La joyería enfrenta su mayor crisis: precios, copias y un nuevo rey en puerta
Hace unos meses hablábamos del platino. En el mundo de la joyería, el oro y la plata son los metales por excelencia. El oro ha sido siempre sinónimo de lujo, mientras que, en un país como México —líder en la extracción de plata—, este mineral se vuelve una opción predominante tanto por tradición como por disponibilidad.
Sin embargo, los recientes conflictos geopolíticos han golpeado con fuerza los precios del oro a nivel mundial. El valor del dólar y el euro se ha visto sacudido por decisiones erráticas, especialmente durante la administración Trump. El dólar se ha debilitado, el euro tambalea, y en medio de esta tormenta, los inversionistas buscan refugio en lo que consideran seguro, más allá incluso que las propiedades inmobiliarias y el mercado de valores: el oro. En caso de un conflicto de escala catastrófica, el papel moneda podría perder su valor si el gobierno que lo respalda desaparece. El oro, en cambio, es tangible, portátil, y aceptado como moneda de cambio en casi cualquier parte del mundo. A medida que se intensifican los conflictos en Ucrania, Pakistán e Irán, la fiebre del oro resurge, disparando su precio a niveles históricos.
Para las joyerías, esto representa un enorme desafío. Necesitan oro como materia prima o compran piezas terminadas para revender, pero cuando el precio se dispara, se vuelve cada vez más difícil trasladar ese costo al consumidor final. Y así, se genera una tensión financiera que amenaza su rentabilidad. En México, este fenómeno se refleja claramente: cuando sube el precio de la carne de res, la gente cambia al cerdo; si este sube, migran al pollo. Lo mismo sucede en joyería: al subir el oro, el consumidor prefiere la plata. Curiosamente, el platino —un metal que a veces supera en valor al oro— sigue siendo ignorado por la mayoría de las joyerías mexicanas.
Hoy, el mercado de la joyería de oro atraviesa una tormenta perfecta. La demanda global se ha disparado, los precios alcanzan máximos históricos y todo apunta a que seguirán subiendo. Como si eso no fuera suficiente, la tensión entre China y Estados Unidos ha hecho que el gigante asiático empiece a revelar los precios originales de productos, incluida la joyería. Esto ha dejado al descubierto los sobrecostos que muchas marcas aplican, multiplicando el precio real hasta cuatro veces. El consumidor, naturalmente, ha empezado a rechazar estas prácticas, lo que debilita aún más la venta de artículos de lujo. A esto se suma la proliferación de copias ilegales —especialmente provenientes de China y Turquía— que replican diseños de alta joyería italiana o española, afectando la percepción del consumidor sobre el valor real de lo que compra. Poco a poco, el cliente se da cuenta del abuso.
En China, el platino empieza a reemplazar al oro en las preferencias de los compradores. La percepción de que el oro se ha vuelto inalcanzable está empujando a los consumidores hacia opciones más viables. En México, la joyería de plata vive un boom por razones similares. Pero quizá sea momento de abrir el panorama: el platino, un metal subestimado en nuestro país, podría tener todo el potencial para convertirse en la nueva cara de la joyería moderna.
El platino es un metal mas escaso que el oro en la naturaleza, sin embargo, la producción de oro es casi 20 veces mayor. Por esto, el platino es conocido como el "oro de los ricos". Por su composición, la joyería de platino, es una joyería más pura que la de oro, que requiere de agregar otros metales para su creación. Las joyas de oro, no son de "oro puro", sino que son mezclas, la joyeria de platino, no requiere de éstas mezclas. Tal vez, simplemente, ha llegado el momento de voltear a ver en serio al platino.



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