Ben Frost & Daniel Bjarnason-Sólaris

Vamos por partes, Ben Frost (pobre del que se haya perdido los ya clásicos Theory Of Machines y By The Throat) , Daniel Bjarnason (que nos trajo un discazo de nombre Processions en el 2010), la producción de  Valgeir Sigurosson (alguna vez productor de Bjork, Bonnie “Prince” Billy, CocoRosie, Ben Frost, Sam Amidon y Nico Muhle, entre otros) o sea, estamos hablando de la cúpula mayor de la llamada Bedroom Community, una disquera de peso en verdad de compositores islandeses o adoptados por aquella pequeña isla, una especie de oasis musical de ensueño en medio de un paisaje desolador y hostil.

Por si esto fuera poco, como carta “as”, Frost y Bjarnason nos traen a Brian Eno, quien ha servido como tutor en varios proyectos a Frost y que nos trae su llamada “Enossificación” o procesamiento (como sólo él sabe hacerlo) a los sonidos de este arriesgado proyecto musical, y le digo arriesgado porque se trata de trabajar sobre algo ya hecho, de alguna manera…Sólaris no la película pero si el soundtrack de aquel clásico visual de Andrei Tarkovsky, y miren que ya hablar de Trakovsky son palabras mayores, mayores en serio.

Que como surgió todo esto?, bueno en parte la asociación ya existente de Frost, Bjarnason y Sigurosson, a través de la Bedroom Community (que también incluye al genial Muhly), su fuerte interacción que llevó a Frost a solicitar la colaboración de Bjarnason en este proyecto, en parte incitado por el Festival Unsound, dónde músicos son invitados a crear en vivo nuevos soundtracks para películas ( sea, ponte una película en tu casa y ponte a hacerle un nuevo soundtrack, suena bien no?), en este caso Frost que fue invitado a brindar una nueva musicalización a este film.

Bjarnason a través de su experiencia con  las cuerdas predomina en esta grabación, con los tratamientos digitales proporcionados por Frost que sirven como atmósfera, y esto es algo que Frost de sobra nos ha demostrado que sabe hacer, sino, basta con darle una nueva repasada a el clínico Theory Of Machines, o al salvaje By The Throat para darnos una idea de la magnitud de su rollo, en algo que se caracteriza principalmente por la influencia clásica de la música de Bjarnason, sometida en momentos a un tratamiento que amarra de alguna manera el modernismo y melodías bastante etéreas, por otro lado, uno muy oscuro, el expertisé de Frost para crear escenarios post industriales, y ese insano y perverso paseo, al que nos tiene acostumbrados que va de la más desnuda belleza a la más salvaje explosión de sonido altamente abrasivos, como claro ejemplo nos brinda Reyja.

Música de naturaleza angustiante, claustrofóbica, que nos transporta por pasajes incómodos, que nos trae imágenes, si, eso es lo más importante de esta obra, las imágenes que Frost y Bjarnason son capacees de traernos, esa pequeña semilla que germina en nuestras mentes, We Dont Need Other Worlds, We Need Mirrors es un remolino de emociones que fácilmente nos absorbe y nos hace llegar a este mundo, inhóspito y lleno de angustia, puro cinema auditivo, mientras que Simulacra I y II se situa en un territorio obviamente de Eno y el ambient, piezas minimalistas de mucha introspección, con algunas referencias a Satie.

Otra clara muestra del arte de Frost sería Cruel Miracles (una seña a su arte propio?), dónde la melodía empieza con un solitario piano, y una atmósfera que se va volviendo poco a poco más y más inhóspita, una sección de cuerdas congelante, que poco a poco nos va erizando la piel, para llegar a un intenso clímax sonoro, y que en el último momento, en que se vuelve más asfixiante pareciera darnos un respiro (de hidrógeno, por cierto), Unbreakable Silence es muy cercana al trabajo de Bjarnason, obviamente intensificado por los tratamientos digitales de Frost, y finalmente Saccades, pieza épica de sonido ambient, que es de total dominio de Frost, una pieza tan mecánica como salvaje, la cruza perfecta entre lo animal y lo mecánico.

Un viaje de ida y vuelta, como decían los Amboy Dukes, al centro de la mente, al espacio interior, me queda la duda a que nuevos mundos nos pueda llevar esta música sumada a las poderosas imágenes del buen Tarkovsky, un trabajo estelar!

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