Encuestas electorales



Encuestas electorales

Por: Macario Schettino
Cuando Barack Obama ganó su primera elección en 2008, un encuestador llamado Nate Silver se volvió muy famoso. Predijo los resultados de manera casi perfecta, por encima de lo que lograron las encuestadoras tradicionales. Silver añadía al procedimiento normal algoritmos para simular diferentes comportamientos, y sobre ello realizaba sus estimaciones que, como le decía, fueron excelentes.
Cuatro años después, en la elección de 2012, tanto Nate Silver como las demás encuestadoras estadounidenses fallaron. Obama obtuvo 3 puntos más de lo que esperaban. Si ese error hubiese ido en la dirección opuesta, el presidente habría sido Mitt Romney. Para 2014, los errores de estimación fueron gigantes, el arrollador triunfo Republicano fue sorpresivo.

En este año, los encuestadores pronosticaron el fin de Netanyahu en Israel, que sin embargo ganó con toda tranquilidad. La semana pasada, en la elección de Reino Unido, apuntaban a un empate, con cierta ventaja del partido Laborista, de forma que Ed Miliband, jefe de ese partido, se consideraba prácticamente como el Primer Ministro a partir de esta semana. El resultado no pudo ser más diferente: el partido Conservador arrolló, obtuvo mayoría absoluta, los laboristas perdieron todo en Escocia (frente al Nacionalista Escocés), y Miliband renunció al liderazgo al otro día.

Parte de lo que le comento lo obtengo directamente de Nate Silver, que rápidamente reconoció que hay un serio problema con las encuestas electorales. Sugiere que parte del problema puede tener que ver con el menor uso de teléfonos fijos (la forma más común de encuestar en países ricos), y parte con un exceso de confianza de encuestadores, que deberían ampliar sus márgenes de error.
Todo esto me parece de la mayor importancia porque en la elección de 2012 en México la falla de las encuestas fue leída por muchos como parte de una campaña orquestada a favor de Peña Nieto. Buena parte de ellos son los mismos que han imaginado fraudes en otras elecciones, y tienen un récord de no aceptar derrotas, pero el punto relevante es que efectivamente había habido una falla no menor en las encuestas. Ahora parece claro que la falla ocurre en otras partes del mundo.

Esto no significa que todas las encuestas fallen. En Grecia, por ejemplo, los resultados no tuvieron gran diferencia contra las encuestas previas. Es interesante notar que en los últimos dos años, las diferencias han ocurrido a favor de los partidos conservadores, o de derecha, en Estados Unidos, Israel y Reino Unido.

Hay diferentes fuentes de los errores mencionados, que en otro momento comentaré con usted. Pero conviene considerar que las mediciones de opinión no están siendo tan exactas como eran hace apenas cuatro o cinco años, y que los resultados parecen estar unos puntos más a la derecha de donde éstas apuntan. En dos semanas habrá elecciones en España, y desde ya el espectacular ascenso de Podemos ha ido desapareciendo. Ahora parecen existir cuatro partidos casi del mismo tamaño: Podemos, PSOE, Ciudadanos, PP, de izquierda a derecha.

Dos semanas después, vienen nuestras elecciones. Habrá materia para aprender más acerca de la medición de las tendencias electorales.

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