La economía del Aquí mi chú…

La economía del Aquí mi chú…

Por: Francisco Martín Moreno



La economía mexicana es tan nuestra como la letra de Aquí mi chú: da un pasito pa’ delante y dos pasitos para atrás... La generación de mexicanos de la posguerra gozó de equilibrio, económico y político  de la estabilidad cambiaria necesaria para promover el desarrollo del país con tasas de crecimiento que hoy parecen ya fantasías inalcanzables. Nuestros padres, sin tantos doctorados, posgrados, birretes, diplomas, togas y medallas lo hicieron mejor, mucho mejor... Nosotros, los de la generación de los setenta a finales de los noventa, no hemos sabido seguir su ejemplo: la economía nacional la interpretamos con el irritante estribillo del Aquí mi chú desde 1970, mientras la explosión demográfica, la marea humana nos atropella desde que en 1940 éramos 20 millones de personas y al día de hoy 120 millones, por lo cual sextuplicamos la población en poco más de 60 años...

Si un empresario en 1970, confiado en la tradicional fortaleza del peso, se hubiera endeudado en dólares para expandir su compañía, en 1976 recibiría un golpe en pleno rostro al devaluarse el peso y pasar de los 12.50 por dólar que defendimos durante 22 años ininterrumpidos, a casi 20 por cada unidad monetaria estadunidense.

Seis años más tarde, cuando empezaba a levantar la cabeza durante la “administración de la abundancia”, recibió un segundo golpe cuando el peso se cotizó 75 por dólar… En muchos años por venir nadie cobraría dividendos ni el fisco recaudaría impuestos ni los trabajadores obtendrían empleo ni México crecería a las tasas necesarias. Al ritmo del Aquí mi chú ya no pudimos colocar una piedra sobre la otra...

El empresario de mi cuento decidió quedarse a vivir en México —a pesar de los 300 Imecas de contaminación atmosférica y fecal y de la inseguridad— sólo para ver que de 1982 a 1988 el peso se iba a cotizar en casi tres mil pesos por dólar.

A partir de 1989 mi empresario entrevió la llegada de la época de las vacas gordas. Se volvió a endeudar en dólares. Había confianza en la fortaleza del peso y trataba de evitar las altas tasas de interés en México. La burrita daba su pasito pa’ delante…

De pronto, surgió el comandante subcomandante Marcos. ¿Esperábamos que los históricamente marginados nunca protestarían incendiados por intereses políticos inconfesables?

La burrita no sólo dio, entonces, dos pasos para atrás sino que, harta, se echó al piso negándose a caminar. Volvíamos a lo de siempre. ¿De qué había valido quitarle tres ceros al peso si este brincaba ahora de 3.4 a 5.5 por dólar? Los mexicanos amanecimos 50% más pobres y endeudados.

La economía del Aquí mi chú nos ha hecho un daño devastador a todos los mexicanos que no hemos podido colocar una piedra sobre la otra. Unas veces porque la coyuntura interna nos era desfavorable —desde luego la propiciaron nuestros economistas y sus verdades irrefutables— otras veces la coyuntura externa nos era desfavorable como el desplome cíclico del precio del petróleo inducido por las grandes potencias y ante lo cual nunca pudimos adelantarnos ni defendernos exitosamente, o bien como las recesiones internacionales que destruían todo lo construido con la misma fuerza con la que un huracán despedaza todo a su paso.

Queda claro que somos víctimas de la improvisación, de la tozudez, de la intransigencia y de la arrogancia. Porque nuestros economistas y sus doctorados y condecoraciones no son tontos, ¿o sí...? ¿Son tontos o no, si hace 40 años el peso se cotizaba a 12.50 por dólar y al día de hoy está a más de 15 mil, si no nos prestamos al jueguito de los ceros…? Ayúdeme, querido lector con un buen calificativo…

Por lo pronto: Arre, arre mi burrita ya no puede caminar, da dos pasos pa’ delante y catorce para atrás durante el caótico Mexican Moment, en tanto se agota la paciencia de la nación.
 


Tomado de: http://www.excelsior.com.mx/opinion/francisco-martin-moreno/2015/04/01/1016597?mc_cid=f68202f893&mc_eid=3f04d267e4

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