, esa que se suponía resolvería los problemas de delincuencia e inseguridad en el país, hoy convertida en la “border patrol” de Donald Trump en México, esto visto con el beneplácito del presidente López, y de su máquina aplanadora en las cámaras que incluso aplana a los mismos miembros del oficialismo como Muñoz Ledo y Lilly Tellez, quienes empiezan a denunciar el autoritarismo que empieza a sobre pasar incluso a los peores tiempos del viejo PRI-Sistema, ahora los migrantes son nuestros enemigos, porque no aceptan los trabajos que les damos, ¡Qué ingratitud! Porque no se quieren quedar en México, sino solo usarnos como ruta de paso, y si llegan a los EEUU, entonces el presidente provocará la furia arancelaria de Donald Trump, esa es la realidad, nos convertimos en el muro, los migrantes lo que quieren es llegar a los EEUU, no quedarse a trabajar en México, y esto ya incluso ofende al Padre Solalinde, quien los defendía a capa y espada, hasta que éstos se convirtieron en una “piedra en el zapato” para su amado “mesías”.
La narrativa cada vez es más bizarra, triste y decadente, el amor y los abrazos parecen ser conceptos extraídos de las monumentales obras de George Orwell, el “pueblo sabio” lincha, agrede, condena e insulta, hay más balazos que abrazos, el amor pareciera ser de naturaleza cavernícola, golpeando a los sujetos a los que se busca manifestar aprecio y la intolerancia pareciera convertirse en el verdadero guion narrativo de éste gobierno, de ésta nueva república que más que amorosa parece ser una “república de odio”, esa es la verdad y no hay otros datos que lo desmientan.      

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