Mark Lanegan, Straigh Songs of Sorrow, 2020, Una Reseña
Mark Lanegan, Straigh Songs of Sorrow, 2020, Una Reseña
Por: Erreh Svaia
ROCK N ROLL ANIMAL
No invertiré mucho tiempo en ahondar en el pasado de Mark Lanegan,
fue el vocalista de la banda Screaming Trees, protagonista de aquella vieja ola
de grupos “grunge”. En ese entonces, Lanegan tenía ya una carrera como solista
con curiosos discos oscuros en los que poco a poco se fue formando el carácter particular
de Lanegan alejado del formato de grupo. 3 o 4 discos atrás, un cambio
significativo se fue dando en la propuesta musical de Lanegan, a medida que su
voz se iba volviendo más peculiar, una curiosa mezcla entre Jim Morrison, Bono
y un poco de Tom Waits, los sonidos que acompañaban sus composiciones se
empezaron a llenar de sonidos electrónicos, integrándolos de una manera
admirable, algo que debió considerar Morrissey mientras concebía su más
reciente disco.
Straight Songs of Sorrow es el disco más reciente editado
por Lanegan. Lanegan continua con un sorprendente proceso de revelar su persona
al máximo, valiéndose de un sinfín de recursos creativos, Lanegan continúa
desnudando su alma y construyendo una identidad artística tan sólida, que nos
permite decir que, a pesar de ya una larga sucesión de discos, Lanegan se sigue
superando disco tras disco. I Wouldn´t Want To Say, es una extraordinaria forma
de iniciar un disco, hay algo de motorik en los ritmos elegidos por parte de Lanegan
para forma la base del tema, invocando aquí un poco de la profunda voz de
Morrison y la naturaleza mesiánica de un Bono en un tema que consigue poner a
Lanegan en un contexto moderno y vanguardista, más allá de cualquier cliché
dentro del mundo del rock n roll.
Para Apple from a Tree, Lanegan suena un poco a Cohen en sus
inolvidables temas de los 70s, aunque su voz consigue recordar un poco la frágil
voz del Lou Reed más sublime en piezas como el clásico Pale Blue Eyes. En This
Game of Love, la música evoca las ondas radioactivas de unos Kraftwerk, aunque
la melodía vocal es más afín a los trabajos folk de un Johnny Cash. Los sonidos
electrónicos son guardados por un momento en la resonante Ketamine, memorable
tema oscuro con un acompañamiento minimalista que permite el lucimiento total
de la voz de Lanegan. Piezas como Bleed All Over sin duda son parte del proceso
evolutivo de Lanegan, integrando sus capacidades vocales con un vasto arsenal de
sonidos que recuerdan la música experimental de la Alemania de los 70s, como si
Lanegan estuviera reviviendo un poco la atmosfera pop sintética de un Gary Numan
para revitalizar su visión y redireccionarla hacia el futuro.
Lanegan se atreve a correr riesgos que resultan en
ejercicios bastante interesantes, como en Internal Hourglass Discusion, que
suenan un poco al U2 de Zooropa, si la banda de Bono hubiese experimentado de
una forma más osada, repitiendo la formula en la resonante Skeleton Key, otra
de las piezas indispensables de este disco. Cabe resaltar que la alternancia de
temas acústicos y eléctricos proporcionan una característica esquizofrénica a
todo el disco, con Lanegan atreviéndose a más en los temas electrónicos y
retrocediendo un poco en los temas acústicos, que terminan rompiendo el ritmo y
el paso que Lanegan consigue con sus experimentos sintéticos, los cuales
parecen servir mejor para mantener el interés completo a lo largo del disco.
Ballad of a Dying River es por mucho uno de los temas más
robustos del disco, y uno que captura a la perfección lo que hace al disco
funcionar, aunque pareciera que Lanegan decidió romper el paso y lejos de
avanzar en línea recta, moverse hacia los extremos de forma vertiginosa, lo
cual hace del disco una experiencia buena, más no perfecta, complaciente, pero
que se empeña en poner retos y mantener al escucha lejos de una zona de confort,
con un par de experimentos al final del disco, y perdiendo algo de enfoque, Lanegan
se queda corto al intentar hacer un disco poderoso y contundente, que aunque
pierde una oportunidad de conseguir el paquete completo, termina entregándonos un
disco extraño, con un grupo de estupendas canciones, con temas inquietantes y
un par de canciones confusas, que no hacen otra cosa que engancharnos y
ponernos a pensar en ¿Qué será lo siguiente que Lanegan nos podrá traer a la
mesa?



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